El Barrio de
Las Letras
Manual
03 de octubre de 2015
Son las 19:57 hrs.
E1 Barrio de las Letras es un espacio privilegiado de Madrid.
Debe su nombre a la intensa actividad literaria desarrollada a lo
largo de los siglos XVI y XVII.
La zona está delimitada, por el oeste, por la calle de la Cruz y la
plaza de Jacinto Benavente; al este, por el paseo del Prado; al
norte, por la carrera de San Jerónimo; y, al sur, por la calle de
Atocha. Es casi un cuadrado, aunque en su forma más real más
bien parece un cono truncado cuya base coincide con el Paseo del
Prado.
Algunas de sus vías más emblemáticas son la Plaza de Santa
Ana, la calle de las Huertas, la plaza del Ángel, la calle del
Prado, la calle de Echegaray, etc.
En esta zona fijaron su residencia algunos de los literatos
más destacados del Siglo de Oro español, como
Cervantes, Lope de Vega, Quevedo o Góngora, y en ella
estuvieron situados los teatros de la Cruz y del
Príncipe, dos de los corrales de comedias más
importantes de aquella época. También estuvo habitado
por los actores y actrices más famosos del momento.
En el número 87 de la calle de Atocha estuvo la imprenta
de Juan de la Cuesta, donde se imprimió la primera
parte de El Quijote; en la calle del Prado está el Ateneo
de Madrid -todavía vivo, floreciente y cada vez más
pujante- verdadero centro de la cultura y del
pensamiento durante los siglos XIX y XX..
En el centro del barrio está el Convento de las Trinitarias
Descalzas, donde se supone que están - en un lugar desconocido los restos de Cervantes, puesto que la Orden Trinitaria participó
activamente en su liberación de la prisión de Argel.
Muy próximo a este convento está la Real Academia de la
Historia, donde vivió Menéndez Pelayo
En la parte superior del cono estuvo la Fonda de San Sebastián,
lugar de reunión de los escritores y artistas que serán pioneros de
la Revolución literaria de la Ilustración; estuvo frecuentada por
Moratín, López de Ayala, Iriarte,,,
Convento de las Trinitarias Descalzas. Barrio de Las Letras.
En la acera de enfrente está la Parroquia de San Sebastián, donde
Galdós sitúa la mayor parte de su novela Misericordia. Allí iba
Nina a pedir limosna a la entrada de la iglesia.
En esa parroquia se casaron Larra, Zorrilla, Bécquer, Fortuny,
Menéndez Pidal, Sagasta y fueron bautizados Ramón de la Cruz,
Patricio de la Escosura, Echegaray, Benavente; en sus archivos
figuran los certificados de defunción de Cervantes, Lope de Vega,
Ruiz de Alarcón, Ventura Rodríguez, Ramón de la Cruz,
Villanueva y Espronceda entre otros.
Como vemos, todo un conjunto de testimonios de la mayor
importancia en la historia de nuestro país.
Iglesia de San Sebastián
Es una de las iglesias más céntricas de Madrid, situada en la calle de Atocha, nº 39.
Es muy conocida por albergar los restos mortales del dramaturgo Lope de Vega, aunque
hoy se desconoce su situación exacta, y por los personajes célebres de todo tipo que se
contaron entre su feligresía.
Debido a su situación, son numerosísimas las personas con una relevancia histórica,
desde presidentes del gobierno como Práxedes Mateo Sagasta a bandoleros como Luis
Candelas que figuran en sus archivos parroquiales por nacimientos, bautismos, bodas o
defunciones. El más notable de todos ellos es Miguel de Cervantes, que falleció en la
cercana calle del León, aunque fue sepultado en el convento de las Trinitarias Descalzas
Matrimonios:
Bautizos:
Difuntos:
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Ramón de la Cruz (1731)
Leandro Fernández de Moratín (1760)
Patricio de la Escosura (1807)
Jerónimo María Usera y Alarcón (1810)
Francisco Asenjo Barbieri (1823)
José Isidro Osorio y Silva-Bazán (1825)
Luis de Madrazo (1825)
José de Echegaray (1832)
Jacinto Benavente (1866)
Agustín Lhardy Garrigues (1847)
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Gustavo Adolfo Bécquer
Julián Romea
Práxedes Mateo Sagasta
Emilio Thuillier
Mariano José de Larra
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Miguel de Cervantes (1616)
Lope de Vega (1635)
Juan Ruiz de Alarcón (1639)
Antonio de Pereda (1678)
Juan Vicente Ribera (1736)
Ventura Rodríguez (1788)
Ramón de la Cruz (1794)
Nicolás del Campo (1803)
Juan de Villanueva (1811)
José de Espronceda (1842)
Iglesia de San Sebastián
Fachada a la calle de Atocha, nº 39.
Iglesia de San Sebastián
«El eje del Barrio de las Letras es hoy la calle Huertas»,
recientemente peatonalizada, centro de la «movida» madrileña en
los últimos tiempos, pero hoy revalorizada culturalmente en las
citas más conocidas - en prosa o en verso - de las obras
emblemáticas de la literatura española.
Aparecen en el suelo frases de Larra, Espronceda, Cervantes,
Lope de Vega, Góngora, Echegaray, etc., y a los lados, en las
paredes de los edificios, estelas con las biografías de los autores
cuyas frases aparecen en el suelo.
Es una forma muy curiosa y popular, no sólo de homenajear a las
glorias pasadas de nuestra literatura, sino también de popularizar
y extender el conocimiento de nuestros valores literarios; de una
manera, sin duda, divertida y amena.
Por la calle de las Huertas
Huertas se ha convertido en el centro favorito de reunión de los turistas y
estudiantes extranjeros por su gran animación nocturna, heredada del Madrid del
Siglo de Oro.
Aunque queda para nuestra imaginación cómo era aquel ambiente, tenemos como
referencia sus casas bajas y sus calles estrechas, además de algunos edificios
históricos como la iglesia de San Sebastián, declarada Monumento Nacional no por
el edificio sino por sus archivos.
En su antiguo cementerio, actual vivero, fue donde José Cadalso, uno de los
nombres más destacados de la literatura española del siglo XVIII, trató de
desenterrar el cuerpo de su amada, la actriz María Ibáñez. Aquella experiencia le
sirvió para narrar sus célebres Noches Lúgubres.
Palabras en el suelo
Bajando por la calle Huertas, el paseante puede detenerse a leer
alguna pieza de Luis de Góngora, Francisco de Quevedo o
Gustavo Adolfo Bécquer que vivieron o trabajaron en estas calles,
y que han sido reconocidos plasmando algunas de sus obras en el
solado del barrio.
En la Plaza Matutes podremos detenernos a observar el edificio
que acogía la imprenta del periódico El Imparcial, donde trabajó
Gustavo Adolfo Bécquer.
Pasado el cruce con la calle León, nos encontraremos con el
mentidero de los Comediantes o mentidero de Representantes,
lugar donde se juntaban ociosos y desocupados, especialmente
autores y comediantes
Barrio de Las Letras. Plaza de Santa Ana
Casa-Museo de Lope de Vega. Barrio de Las Letras.
Casa de Miguel de Cervantes.
Barrio de Las Letras.
La salamanquesa del Barrio de Las Letras.
Historias de Cervantes ...
Entre la calle Huertas y la antigua calle Cantarranas, hoy calle Lope de Vega,
se encuentra el Convento de las Trinitarias. Fundado por Felipe III en 1612,
de línea sobria y austera, obra del arquitecto Marcos López, debe su
supervivencia a la Real Academia de la Historia. En el convento, convertido en
parte en sede de la Universidad de Alcalá, se encuentra enterrado Miguel de
Cervantes, el cual estuvo muy unido a la orden de las Trinitarias después de
que pagaran su liberación de las mazmorras argelinas donde pasó cinco años de
cautiverio.
El autor de El Quijote compartió mil veces escenario con su gran y joven rival
Lope de Vega. Ambos formaban las dos caras de una moneda. Lope era un
dramaturgo de éxito, adinerado, amado por el pueblo y por las mujeres.
Cervantes era un novelista poco reconocido y sin dinero. Tan paralela discurrió
su vida que, además de vivir separados sólo por unos metros, se dice que
compartieron amante como compartieron también devoción por el convento de
las Trinitarias donde, además, se encontraban ordenadas sus hijas.
...y de Lope de Vega
Su rivalidad era por todos sabida: era público que se intercambiaban puyas y mal
intencionadas muestras de respeto en sus escritos. A pesar de todo, Cervantes y
Lope se hablaban y se veían continuamente en las tertulias, en la congregación y,
sobre todo, en la calle. Durante la recta final de su vida, Cervantes vivió en la
calle Huertas y luego en la de Francos -ahora llamada calle Cervantes-, frente al
mentidero de los Comediantes y muy cerca de su enemigo, Lope de Vega, que vivió
en una casa desde donde salió una vez muerto seguido por todos los madrileños
hacia la iglesia de San Sebastián, en la que está enterrado.
La calle Lope de Vega desemboca en la iglesia del Cristo de Medinaceli, durante
mucho tiempo venerada por las actrices de la época que llenaban de falsos devotos
masculinos la iglesia de Jesús. Objeto de devoción de miles de madrileños aún en
nuestros días, es una capilla que formaba parte de los Padres Trinitarios
Descalzos y que con asiduidad era visitada por Lope de Vega, Calderón de la
Barca y Tirso de Molina, escritores ordenados sacerdotes que trasladaron sus
obras dramáticas, antes representadas en los alrededores de las iglesias, a los
corrales de comedias
Quevedo versus Góngora
Estas calles que mil veces fueron pisadas por hombres tan ilustres, se
convirtieron también en el escenario de sonoras peleas entre Francisco de
Quevedo y Luis de Góngora. Frente al Convento de las Trinitarias, haciendo
esquina con la calle Lope de Vega, se encuentra la que fue casa de Quevedo.
Así se recuerda en una gran placa en la fachada donde no se tiene en cuenta
que antes fue el hogar que Góngora se compró con mucho esfuerzo cuando se
estableció en Madrid.
Nos encontramos también aquí con dos hombres opuestos. Quevedo tenía una
gran personalidad, era asiduo a los prostíbulos y a los ambientes marginales de
la época, y muy querido por ser un hombre cercano al pueblo. Góngora, por su
parte, generaba antipatía en la gente de su alrededor.
Calle de Lope de Vega
Barrio de Las Letras.
Palacio del Duque de Ugena
Barrio de las Letras
Teatro del Prícipe
Plaza de Santa Ana
Barrio de las Letras
Sabías que..
Esta zona esta articulada por las calles de Atocha, de Huertas, del Prado y la Plaza
de Santa Ana, junto con gran número de calles colindantes (León, Lope de Vega, San
Agustín, Fúcar y Príncipe, entre otras). En su recorrido se puede comprobar sobre el
terreno que esta parte de la ciudad esta emplazada sobre una suave pendiente,
formada por antiguas cuencas de arroyos que vertían sus aguas en el arroyo que
discurría por el Paseo del Prado. Tanto es así, que durante la Baja Edad Media toda
esta zona estaba destinada a usos agrarios, siendo típicas las huertas porque había
abundancia de agua. De hecho, sabemos que en tiempos de Enrique IV (siglo XV) la
mayoría de ellas pertenecían al Marqués de Castañeda.
Gran parte de estos campos fueron engullidos por la trama urbana en el siglo XVI,
pero la memoria histórica ha hecho prevalecer el nombre de las Huertas hasta nuestros
días. Su desarrollo urbano tuvo el carácter de arrabal, como continuación de la villa
medieval, constituyendo uno de los barrios más populares de entonces, aunque
también tuvo ilustres moradores como los Fúcar y los Spinola, banqueros de la
monarquía de los Austrias.
Sabías que..
Muchas de las casas de esta zona todavía conservan elementos
arquitectónicos de los siglos XVI al XVIII y casi ninguna de ellas
pasa de cuatro alturas, lo que le imprime un carácter pintoresco
que traslada al viandante a un pueblo dentro de la gran ciudad.
También hay un caserío más monumental, son muchos los
ejemplos: convento de las Trinitarias, parroquia de San Sebastián,
palacios del Duque de Ugena - hoy Cámara de Comercio e
Industria-, del Marqués de Perales - sede de la Filmoteca
Nacional- y del Conde de Tepa, la Real Academia de la Historia,
el Ateneo, los teatros Español y de la Comedia, y con formas más
contemporáneas la casa de Fernández Villamil y el Cine Doré.
FIN
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