Año de la Fe:
Del 11 octubre 2012
al 24 noviembre 2013
Redescubrir la
alegría de creer
Catequesis del Papa Francisco
Audiencia General miércoles 12 de junio de 2013
La Iglesia, pueblo de Dios
Voy a referirme brevemente a
otro de los términos con los
que el Concilio Vaticano II
definió a la Iglesia: la Iglesia
como "Pueblo de Dios“.
¿Qué quiere decir ser "Pueblo
de Dios"?
Significa que Dios no pertenece
solamente a un pueblo; porque
es Él quien nos llama, nos
convoca, nos invita a ser parte
de su pueblo, y esta invitación
está abierta a todos, sin
distinción.
Me gustaría decirle esto a
aquellos que se sienten lejos
de Dios y de la Iglesia, a
quienes tienen miedo o son
indiferentes, a los que
piensan que ya no pueden
cambiar.
¡El Señor también te está
llamando a ser parte de su
pueblo y lo hace con gran
respeto y amor!
Él nos invita a ser parte de
este pueblo, el pueblo de
Dios.
¿Cómo se convierte uno en
miembro de este pueblo?
No es a través del nacimiento
físico, sino por un nuevo
nacimiento. Es por el bautismo
que somos incorporados a
este pueblo, a través de la fe
en Cristo.
¿Cómo hago crecer la fe que
he recibido en mi bautismo?
¿Cómo puedo hacer crecer esa
fe que he recibido y que el
pueblo de Dios conserva?
¿Cuál es la ley del pueblo de
Dios?
Es la ley del amor a Dios y
amor al prójimo.
Un amor que es el
reconocimiento de Dios como
único Señor de la vida y, al
mismo tiempo, aceptar al
otro como un verdadero
hermano, superando
divisiones, rivalidades,
incomprensiones, egoísmos;
las dos cosas van de la mano.
¡Qué hermoso es amarnos
unos a otros como verdaderos
hermanos!
Tal vez muchos de nosotros
estamos un poco enojados con
alguien; entonces digamos al
Señor: Señor, estoy enojado
con este o esta; te pido por él y
por ella. Orar por aquellos con
los que estamos enojados es
un buen paso en esta ley de
amor. ¿Lo hacemos? ¡Vamos a
hacerlo hoy mismo!
¿Qué misión tiene este pueblo?
Traer al mundo la esperanza y la
salvación de Dios: ser un signo
del amor de Dios que nos llama
a todos a una amistad con Él;
ser la levadura que hace
fermentar toda la masa, la sal
que da sabor y preserva de la
corrupción, ser una luz que
ilumina.
Hagamos que nuestra vida sea
una luz de Cristo; juntos
llevaremos la luz del evangelio a
todas las realidades.
¿Cuál es el fin de este pueblo?
El fin es el Reino de Dios, que
se inició en la tierra por Dios
mismo, y que debe ampliarse
hasta el cumplimiento, cuando
se manifestará Cristo, nuestra
vida. El objetivo es, pues, la
plena comunión con el Señor,
la familiaridad con el Señor,
entrar en su misma vida
divina, donde viviremos la
alegría de su amor sin medida,
una alegría completa.
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Del 11 octubre 2012
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