Un empuje hacia la Pascua
San Mateo 1,
Estad siempre alegres.
16.18-21.24a:
No apaguéis la fuerza del Espíritu.
No despreciéis el don de profecía.
-Segunda lectura-
Texto: Padre Javier Leoz
Música: Beethoven. Triple concierto en Do. Largo
Presentación:B.Areskurrinaga HC.
Euskaraz. D. Amundarain
1.- El 19 de marzo. a pocos días del Domingo de Ramos, la
iglesia nos propone a nuestra consideración una figura de fe,
equilibrada, respetuosa, y emblemático eslabón del Antiguo
con el Nuevo Testamento: San José.
Esta fiesta acentúa y nos dispone a lo que nos queda
por vivir y celebrar en estos próximos días: San José
desplegó el telón, desde el principio, (con delicadeza y
humildad, sin ruido y sin apariencia alguna) para que
los ojos del pueblo pusieran su atención en Aquel que
venía en el nombre del Señor.
¡Hosanna al Hijo de David!
--San José, ante el paso del Señor por nosotros,
nos invita a acogerle como él lo hizo en Belén:
sin objeción y con contemplación.
¿Seremos conscientes que, nuestra oración en esta jornada, puede ser una
buena palanca para que muchos jóvenes acojan la buena noticia de Jesús,
y estén dispuestos a ofrecer sus vidas como sacerdotes?
--Sólo desde la docilidad, fiándonos de Dios, podremos
sacar conclusiones bien prácticas para nuestra vida
cristiana y siguiendo de cerca los pasos de Jesús.
--José, aunque las
sagradas escrituras
no lo señalen
demasiado, estoy
seguro que también
pasaría lo suyo en su
intento de seguir el
ritmo de un niño, y
de un joven que
rompía esquemas y
moldes, y por el que
hasta su misma
familia, en más de
una ocasión, sería
diana de
incomprensiones y de
dardos acusadores.
2.- Tal vez, el Jesús de la Pasión que vamos a revivir en estas
próximas jornadas, tomó ejemplo de muchas actitudes y gestos de su
padre adoptivo: José calló cuando tuvo que callar, obedeció aún sin
comprender y silenciosamente (en la más estricta soledad o
anonimato) desapareció de las páginas evangélicas.
¿No nos suena todo esto, a la actitud con la que
Jesús emprende su camino hacia Jerusalén? Callará,
obedecerá y silenciosamente (en un testamento de
escasamente 7 palabras) morirá.
El viejo adagio nos dice
aquello de “mucho ruido
y pocas nueces”.
En la vida de San José,
por existir el silencio y la
sobriedad junto con la
profundidad,
podemos concluir sin
temor a equivocarnos que
le acompañó una fe
sólida, convencida,
confiada y contrastada
con la Palabra de Dios
que se proclamaba
en la sinagoga.
Vivamos con intensidad esta Cuaresma, y pidamos a Dios por
intercesión de San José, que también en las horas decisivas de nuestro
personal calvario podamos contar con Aquella que estuvo,
lo dicta el corazón, en la cabecera cuando murió el Patriarca
y a los pies de la cruz cuando murió Jesús: MARIA.
Hasta en eso, Jesús y José, tuvieron algo en común a la hora de pasar
del mundo al Padre..
Solemnidad de San José
San Mateo 1, 16.18-21.24a: San José: Un empuje hacia la Pascua
Autor: Padre Javier Leoz
1.- El 19 de marzo, a pocos días del Domingo de Ramos, la iglesia nos propone a nuestra
consideración una figura de fe, equilibrada, respetuosa, y emblemático eslabón del
Antiguo con el Nuevo Testamento: San José.
Esta fiesta acentúa y nos dispone a lo que nos queda por vivir y celebrar en estos
próximos días: San José desplegó el telón, desde el principio, (con delicadeza y humildad,
sin ruido y sin apariencia alguna) para que los ojos del pueblo pusieran su atención en
Aquel que venía en el nombre del Señor. ¡Hosanna al Hijo de David!
--San José, ante el paso del Señor por nosotros, nos invita a acogerle como él lo
hizo en Belén: sin objeción y con contemplación. ¿Seremos conscientes que, nuestra oración
en esta jornada, puede ser una buena palanca para que muchos jóvenes acojan la buena
noticia de Jesús, y estén dispuestos a ofrecer sus vidas como sacerdotes? El Seminario, sigue
teniendo aroma a carpintería, en él se siguen construyendo ilusiones e iglesia, futuro y
esperanza. En él se siguen afinando altavoces que luego vibren con la hondura del
evangelio.
--Sólo desde la docilidad, fiándonos de Dios, podremos sacar conclusiones bien
prácticas para nuestra vida cristiana y siguiendo de cerca los pasos de Jesús.
--José, aunque las sagradas escrituras no lo señalen demasiado, estoy seguro que
también pasaría lo suyo en su intento de seguir el ritmo de un niño, y de un joven que
rompía esquemas y moldes, y por el que hasta su misma familia, en más de una ocasión,
sería diana de incomprensiones y de dardos acusadores.
2.- Tal vez, el Jesús de la Pasión que vamos a revivir en estas próximas jornadas,
tomó ejemplo de muchas actitudes y gestos de su padre adoptivo: José calló
cuando tuvo que callar, obedeció aún sin comprender y silenciosamente (en la
más estricta soledad o anonimato) desapareció de las páginas evangélicas.
¿No nos suena todo esto, a la actitud con la que Jesús emprende su
camino hacia Jerusalén? Callará, obedecerá y silenciosamente (en un
testamento de escasamente 7 palabras) morirá.
El viejo adagio nos dice aquello de “mucho ruido y pocas nueces”. En la
vida de San José, por existir el silencio y la sobriedad junto con la profundidad,
podemos concluir sin temor a equivocarnos que le acompañó una fe sólida,
convencida, confiada y contrastada con la Palabra de Dios que se proclamaba
en la sinagoga.
Vivamos con intensidad esta Semana Santa y, pidamos a Dios por
intercesión de San José, que también en las horas decisivas de nuestro personal
calvario podamos contar con Aquella que estuvo, lo dicta el corazón, en la
cabecera cuando murió el Patriarca y a los pies de la cruz cuando murió Jesús:
MARIA. Hasta en eso, Jesús y José, tuvieron algo en común a la hora de pasar del
mundo al Padre.
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Solemnidad de San josé