El cielo estaba poblado de estrellas de todos los colores y
tamaños. Parpadeaban continuamente
como queriendo hacer cosquillas a la noche.
Un día se les
ocurrió vivir en la
Tierra un tiempo
con las personas
y compartir
su vida.
Se les concedió lo que pedían,
aunque debían entender que su
lugar estaba en el cielo.
Pero insistieron tanto
que incluso se les
permitió mostrarse con
el tamaño con el que son
vistas desde la Tierra
para facilitarles su
aventura.
Llegaron a la Tierra en grupo. Algunas se acurrucaron en las torres
de las iglesias, otras fueron a jugar con las luciérnagas por los
campos, las menos se dejaron mecer en los árboles
por la fresca brisa de la noche…
…la mayoría se acercaron
a las personas y
contemplaron de cerca
sus rostros... y la Tierra
quedó maravillosamente
iluminada.
Pero transcurrido un breve espacio de tiempo
regresaron presurosas al cielo.
Al verlas llegar tristes y
cariacontecidas, les
preguntaron el motivo
de su regreso.
Las estrellas respondieron
al unísono: “En la tierra
hay mucha miseria,
hambre, violencia,
egoísmo...”
Se les recordó que no habían sido creadas para que anduvieran por
la Tierra. Se les repitió que su lugar estaba en el cielo, trazando
órbitas inmensas, jugando en corro con los astros y los planetas.
Cuando se reunieron
todas, para comentar de
su viaje, con sorpresa
descubrieron que faltaba
una de ellas.
Un ángel dijo: “La que falta es esa
extraña estrella que protesta mientras
traza órbitas por el cielo... La que decía
el otro día que ella no había nacido
para deslizarse entre los planetas,
parece ser que se ha quedado
en la Tierra”.
“¿Qué estrella es
esa?”, preguntaron. El
ángel continuó
informando: “Su
nombre es Esperanza”.
“Esperanza” era una estrella que tenía la manía de
empujar suavemente a sus compañeras mientras trazaban
sus monótonas órbitas...
Sus compañeras
miraron de nuevo a la
Tierra, por ver si
descubrían a
“Esperanza”.
Y finalmente la hallaron allá abajo... Como era su
costumbre, andaba repartiendo suaves empujones
de ánimo a las personas.
Se fijaron un poco más
y vieron como
“Esperanza” no
empujaba a cualquier
persona…
…sino tan sólo a
aquellas que estaban
tristes, cansadas, rotas
por el esfuerzo
y el dolor...
Las estrellas del cielo comenzaron a cuchichear por lo bajo,
criticando duramente a “Esperanza” por haberse quedado en la
Tierra y por andar “molestando” a los humanos
con su consabida manía.
Pero se les hizo
callar diciéndoles:
“Dejadla que siga allí, porque dando suaves empujones a
quienes perdieron las fuerzas para caminar,
está mejorando la Creación”.
Hay varias “Esperanzas” en la tierra…
…de las que sentimos de vez en cuando
un empujoncito…
...y ¡TÚ eres una de ellas!
¡Gracias por tu ternura,
atención y cariño!
Descargar

Slide 1