La epístola de
Santiago
¡LLORAD Y AULLAD!
“Porque donde esté vuestro tesoro,
allí estará también vuestro corazón
Mateo 6:21
1. Comprender que una vida transformada es el resultado de
apartarse del pecado.
2. Sentir tristeza por los pecados en sincero arrepentimiento.
3. Demostrar, a través de la donación altruista de recursos
financieros, la convicción de que toda la riqueza proviene de
Dios.
No hay una verdadera reforma sin un
arrepentimiento genuino.
¡Llorad y aullad!
 ¡SE HARÁ JUSTICIA!
“Llorad y aullad, por las miserias que os
sobrevendrán” (Santiago 5:1). ¿Cuál fue el
propósito del profeta para establecer que las
personas reaccionasen de ese modo? ¿No
habría sido mejor que él les pidiera, por
ejemplo, que restituyeran cuatro veces más
lo que habían tomado con fraude, tal como el
publicano Zaqueo lo hizo voluntariamente
luego de la transformadora visita de Jesús a
su casa?
 Los ricos no habían reconocido su pecado
tal como sí lo hizo Zaqueo. Debían
reconocer su real situación (Apocalipsis
3:17-18);
¡Llorad y aullad!
 ¡SE HARÁ JUSTICIA!
 La restitución no podría surgir sin un
verdadero arrepentimiento. La
restauración y una vida transformada son
generados por un arrepentimiento
genuino;
 Santiago pidió que los ricos se lamentaran
de su propia desdicha mientras ellos aún
vivían. Esto es, mientras podían
arrepentirse (Santiago 5:1).
¡Llorad y aullad!
 CUANDO LA RIQUEZA NO TIENE VALOR
“La riqueza atesorada no es meramente
inútil; es una maldición. En esta vida, es
una trampa para el alma, pues aparta los
afectos del tesoro celestial” (Elena G. de
White, Palabras de vida del gran Maestro,
p. 286). ¿Por qué razón no podemos
confiar en las riquezas?
 Porque el dinero es una fuerte competencia
de Dios (Lucas 16:10-13: Deuteronomio
8:17-18);
 Porque la estabilidad que puede aportar el
dinero es sólo ilusoria (Mateo 6:31-34;
Santiago 5:2-3);
 Porque el dinero es un instrumento para el
bien, pero el que no lo usa para la gloria de
Dios, deberá rendir cuentas (Salmo 24:1, 1
Crónicas 29:14; 1 Corintios 10:31).
¡Llorad y aullad!
 EL CLAMOR DE LOS POBRES
La riqueza se mide por lo que poseemos. Los
ricos a los que se refiere Santiago no son
meros ricos, porque poseían abundante
riqueza. Tenían más de lo suficiente,
mientras las personas a quienes explotaban
no tenían nada. Toda esta abundancia estaba
siendo acumulada para los “últimos días”
(Santiago 5:3, 5). ¿Por qué la riqueza es un
don de Dios, pero acumulada se convierte en
condenación?
 Porque engaña a sus adoradores a
sumergirse cada vez más en la ambición y la
avaricia, endureciendo el corazón al Señor
(Ezequiel 36:26-27);
¡Llorad y aullad!
 EL CLAMOR DE LOS POBRES
 Porque en vez de preocuparse en acumular
tesoros en el cielo, mantienen la vista fija en
esta tierra (Mateo 6:19-21; 16:26).
 El mundo debe llorar y lamentarse con una
“tristeza piadosa” que produzca un
“arrepentimiento saludable” (2 Corintios
7:10) para evitar los juicios (Santiago 5:1, 5).
¡Llorad y aullad!
 GORDOS Y FELICES (POR AHORA)
Desgraciadamente, vemos en nuestro país
a muchos ricos y políticos explotar a la
sociedad, y que permanecen impunes.
¿Cómo podemos descansar en Dios
sabiendo que la justicia de esta tierra es
imperfecta, y que nada pasará
desapercibido para Dios, el Juez recto?
 Podemos descansar al contemplar el justo
juicio de Dios y el fin de la historia de los que
practican el mal (Salmo 73:12, 16-19;
Eclesiastés 12:14);
 Podemos descansar al contemplar el justo
carácter de Dios, y que en el tiempo
oportuno su justicia se revelará de manera
plena (Habacuc 2:4; 3:17-18).
¡Llorad y aullad!
 CULPA A LA VÍCTIMA
En muchas ocasiones culpamos a otras
personas a causa de nuestros pecados y
deslices. Eso sólo nos perjudica, pues nos
aparta de que nos arrepintamos
genuinamente, de sentir tristeza por el
pecado. ¿Cómo opera el Espíritu Santo en
nosotros para recibir el perdón?
Nos ayuda a:
 Reconocer el pecado (Isaías 55:6-7);
 Pedir perdón (Santiago 5:1);
 Reconciliarnos con el prójimo y restituir lo
que se ha dañado (Lucas 19:8-9).
CONCLUSIONES
1. Para tener una vida transformada es necesario un
verdadero arrepentimiento, una genuina tristeza por el
pecado cometido.
2. Quien confíe en el dinero un día se decepcionará. Debemos
acumular tesoros en el Cielo.
3. Dios es el dueño de todo. Todo lo que Él nos conceda
deberá ser usado para una buena causa.
4. Tendremos que rendir cuentas por el mal uso de los
recursos, y más aún si los hemos adquirido de manera
injusta.
Coordinación:
Departamento de Escuela Sabática de la Unión Sur de Brasil
Textos:
Pr. Matheus Maia
Capellán – Colegio Adventista Centenario (Curitiba)
Asociación Sur del Estado de Paraná (Brasil).
Programación visual:
Adaptación gráfica y textos en español:
Rolando Chuquimia
Distribución:
RECURSOS ESCUELA SABÁTICA ©
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