El valor del
discipulo de Cristo
Un humilde predicador comenzó un seminario en una
sala con 200 oyentes, a los que pidío:
1 - Nombren las 5 personas más
ricas del mundo.
2 - Nombren las 5 últimas
ganadoras del concurso
“Miss Universo”
3 - Nombren a 10 ganadores del premio Nobel.
4 - Nombren los 5 últimos ganadores del premio
Óscar al mejor actor o actriz.
¿Cómo va... mal, ¿no? ¿Difícil de recordar?
No se preocupen: Nadie de nosotros recuerda a los
mejores en el mundo.
¡Los aplausos se van!
¡Los trofeos se llenan de polvo!
¡Los ganadores son olvidados!
!Se pudren, se oxidan y se apolillan¡
Ahora, hagan lo siguiente:
1 - Nombren a 3 siervos-discipulos que les hayan
ayudado en su verdadera formación.
2 - Nombren 3 amigos que les hayan ayudado
en los momentos difíciles.
3 - Piensen en alguna persona que les haya
compartido la Palabra de Dios.
4 - Nombren a 5 personas con quienes
compartan su tiempo edificandose mutuamente.
¿Cómo va?
Mejor, ¿no es verdad?
Las personas que marcan nuestras vidas no suelen ser
las que tienen las mejores credenciales, con más
dinero o los mejores premios...
Más bien son aquellas que se preocupan por
nosotros, que cuidan de nosotros, que, de algún
modo, están a nuestro lado.
Reflexione un momento...
¿Usted, en qué lista está?
¿No sabe?...
Permítame ayudarle...
¡Ustedes no están entre los famosos;
pero están entre los hermanos
que yo recuerdo con cariño, para mandar este mensaje!
¡mis amados hermanos en este cuerpo glorioso de
Cristo!
¡Que tengas un buen día!
¡Donde la Gloria de Dios sea exaltada!
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