Luego de un tenso silencio, el mago lo miró y dijo:
- No puedo precisarte la fecha, lo que si puedo
asegurarte, es que el día que yo muera, tú también
fallecerás.
El rey queda impactado ante la respuesta. De
momento no sabe que hacer y para disimular su
miedo, rápidamente llama la atención de los
invitados ofreciendo un brindis, pidiéndoles que se
diviertan y disfruten del gran banquete.
Días después, el rey mandó llamar al mago para
invitarlo a vivir con él en su gran castillo, el mago
con una sonrisa, responde que sí.
Y fue así, que a partir de ese día el mago tuvo una
gran vida, llena de lujos y atenciones.
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