QUINTO
DOMINGO
DE
CUARESMA
La Liturgia de hoy
continúa
la CATEQUESIS
BAUTISMAL
de la Cuaresma.
Hemos visto
el símbolo del
AGUA, con
el episodio de
la Samaritana.
El tema
de la LUZ,
con la
curación
del ciego.
Hoy veremos el tema de la VIDA,
con la resurrección de Lázaro.
En la 1ª lectura,
el Pueblo,
desterrado
en Babilonia,
vivía una situación
de muerte.
El profeta Ezequiel intentó alimentar
la esperanza de que Dios
no los ha abandonado.
Presenta la visión de los huesos resecos,
que salen de los “sepulcros".
El Espíritu del Señor sopla sobre ellos y
recuperan la vida.
En la 2ª Lectura,
San Pablo
nos recuerda que
el que resucitó
de entre
los muertos
a Cristo Jesús
vivificará también
nuestros cuerpos
mortales.
En el
Evangelio,
Jesús
se presenta
como
el SEÑOR
DE LA VIDA.
Señor, si hubieras estado aquí
no habría
muerto
mi hermano.
Pero aún ahora
sé que todo
lo que pidas
a Dios,
Dios te lo concederá.
Tu hermano resucitará.
Sé que resucitará
en la resurrección
del último día.
¿Crees
esto?
Yo soy la resurrección y la vida:
el que cree en mí,
aunque haya muerto, vivirá.
Lázaro,
ven
afuera.
‘
Muchos judíos que habían venido
a casa de María, al ver lo que
había hecho Jesús, creyeron en él.
+ El Prefacio resume el sentido
del acontecimiento:
El cual, hombre mortal como nosotros
que lloró a su amigo Lázaro,
y Dios y Señor
de la vida,
que lo levantó del sepulcro,
hoy extiende
su compasión
a todos los hombres
y por medio
de sus sacramentos
los restaura a una vida nueva.
SALMO 129
Del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa.
Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor,
escucha
mi voz;
estén
tus oídos
atentos
a la voz
de mi súplica.
Del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa.
Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora.
Del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa.
Porque del Señor
viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos
Del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa.
Yo soy
la resurrección
y la vida
-dice el Señor-;
el que cree en mí
no morirá para siempre.
Descargar

Slide 1