El Gran Banquete
(Lucas 14:16-24)
Enfoque
Imagínese que una persona poderosa y de
renombre, a quien usted estima y respeta,
organiza una fiesta y decide invitarlo a que
participe. No solo lo invitan; a su disposición
se pone todo lo que usted necesita. El
proporciona el traslado, el hotel y hasta la
ropa. ¿Cuál sería su respuesta a esta
invitación? ¿Habría algo que impidiera que
usted participara? ¿Qué haría para estar
preparado?
Infórmese
Lucas 14:16-17
Pero El le dijo: Cierto hombre dio una
gran cena, e invitó a muchos; y a la
hora de la cena envió a su siervo a
decir a los que habían sido invitados:
"Venid,
porque
ya
todo
está
preparado."
a. El hombre de esta parábola preparó un
gran banquete. ¿Qué clase de preparativos
a hecho?
No se nos dice exactamente como se preparó el
hombre para este banquete, pero podemos
imaginárnoslo.
Si preparó un gran banquete, seguramente
proveyó alimentos y bebidas para sus invitados.
Habrá hecho arreglos para disponer de un lugar
para el mismo y habrá tomado cuidado de que
todo estuviera en prden. Cualesquiera que
hayan sido los preparativos, sabemos que
llegado el momento todo estaba preparado
(versículo 17).
b. La Biblia describe el reino de Dios como un
banquete. Dios prepara todo. ¿Qué clase
de preparativos ha provisto Dios en el
cielo?
Jesús dice que nos prepara un lugar para
nosotros en el cielo. No hace una descripción
de todo los detalles, pero dice lo suficiente
como para que sepamos que el cielo será un
lugar maravilloso. También sabemos que él ha
hecho el preparativo más importante. Por medio
de su muerte y resurrección, nos ha perdonado
y nos ha preparado un lugar en el cielo. Allí
viviremos junto a él para siempre.
Lucas 14:18-20
Y todos a una comenzaron a
excusarse. El primero le dijo: "He
comprado un terreno y necesito ir a
verlo; te ruego que me excuses.“ Y
otro dijo: "He comprado cinco yuntas
de bueyes y voy a probarlos; te ruego
que me excuses." También otro dijo:
"Me he casado, y por eso no puedo
ir."
c.
¿Cuáles fueron las disculpas presentadas por no
asistir al banquete? ¿Qué opina usted respecto de
estas disculpas?
Tres excusas fueron presentadas para no aceptar la
invitación al banquete, pero ninguna de ellas tenía
sentido. Uno de los invitados dijo que había
comprado un terreno y tenía que ir a verlo. Con toda
seguridad debió haber examinado el terreno antes
de comprarlo.
El segundo quiso ir a probar los bueyes que
acababa de comprar. Esto también pudo haber
esperado hasta otra ocasión.
El tercero adujo que acababa de casarse y que por
lo tanto no podía aceptar. Pudo haber traído a su
esposa con él.
Todas estas excusas carecían de fundamento y eran
insultantes.
Lucas 14:21-24
Cuando el siervo regresó, informó de todo
esto a su señor. Entonces, enojado el dueño
de la casa, dijo a su siervo: "Sal enseguida
por las calles y callejones de la ciudad, y trae
acá a los pobres, los mancos, los ciegos y
los cojos." Y el siervo dijo: "Señor, se ha
hecho lo que ordenaste, y todavía hay lugar."
Entonces el señor dijo al siervo: "Sal a los
caminos y por los cercados, y oblígalos a
entrar para que se llene mi casa. "Porque os
digo que ninguno de aquellos hombres que
fueron invitados probará mi cena."
d. Al ser rechazada su invitación, el hombre
decidió invitar a otra gente. ¿Cuáles fueron
los dos grupos de personas que invitó a su
banquete?
En primer lugar, el hombre envió a sus
servidores a que fueran a las calles y callejones
y trajeran a los pobres, paralíticos, ciegos y
cojos. Estas personas pocas veces eran
invitadas a un banquete, pero fueron invitadas a
este. Después, siendo que aún había lugar, el
hombre envió a sus servidores fuera de la
ciudad para encontrar más personas aún. Las
distinciones sociales no fueron tomadas en
cuenta. Cualquiera dispuesto a aceptar era
bienvenido al banquete.
e. ¿Cuántas personas quería el hombre
que asistieran al banquete? ¿Por
qué?
El hombre quería que sus sala de
banquetes estuviese llena. Se había
ocupado de todos los detalles. Había
dispuesto de un banquete de calidad, y
quería que los invitados disfrutaran del
mismo. Si la sala no se llenaba,
significaba que en parte había trabajado
en vano.
f. ¿De qué forma le parece que
reaccionaron los invitados al ser
conducidos al banquete?
No sabemos como reaccionaron estos
invitados de última hora cuando llegaron
al banquete. Debe haberles costado creer
que los estaban tratando tan bien. Nadie
jamás los invitaba a banquete alguno,
pero este hombre los trataba de
maravillas. Deben haber quedado muy
impresionados con este banquete tan
fastuoso.
g. ¿Qué sucedió con los que rehusaron
aceptar la invitación al banquete?
Los que rechazaron la invitación al
banquete fueron reemplazados por otros.
El dueño decretó que ninguno de los que
habían sido invitados primero, siquiera
disfrutará
del
banquete.
Habían
rechazado la invitación y por lo tanto no
tendrían parte en el regocijo.
Relacione
a.
El significado de esta parábola es claro. Dios es
semejante al hombre que celebra un banquete.
Invita a todos al banquete celestial, un banquete
que durará or toda la eternidad. ¿De qué manera
es rechazada esta invitación?
Es trágico, pero los hombres rechazan la
bondadosa invitación de Dios al cielo. Él quiere
que todos se salven, y halogrado la salvación
del mundo por medio de la muerte y
resurrección de Jesós. Pero no nos obligará a
aceptar su amor. Los que rehusan su invitación
podrán aducir muchas razones, pero al final sus
excusas son tan necias como las que fueron
presentadas en esta parábola.
No hay nada más importante que la
invitación a la vida eterna que ofrece
Dios.
b.
¿Qué disculpas presentan los hombres a
Dios?
Los hombres presentan muchas excusas.
Pero recordemos.
Todos hemos fracasado.
Todos, en algún momento, hemos rechazado
la invitación de Dios. Hemos escogido
nuestras sendas pecaminosas, en vez de las
suyas. No presentamos excusas, sino una
confesión de nuestros pecados. Dios nos
perdona por causa de Jesús.
c.
¿Con quiénes nos identificamos nosotros
en esta parábola? ¿Sómos los que fueron
invitados en primer lugar, o los que fueron
convidados más tarde?
En realidad formamos parte de los dos
grupos. No merecemos un lugar en el
banquete, sin embargo Dios nos invita de
todos modos. Hemos rehusado su
invitación, pero él nos perdona por
Jesucristo y nos concede un lugar en el
cielo.
Perciba
“Señor… todavía hay lugar.” El señor
de esta parábola envió a sus servidores
a invitar gente hasta que la sala del
banquete se llenara. Esto mismo tiene
validez también para el banquete
celestial. Todavía hay lugar. Dios,
nuestro Señor, nos envía a nosotros
como sus servidores, a invitar más
personas al banquete. En el reino de
nuestro Padre hay lugar suficiente para
todos.
¿Qué podemos hacer a fin de invitar más gente
al banquete de la salvación?
Cristo nos convoca a nosotros, su pueblo, a
hacer discípulos de todas las naciones.
Siendo que aún estamos aquí, sabemos que
todavía hay lugar en el cielo. Es nuestro
deber hablar a otros acerca de Cristo y
divulgar su invitación. Para esta invitación
no existen límites. Cristo murió por todos, y
nosotros tenemos el privilegio de compartir
estas buenas nuevas. Comparta su fe con
otras personas.
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