Adiós y Bienvenida
Agradecimiento y Plegaria
Ilustrado con fotos de Baja California Sur
por Francisco Arámburo Salas.
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Al terminar un año y comenzar uno nuevo nos
detenemos, echamos una mirada retrospectiva,
evaluamos el pasado y visualizamos el porvenir.
Es entonces cuando elevamos la vista
al infinito, el cual nos inspira y nos
estimula el espíritu para dar
gracias al Creador.
Para tal fin, elevo esta plegaria...
Dios y Señor mío, dueño del tiempo
y de la eternidad, tuyo es el hoy y
el mañana, el pasado y el futuro...
¡Bendícenos!
Al terminar este año quiero
darte GRACIAS por todo
aquello que recibí de Ti .
Gracias por la vida y el amor,
por las flores, el aire y el sol,
por las nubes y la aurora,
por el ayer y el ahora,
por la alegría y el dolor,
por cuanto fue posible...
y por lo que no pudo ser.
Gracias también, Señor, por esos pequeños gustos
inesperados, por esos repentinos deleites, por ese
placentero encuentro después de tantos años; por
las sorpresas agradables que me has dado en mis
momentos de tristeza. ¡Mil gracias, buen Señor!
Y gracias, en fin, por haberme dado esa paz interior que me
ha servido para sortear momentos difíciles y angustiosos.
Te ofrezco cuanto hice en este año,
el trabajo que pude realizar y las cosas
que pasaron por mis manos, y lo
que con ellas pude construir.
¿Cómo agradecer tus favores?
Te encomiendo a las personas que a lo largo
de este año amé, las amistades nuevas y los
antiguos amigos, los más cercanos a mí y
los más lejanos, los que me dieron su mano
y aquellos a los que pude ayudar, con los
que compartí la vida, el trabajo,
el dolor y la alegría.
Pero también, Señor, hoy quiero pedirte perdón;
perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal
gastado, por la palabra inútil y ofensiva
y por el amor desperdiciado.
Perdón por las obras vacías y
por el trabajo mal hecho;
y perdón por el desánimo
con que viví algunas veces...
...sin darme cuenta que
Tú estabas siempre a mi lado.
También perdón, Dios mío, por la oración
que poco a poco fui aplazando y que
hasta ahora vengo a presentarte.
Perdón por todos mis olvidos,
descuidos, errores y silencios.
Por haber dicho “NO” cuando
pude haber dicho “SÍ”.
¡Adiós al Ayer!
En las próximas horas iniciaremos un
nuevo año y detengo mi vida ante el
nuevo calendario, apenas por comenzar,
y te ofrezco estos días que sólo
Tú sabes si llegaré a terminar.
Hoy te pido para mí y los míos
—y también para los que no conozco—
la paz y la alegría,
la claridad y la sabiduría,
la fuerza y la prudencia
la dicha y la armonía.
Quiero vivir cada día como si fuera el
último, para que cuando llegues a mi
puerta esté abierta para dar testimonio
de tus infinitas bondades.
Que cuando me hables mis oídos estén atentos,
y cuando me mires mi corazón esté lleno de luz
no sólo para recibir, sino para compartir;
no sólo para compadecer sino para remediar,
y no sólo para oír sino para comprender
y consolar.
Cierra mis oídos a toda falsedad,
y sella mis labios a palabras mentirosas,
egoístas, mordaces o hirientes.
¡Te lo pido, Señor!
Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno,
y toca mi alma con tu divina presencia.
Quisiera ser recordado como alguien que
nunca tuvo la intención de lastimar
ni hacer mal a nadie.
Que mi espíritu se llene sólo de bondad y buena
voluntad, y que las derrame a mi paso.
Cólmame de fe, de optimismo, de dicha
y de alegría, para que cuantos convivan
conmigo o se acerquen a mí encuentren
en mi vida un poquito de Ti.
Danos un año feliz y enséñanos a
aceptar el panorama que nos ofreces,
asimilar las palabras que nos dices y
a valorar el amor que siempre nos das.
Y que así sea.
Ya está tocando la puerta el mes de Enero...
¡Feliz año 2009,
y que venga lleno
de salud, paz,
amor, dicha
y alegría!
Esos son mis deseos.
Especialmente para ti,
con todo mi cariño…
...pues hoy comienza
de nuevo la vida.
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