La arquitectura del siglo XIX es una arquitectura urbana. En este siglo las
ciudades crecen vertiginosamente. Londres, por ejemplo, pasa de un millón de
habitantes a finales del XVIII a casi dos millones y medio en 1841. Además,
nacen nuevos núcleos urbanos en lugares situados cerca de las fuentes de
energía o de materias primas para la industria. La revolución industrial iniciada
en el siglo XVIII en Inglaterra se difunde a Europa y a los Estados Unidos de
América. La industrialización crea la necesidad de construir edificios de un
nuevo tipo (fábricas, estaciones de ferrocarril, viviendas, etc.) y demanda que
éstos sean baratos y de rápida construcción; al mismo tiempo aporta
soluciones técnicas a las nuevas necesidades. Por esta razón, desde el siglo
XIX, la arquitectura y el urbanismo van indisolublemente ligados a la
industrialización.
Sin embargo, no se puede hablar de uniformidad en los estilos y las soluciones
arquitectónicas y urbanísticas, sólo de algunas constantes: tecnificación de las
soluciones, empleo de nuevos materiales como el hierro colado, vidrio,
cemento –éste a finales de siglo– y tendencia al funcionalismo. Al lado de
estos datos que reflejan el empuje de la "modernidad", hay que recordar que la
nueva realidad no es del gusto de todos y, frente al triunfo del maquinismo y de
la técnica, se elevan las voces que reclaman un retorno al orden anterior. En
arquitectura estas reivindicaciones se concretarán en los estilos revival.
La ciudad decimonónica
La nueva ciudad se caracteriza por la separación entre barrios burgueses
(céntricos, con grandes avenidas y núcleos comerciales elegantes) y barrios
obreros (con viviendas miserables, a menudo no urbanizadas, insalubres), por
la importancia creciente de las vías de comunicación interna y por la aparición
de nuevos edificios –las fábricas– con sus sórdidos alrededores. La ciudad
decimonónica, en definitiva, es un fiel reflejo de la nueva estructura social.
Aunque las ciudades se planifican –o se planifican sus ampliaciones y
remodelaciones, cuando son antiguas– respetando estrictamente los privilegios
de la burguesía, que es la clase dominante, las aspiraciones y demandas
obreras también se reflejan en el urbanismo decimonónico; en este sentido,
ejerció una especial incidencia el llamado pensamiento utópico.
París se remodela siguiendo los proyectos de George-Eugène Haussmann. Se
abren grandes avenidas que desmembran los barrios populares del centro y lo
comunican con el exterior con estaciones ferroviarias, carreteras... El tráfico y
la circulación son los elementos organizativos de la ciudad.
También se remodelan Bruselas, Viena y Londres. Madrid conserva el centro
histórico, al que se añade un ensanche diseñado por Carlos María de Castro. A
finales del XIX, Arturo Soria y Mata urbaniza un barrio de Madrid con su
proyecto de la Ciudad lineal.
Georges-Eugène Barón Haussmann (27 de marzo, 1809 – 11 de enero,
1891) funcionario público, diputado y senador francés de origen alemán.
Recibió el título de Barón del emperador Napoleón III, con quien trabajó en la
ambiciosa renovación de París. Gracias a esta intervención la ciudad se
transformó en menos de dos décadas dejando de ser una ciudad medieval
para convertirse en la ciudad más moderna del mundo.
Las trascendentales reformas llevadas acabo siguen rigiendo la fisonomía y el
funcionamiento de París aun hoy en día. Así los famosos bulevares del centro
de la ciudad se conservan con el mismo trazado original proyectado por
Haussmann. Uno de ellos ha recibido el nombre de Boulevard Haussmann en
su honor. Obras de infraestructura como las canalizaciones de agua siguen
funcionando 150 años después.
La obra de Haussmann fue especialmente aplaudida por las clases pudientes,
mientras que parte del pueblo parisino sintió que las obras de Haussmann
destruían sus raíces y conexiones sociales.
Distritos de París
Plan del arco de la Estrella en París
Arco de la Estrella. París.
En urbanismo un ensanche es un terreno urbano dedicado a nuevas edificaciones en las afueras
de una población, normalmente planificado. También es la ampliación de la ciudad. Tiene un plano
en cuadrícula u ortogonal.
En España se habla específicamente de ensanche a los planes de expansión urbana del siglo XIX
principalmente, cuando el crecimiento demográfico y las nuevas actividades con requisitos
intensivos de suelo, como el ferrocarril, obliga a un crecimiento extramuros de las ciudades y al
derribo de las antiguas murallas que habían perdido todo su valor militar y tenían únicamente ya la
función fiscal de aduana. En muchos casos este crecimiento mallado, proyectado y concebido para
conseguir una ciudad saludable por y para la burguesía, se desvirtúa con el paso del tiempo por la
especulación y a medida que la ciudad sigue creciendo, colmatándose todo el entramado urbano
de nuevas edificaciones y desapareciendo progresivamente los espacios verdes.
Numerosas ciudades tuvieron ensanches. Los más importantes en España fueron los de Madrid,
diseñado por Carlos María de Castro y Carlos Ibáñez de Ibero y promovido por Isabel II y
Barcelona por Ildefonso Cerdá, pero también los hubo a menor escala en Bilbao, San Sebastián,
León, Málaga, Mataró, Santander, Valencia, etc.
En 1860, Barcelona aprueba el proyecto del ingeniero Ildefonso Cerdà. Se conserva el
casco antiguo, que se articula con la ciudad nueva o Ensanche mediante anchos ejes
viarios. El Ensanche de Cerdà recoge algunas de las ideas de los utópicos. Se
organiza en manzanas uniformes en cuanto a tamaño, pero con formas y tipologías
distintas; grandes avenidas, que siguen funcionando en la actualidad, conectan
rápidamente todas las zonas de la ciudad. Los servicios públicos (hospitales, cuarteles,
plazas, iglesias, mataderos, etc.) se integran en la retícula del Ensanche y son de
cómodo acceso para los habitantes de la ciudad. Ildefonso Cerdà es considerado uno
de los urbanistas más importantes del mundo.
El proyecto de ensanche de Barcelona. Ildefonso Cerdá.
Los estilos históricos
Existe en el XIX un retorno a la estética del pasado; de hecho, el neoclasicismo
del XVIII ya fue una primera manifestación de esta tendencia.
Se habla de revival porque se construye a imitación de las antiguas
arquitecturas egipcia, india, china, romántica o gótica. Pero no siempre de
manera unitaria, sino que se toman elementos de una y otra añadiéndolos a
edificios que poco tienen que ver con los modelos antiguos.
Mientras que muchas de estas obras son deplorables, otras tienen un notable
interés, como la decoración exterior neogótica del Parlamento de Londres.
John Ruskin, teórico inglés, defiende una síntesis entre la belleza antigua, para
él encarnada en el gótico, y al tecnología del momento: las estructuras deben
ser modernas; la decoración, gótica.
En Francia Eugène Viollet-le-Duc restaura importantes monumentos góticos
como Notre-Dame de París, las catedrales de Reims y Chartres o reconstruye
ciudades enteras –Carcasona–. Como fruto de su riguroso estudio de las
estructuras góticas, propugna la aplicación de las soluciones que este arte
aportó, pero a partir de los materiales y las técnicas que ofrece el siglo XIX.
El Parlamento de Londres. John Ruskin
La arquitectura del hierro y los nuevos materiales
A finales del siglo XVIII se utiliza en algunas construcciones el hierro colado, que se
obtiene por fusión: el puente Coalbrookdale, construido en 1777 por T,. F. Pritchard) o
el Teatro Francés de París, de 1789, obra de V. Louis. El hierro sustenta grandes
cargas. Al mismo tiempo, se desarrolla la producción de vidrio en cantidad y variedad.
El hierro y el cristal se complementan puesto que permiten construir edificios que sean
a la vez grandes y ligeros, transparentes. Son respuestas a las nuevas necesidades:
puentes de amplio tendido, edificios de varias plantas que necesiten estar despejadas,
como las naves de las fábricas, mercados, estaciones de ferrocarril, etc.
La máxima expresión de la arquitectura del hierro son las construcciones para las
exposiciones universales. El Palacio de Cristal de Londres (obra de Joseph Paxton, de
1851) es una construcción-esqueleto a partir de elementos prefabricados en serie. Este
tipo de construcciones "por piezas" se pueden montar y desmontar, trasladar e instalar
en otra ubicación. El Palacio de Cristal se construyó en menos de seis meses con
70.000 m2 de superficie; lo sustentan 3.300 columnas de hierro, con 2.224 travesaños y
300.000 láminas de cristal. Esta construcción es un antecedente de lo que será la
arquitectura del siglo XX.
Se inicia la colaboración entre arquitectos e ingenieros, como en el Halle aux Blés,
aunque la formación que se da a ambos tipos de profesionales es muy distinta; los
primeros deben pensar en términos estéticos; los segundos, en términos técnicos. Con
Henri Labrouste, que construye la Biblioteca de Sainte Geneviève de París, se
concilian las dos orientaciones,. Se trata del primer edificio público construido con hierro
fundido y hierro forjado desde los cimientos hasta la cubierta. Sin embargo, aún se
"enmascara" el edificio con fachadas de estilos clásico; lo mismo sucede en su
Biblioteca Nacional de París.
EL PALACIO DE CRISTAL.Joseph Paxton, su creador, un ingeniero experto en jardinería y en la
construcción de invernaderos, se basó precisamente en este tipo de instalaciones para proyectar
aquel pabellón grandioso que habría de cubrir 8 hectáreas de superfície. Para su realitzación se
centró básicamente en el uso del hierro, vidrio y elementos prefabricados
La obra más
conocida de la
construcción
mecánica fue la
Torre Eiffel. Al
contrario que otras
torres, no fue
desmontada y se ha
convertido en un
símbolo con sus
trescientos metros
de altura, toda ella
hecha con piezas
prefabricadas y con
cálculos precisos
relativos a la
dilatación térmica y a
la fuerza del viento.
Torre Eiffel, estructura metálica erigida en París, que
permanece como un hito de la construcción monumental
en hierro forjado.
El ingeniero civil francés Alexandre Gustave Eiffel la
proyectó para la Exposición Universal de París de 1889.
El edificio, sin su moderna antena de telecomunicaciones,
mide unos 300 m de altura. La base consiste en cuatro
enormes arcos que descansan sobre cuatro pilares
situados en los vértices de un rectángulo. A medida que la
torre se eleva, los pilares se giran hacia el interior, hasta
unirse en un solo elemento articulado. Cuenta con
escaleras y ascensores (elevadores), y en su recorrido se
alzan tres plataformas a distintos niveles, cada una con un
mirador, y la primera, además, con un restaurante. Para
su construcción se emplearon unas 6.300 t de hierro.
Cerca del extremo de la torre se sitúan una estación
meteorológica, una estación de radio, una antena de
transmisión para la televisión y unas habitaciones en las
que vivió el propio Eiffel
La escuela de Chicago
En los Estados Unidos se opta por una arquitectura utilitaria y racionalista. La
ciudad de Chicago es destruida por un incendio en 1871, lo que obliga a
levantarla de nuevo. Se produce una gran especulación sobre los solares, ya
que Chicago es una ciudad floreciente y ello suscita una gran demanda de
construcciones. La solución que se adopta es la construcción en vertical:
muchos pisos elevados sobre una planta reducida. Nace así el rascacielos,
cuya estructura será metálica y permitirá la ubicación de ascensores. El primer
rascacielos es de 1864.
La escuela de Chicago está integrada por un conjunto de arquitectos que
proponen soluciones similares: estructuras metálicas revestidas según la
función del edificio; las ventanas pueden ser tan grandes como se quiera y el
muro de carga deja de tener sentido. El representante más importante de la
escuela de Chicago es Louis Sullivan (Auditorio de Chicago).
Escuela de Chicago, movimiento
arquitectónico estadounidense, que
surgió a finales del siglo XIX en
Chicago, cuyos seguidores
proyectaron rascacielos, una de las
primeras tipologías específicas de la
arquitectura moderna. En 1885 el
arquitecto e ingeniero William Le
Baron Jenney construyó el Home
Insurance Building (demolido en
1927), un edificio de diez pisos en el
que por primera vez se empleó un
esqueleto completamente metálico,
compuesto por columnas de hierro
colado y vigas de acero, que
sustentaba las superficies de
albañilería de suelos y paredes,
creando así el arquetipo constructivo
del rascacielos.
Louis Henri Sullivan (1856-1924),
arquitecto estadounidense cuyos
espléndidos proyectos para
rascacielos con estructura de acero
convirtieron esta tipología en el
símbolo arquitectónico de Estados
Unidos. A través de sus obras, sobre
todo gracias a sus edificios
comerciales, y como fundador de la
llamada Escuela de Chicago, ejerció
una influencia importantísima sobre
la arquitectura del siglo XX. Su
discípulo más aventajado fue Frank
Lloyd Wright, que siempre reconoció
a Sullivan como su verdadero
maestro.
El auditorium de Chicago. Sullivan
Los almacenes
Carson. Sullivan.
El modernismo
Es un movimiento estético internacional que se manifiesta en todos los campos
creativos. En arquitectura representa el paso de la arquitectura decimonónica a
la arquitectura del XX.
Se le conoce con diversos nombres como Art Nouveauen Francia, Modern
Style en Inglaterra, Jugendstil en Alemania y Sezessionstil en Austria.
El modernismo parte de un doble rechazo, del academicismo y de la fealdad
del mundo industrial. Por esta razón, es un estilo muy decorativo, y a veces es
sólo eso, aunque los grandes arquitectos modernistas aportan soluciones
innovadoras a los problemas constructivos, por ejemplo el concepto global de
edificio o el uso de los elementos estructurales como decorativos.
Los motivos decorativos del modernismo, que son los que a primera vista
llaman la atención, se inspiran en la naturaleza: líneas curvas, ondulantes,
arabescos, flores, árboles, hojas, ramas, olas, algas, libélulas, mariposas,
pavos, cisnes y, siguiendo la tónica decimonónica dominante que identifica la
mujer con la naturaleza, el cuerpo femenino.
Victor Horta (1861-1947), arquitecto belga, uno de los máximos
exponentes de la corriente Art Nouveau.
En la primera obra de cierta envergadura, el hôtel Tassel (1893) de
Bruselas, ya aparecen los principales temas que desarrollará más adelante:
estructuras vistas de hierro colado, planta libre en lugar de los antiguos
corredores y una especial atención a la ornamentación de cada elemento.
Supervisaba la decoración interior de todos sus edificios —incluso el diseño
de los muebles—, adornando paramentos, puertas y huecos de escaleras
con sus famosos motivos de inspiración vegetal en forma de golpe de látigo,
como se aprecia en uno de sus mejores proyectos de vivienda unifamiliar, el
hôtel Solvay (1894), en Bruselas. También construyó en la capital belga el
hôtel Van Eetvelde (1898), con su imponente escalera, y la casa-taller Horta
(1898), actualmente convertida en museo. Estos cuatro edificios fueron
declarados en 2000 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
. Fue uno de los predecesores más importantes del movimiento moderno,
sobre todo gracias al empleo de estructuras vistas de hierro y fachadas de
vidrio plano.
Escalera de la casa de Horta
Escalera de la casa de Horta
Bruselas fue uno de los grandes centros del modernismo. Victor Horta y
Henry Clemens van de Velde son los abanderados de la ruptura con el
historicismo; éste último fue además uno de sus mejores teóricos y fundó la
primera gran escuela de diseño moderno.
En Escocia Charles Rennie Mackintosh conjuga también arquitectura y
diseño (el modernismo se pretende globalizador).
Otto Wagner es el líder del movimiento "secesionista" en Viena; Joseph
Maria Olbrich fue su discípulo más aventajado.
En España la arquitectura modernista triunfa sobre todo en Cataluña, con
arquitectos como Domènech i Montaner o Puig i Cadafalch.
Antoni Gaudí, siendo modernista y el arquitecto más importante del
momento, no se ciñe por entero a los rasgos generales del modernismo, y
ello es debido a su originalidad. Se inicia en la arquitectura de revival con
obras neomudéjares o neogóticas. Su estudio de las estructuras góticas le
hace avanzar en la búsqueda de nuevas soluciones constructivas
globalizadoras. La Casa Batlló, la Casa Milà (conocida como La Pedrera), el
Parque Güell y la inacabada Sagrada Familia, todas ellas en Barcelona,
son sus obras más destacadas. Gaudí rompe con la concepción ortogonal de
los espacios; incluso las habitaciones de las viviendas que construye son
curvilíneas, usa el arco parabólico, construye fachadas y cubiertas
ondulantes y las columnas se inclinan en lugar de mantener la verticalidad.
Antoni Gaudí (18521926), arquitecto
catalán, máximo
representante del
modernismo y uno de
los principales pioneros
de las vanguardias
artísticas del siglo XX.
Su figura es una de las
más sorprendentes de la
historia de la
arquitectura, tanto por
sus sugestivas
innovaciones formales
como por su asombrosa
dedicación personal,
iluminada por una
inquebrantable fe
católica y el mito
romántico de los
canteros
Antoni Gaudí i Cornet comenzó a proyectar en 1883 el
templo expiatorio de la Sagrada Familia, su inacabada
obra maestra. En la fotografía se observa la fachada del
Nacimiento, con sus cuatro torres ahusadas y su
portada tripartita salpicada de motivos escultóricos del
artista. Este edificio representa la culminación del
modernismo catalán y está considerado como una de
las mejores obras arquitectónicas de todos los tiempos.
Antonio Gaudí. La casa Batlló.
La Casa Batlló es un edificio diseñado por el
arquitecto Antonio Gaudí, máximo representante del
modernismo catalán, y está situado en el número 43
del Paseo de Grácia o, en catalán, Passeig de Gràcia
de Barcelona, la ancha avenida que atraviesa el barrio
modernista del Ensanche o Eixample, en la llamada la
Manzana de la discordia (L'Illa de la Discòrdia) porque
alberga además de éste edificio, las obras de los
arquitectos modernistas: la casa Amatller, que colinda
con la de Gaudí, obra de Puig i Cadafalch y la Casa
Lleó Morera, obra de Domènech i Montaner. La
construcción se realizó entre los años 1905 y 1907.
Como todos los edificios de Gaudí, también la Casa
Batlló se aparta totalmente de los cánones
tradicionales, y cautiva al visitante por sus originales
formas y los numerosos detalles incorporados a la
fachada y también a los espacios interiores.
La fachada tiene unas suaves ondulaciones. Los
balcones están diseñados con formas entrelazadas
curvadas, y la cerámica tiene una vez más un papel
importante en la parte exterior del edificio. El vértice
del tejado es curvo y recuerda al lomo de un gran
animal. Está coronado por una imponente chimenea,
colocada de forma asimétrica en la parte superior de
la fachada.
Antonio Gaudí. La casa Batlló. Detalle
Antonio Gaudí. La casa Milá
La Casa Milà, llamada popularmente La Pedrera (pedrera, en catalán, significa
cantera), es obra del arquitecto catalán Antoni Gaudí y fue construida entre los años
1906 y 1912 en el estilo modernista catalán. Localizada en el número 92 del Paseo de
Gracia (en catalán, Passeig de Gràcia) en el distrito del Ensanche (en catalán Eixample)
de Barcelona, la casa fue edificada por encargo del matrimonio Roser Segimon y Pere
Milà.
El edificio, por lo innovador, es una típica obra gaudiana en la que las lineas
geometricas son solo rectas formando planos curvos. Toda su fachada está realizada en
piedra natural, salvo la parte superior que está cubierta de azulejos blancos. La
combinación de la piedra y de estos azulejos blancos evoca una montaña nevada. En la
azotea se encuentran grandes salidas de escalera y chimeneas, estas últimas
recubiertas de fragmentos de botellas y con la apariencia de cabezas de guerreros
cubiertas por yelmos.
Es de destacar la belleza del hierro forjado de sus balcones, que simulan plantas
trepadoras. Posee un total de cinco plantas, más un trastero diáfano realizado en su
totalidad con arcos catenarios y la mencionada azotea, así como los dos grandes patios
interiores y varios más pequeños.
En la actualidad el edificio es propiedad de una caja de ahorros, que ha efectuado
continuadas obras de conservación y restauración y la mantiene abierta al público para
su visita, pudiendo visitarse las viviendas de la planta cuarta, el trastero y la terraza;
estando las demás plantas ocupadas por oficinas o todavía por algunas antiguas
familias catalanas.
En 1984 la UNESCO declaró la Casa Milà Patrimonio de la Humanidad.
Antonio Gaudí. La casa Milá. Detalles
Antonio Gaudí. La casa Milá. Detalles
La obra más conocida de Antoni Gaudí, ni fue iniciada por él, ni
evidentemente pudo acabarla. A la edad de 31 años se hizo cargo de la
dirección de las obras de este Templo, tras la dimisión del arquitecto
inicial Francisco de Paula Villar, cuando ya se había construido una parte
de la cripta subterránea.
Gaudí cambió radicalmente el primer proyecto sustituyéndolo por uno
propio, mucho más ambicioso, original y atrevido que el inicial.
Esta fachada, la del Nacimiento, es la parte de la obra que Gaudí deseaba
dejar terminada como muestra y ejemplo para sus continuadores, ya que
él, muy a su pesar, tuvo que aceptar que era imposible llegar a realizar
una obra de esta envergadura en el corto periodo de una vida. Casi en los
inicios había sido tan optimista que soñó con que podría llegar a acabarla
en poco más de diez años. Actualmente hay ocho torres construidas, las
correspondientes a las fachadas del Nacimiento y de la Pasión. Como
puede apreciarse en la imagen de la derecha, el proyecto tendrá un total
de 18 torres. Las 12 más bajas, entre las que se encuentran las ocho ya
construidas, corresponden a las tres fachadas, y están dedicadas a los
apóstoles. Cuatro, de superior altura, a los Evangelistas. Sobre el ábside,
de mayor diámetro, a la Virgen María y la más alta que remata todo el
templo, estará dedicada a Jesucristo.
Aunque en algún momento las formas de la Sagrada Familia puedan
recordar el estilo gótico, nada más lejos de la realidad en su esencia. El
gótico se veía obligado a contrarrestar el desplazamiento de las fuerzas,
utilizando contrafuertes y arbotantes.
Es decir, los arcos exteriores tenían una función de apoyo, no de
decoración. Gaudí dijo una vez, que es como si un jorobado para
disimular su defecto se pusiera banderitas encima.En la arquitectura
gaudiniana, por el contrario, los pesos y las fuerzas se desplazan en
sentido vertical, por ello, en algún caso, los pilares o columnas están
inclinados. Precisamente para contrarrestar un pequeño desplazamiento
lateral. De esta forma, como se ha comentado anteriormente, es
innecesario el empleo de contrafuertes, apoyos y arbotantes, tan
característicos e imprescindibles en el gótico.Por este motivo, las dos
fachadas existentes han podido ser edificadas como si fueran
construcciones independientes del resto del templo.
PALACIO GÜELL
CASA VINCENS
CASA CALVET
COLONIA GÜELL
PARQUE
GÜELL
PALACIO EPISCOPAL
ASTORGA
COLEGIO TERESIANO
CASA BOTINES LEÓN