20Nuestros
padres adoraron en este monte, y
vosotros decís que en Jerusalén es el lugar
donde se debe adorar. 21Jesús le dijo: Mujer,
créeme, que la hora viene cuando ni en este
monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.
22Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros
adoramos lo que sabemos; porque la
salvación viene de los judíos.
25Porque
no quiero, hermanos, que ignoréis este
misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto
a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel
endurecimiento en parte, hasta que haya entrado
la plenitud de los gentiles; 26y luego todo Israel
será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el
Libertador, Que apartará de Jacob la impiedad.
27Y este será mi pacto con ellos, Cuando yo quite
sus pecados. 28Así que en cuanto al evangelio,
son enemigos por causa de vosotros; pero en
cuanto a la elección, son amados por causa de
los padres.
22Porque
está escrito que Abraham tuvo dos
hijos; uno de la esclava, el otro de la libre.
23Pero el de la esclava nació según la carne;
mas el de la libre, por la promesa. 24Lo cual es
una alegoría, pues estas mujeres son los dos
pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual
da hijos para esclavitud; éste es Agar.25Porque
Agar es el monte Sinaí en Arabia, y
corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta,
junto con sus hijos, está en esclavitud. 26Mas la
Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos
nosotros, es libre.
2Y
yo Juan vi la santa ciudad, la nueva
Jerusalén, descender del cielo, de Dios,
dispuesta como una esposa ataviada para su
marido. 3Y oí una gran voz del cielo que
decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los
hombres, y él morará con ellos; y ellos serán
su pueblo, y Dios mismo estará con ellos
como su Dios.
6Pedid
por la paz de Jerusalén; Sean
prosperados los que te aman. 7Sea la paz
dentro de tus muros, Y el descanso dentro de
tus palacios.
1Pero
Jehová había dicho a Abram: Vete de
tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu
padre, a la tierra que te mostraré. 2Y haré de ti
una nación grande, y te bendeciré, y
engrandeceré tu nombre, y serás bendición.
3Bendeciré a los que te bendijeren, y a los
que te maldijeren maldeciré; y serán benditas
en ti todas las familias de la tierra.
13Porque
no por la ley fue dada a Abraham o a
su descendencia la promesa de que sería
heredero del mundo, sino por la justicia de la
fe. 14Porque si los que son de la ley son los
herederos, vana resulta la fe, y anulada la
promesa. 15Pues la ley produce ira; pero donde
no hay ley, tampoco hay transgresión. 16Por
tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin
de que la promesa sea firme para toda su
descendencia; no solamente para la que es de
la ley, sino también para la que es de la fe de
Abraham, el cual es padre de todos nosotros
CEREMONIA DEL PACTO
18Y
entregaré a los hombres que traspasaron
mi pacto, que no han llevado a efecto las
palabras del pacto que celebraron en mi
presencia, dividiendo en dos partes el becerro
y pasando por medio de ellas; 19a los
príncipes de Judá y a los príncipes de
Jerusalén, a los oficiales y a los sacerdotes y
a todo el pueblo de la tierra, que pasaron
entre las partes del becerro,
8Y
él respondió: Señor Jehová, ¿en qué
conoceré que la he de heredar? 9Y le dijo:
Tráeme una becerra de tres años, y una cabra
de tres años, y un carnero de tres años, una
tórtola también, y un palomino. 10Y tomó él
todo esto, y los partió por la mitad, y puso cada
mitad una enfrente de la otra; mas no partió las
aves. 11Y descendían aves de rapiña sobre los
cuerpos muertos, y Abram las ahuyentaba.
17Y
sucedió que puesto el sol, y ya
oscurecido, se veía un horno humeando, y
una antorcha de fuego que pasaba por entre
los animales divididos. 18En aquel día hizo
Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu
descendencia daré esta tierra, desde el río de
Egipto hasta el río grande, el río Eufrates;
9Apareció
otra vez Dios a Jacob, cuando había
vuelto de Padan-aram, y le bendijo. 10Y le dijo
Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más
tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y
llamó su nombre Israel. 11También le dijo Dios:
Yo soy el Dios omnipotente: crece y
multiplícate; una nación y conjunto de
naciones procederán de ti, y reyes saldrán de
tus lomos. 12La tierra que he dado a Abraham
y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia
después de ti daré la tierra.
LA DESENDENCIA DE ISRAEL
Nro
MADRES
HIJOS
DISTRIB.
PUERTAS
SELLADOS
1
Rubén
Rubén
Rubén
Rubén
2
Simeón
Simeón
Simeón
Simeón
Leví
Leví
Judá
LEA
3
Leví
4
Judá
Judá
Judá
5
Dan
Dan
Dan
6
Neftalí
Neftalí
Neftalí
Neftalí
7
Gad
Gad
Gad
Gad
Aser.
Aser.
Aser.
Aser.
Isacar
Isacar
Isacar
Isacar
Zabulón
Zabulón
Zabulón
Zabulón
Bilha
LEA
8
9
Zillpa
10
11
RAQUEL
12
José
Benjamín
Manases
Manases
Efraín
José
José
Benjamín
Benjamín
Benjamín
12En
aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la
ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la
promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
13Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro
tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos
por la sangre de Cristo. 14Porque él es nuestra paz,
que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared
intermedia de separación, 15aboliendo en su carne las
enemistades, la ley de los mandamientos expresados
en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un
solo y nuevo hombre, haciendo la paz, 16y mediante la
cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo,
matando en ella las enemistades.
17Pues
si algunas de las ramas fueron
desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido
injertado en lugar de ellas, y has sido hecho
participante de la raíz y de la rica savia del olivo,
18no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe
que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.
19Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para
que yo fuese injertado. 20Bien; por su incredulidad
fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie.
No te ensoberbezcas, sino teme. 21Porque si Dios
no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te
perdonará.
22Mira,
pues, la bondad y la severidad de Dios; la
severidad ciertamente para con los que cayeron,
pero la bondad para contigo, si permaneces en
esa bondad; pues de otra manera tú también
serás cortado. 23Y aun ellos, si no permanecieren
en incredulidad, serán injertados, pues poderoso
es Dios para volverlos a injertar. 24Porque si tú
fuiste cortado del que por naturaleza es olivo
silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el
buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas
naturales, serán injertados en su propio olivo?
16Porque
no me avergüenzo del evangelio,
porque es poder de Dios para salvación a
todo aquel que cree; al judío primeramente, y
también al griego. 17Porque en el evangelio la
justicia de Dios se revela por fe y para fe,
como está escrito: Mas el justo por la fe
vivirá.
7vida
eterna a los que, perseverando en bien
hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad,
8pero ira y enojo a los que son contenciosos y
no obedecen a la verdad, sino que obedecen
a la injusticia; 9tribulación y angustia sobre
todo ser humano que hace lo malo, el judío
primeramente y también el griego, 10pero
gloria y honra y paz a todo el que hace lo
bueno, al judío primeramente y también al
griego;
28Pues
no es judío el que lo es exteriormente,
ni es la circuncisión la que se hace
exteriormente en la carne; 29sino que es judío
el que lo es en lo interior, y la circuncisión es
la del corazón, en espíritu, no en letra; la
alabanza del cual no viene de los hombres,
sino de Dios.
17He
aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y te
apoyas en la ley, y te glorías en Dios, 18y conoces
su voluntad, e instruido por la ley apruebas lo
mejor, 19y confías en que eres guía de los ciegos,
luz de los que están en tinieblas, 20instructor de
los indoctos, maestro de niños, que tienes en la
ley la forma de la ciencia y de la verdad. 21Tú,
pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti
mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar,
¿hurtas? 22Tú que dices que no se ha de
adulterar, ¿adulteras? Tú que abominas de los
ídolos, ¿cometes sacrilegio?
1¿Qué
ventaja tiene, pues, el judío? ¿o de
qué aprovecha la circuncisión? 2Mucho, en
todas maneras. Primero, ciertamente, que les
ha sido confiada la palabra de Dios. 3¿Pues
qué, si algunos de ellos han sido incrédulos?
¿Su incredulidad habrá hecho nula la
fidelidad de Dios?
1Por
amor de Sion no callaré, y por amor de
Jerusalén no descansaré, hasta que salga como
resplandor su justicia, y su salvación se encienda
como una antorcha. 2Entonces verán las gentes tu
justicia, y todos los reyes tu gloria; y te será
puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehová
nombrará. 3Y serás corona de gloria en la mano de
Jehová, y diadema de reino en la mano del Dios
tuyo. 4Nunca más te llamarán Desamparada, ni tu
tierra se dirá más Desolada; sino que serás
llamada Hefzi-bá, y tu tierra, Beula; porque el
amor de Jehová estará en ti, y tu tierra será
desposada.
15Mira
desde tu morada santa, desde el cielo,
y bendice a tu pueblo Israel, y a la tierra que
nos has dado, como juraste a nuestros
padres, tierra que fluye leche y miel. 16Jehová
tu Dios te manda hoy que cumplas estos
estatutos y decretos; cuida, pues, de ponerlos
por obra con todo tu corazón y con toda tu
alma.
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