Educación, Flexibilidad en los
Mercados de Trabajo
y Trabajo Digno: el caso de
México
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Antecedentes de la Investigación.
Revisión de la Literatura e Identificación de un
problema de investigación relevante en torno a
la transformación de los mercados de trabajo,
como resultado de la apertura comercial.
Identificación de dos vertientes en la teoría sobre
creación de empleo; la vertiente institucionalista
y la neoclásica de mercado.
Planteamiento del Problema
Interrogantes de Investigación.
Definición de variables.
Estrategia de análisis de los datos: modelos de
regresión; general y parcial.
Presentación y discusión de resultados
Modalidades de flexibilización del mercado
laboral
¿Cómo se define flexibilización de los mercados
de trabajo?
¿Qué implicaciones tiene para la calidad de las
condiciones de trabajo en México?
¿Cuál es el posible impacto de la flexibilización
del trabajo en la productividad, en el contexto
de la reforma en los mercados laborales?
¿Cuál es el papel de la educación y la
capacitación en la productividad?
Centro del Debate
En el centro del debate sobre la productividad
del trabajo están, por un lado, la literatura
que aboga por la flexibilización de los
mercados de trabajo, no sólo por las ventajas
del ajuste de la mano de obra, con objeto de
elevar la productividad y la competitividad,
sino también, como un factor primordial en la
creación de empleo en el sector formal de la
economía.
Modalidades de flexibilización del mercado
laboral
El concepto de flexibilidad tiene significados
diversos y está generalmente asociado a las
formas y contenidos de distintas estrategias
para la adecuación (ajuste y cambio) del
empleo al cambio tecnológico, a las
fluctuaciones de la demanda en los
mercados y a los riesgos asociados a un uso
más intensivo del factor trabajo.
Tunal (2002)[1] ofrece algunas
definiciones más precisas asociadas a
la flexibilización de los mercados
laborales: la flexibilización numérica, la
flexibilización funcional y la
flexibilización de los salarios.
[1] Tunal, Gerardo (2002). “La flexibilidad laboral en la contratación colectiva en México”.
Economía, Sociedad y Territorio, vol. III, num. 11, 2002, pp. 409-440.
La flexibilización numérica
La flexibilización numérica está asociada a los cambios
en la cuota de capital variable (trabajadores)
ocupados en el proceso productivo.
Estas modificaciones en el número de trabajadores se
pueden deberse a cambios tecnológicos, ya sea por la
intensificación del capital (automatización) o
Por la reorganización del proceso de producción o bien
por una posible combinación de las dos
modificaciones anteriores.
La flexibilización numérica
Un tercer factor, que resulta en el cambio en la
plantilla del personal, puede obedecer a las
fluctuaciones en la demanda por los bienes
que se producen, ya sea por los ciclos
económicos o por los cambios en las
preferencias del consumidor.
La flexibilización funcional
La flexibilización funcional se refiere a la capacidad de
la organización productiva para modificar la
estructura de los puestos de trabajo y reasignar las
tareas de los trabajadores, con objeto de adaptarlas
al cambio tecnológico o a las fluctuaciones de la
demanda.
Este concepto de flexibilización funcional se relaciona
con la estrategia de la versatilidad o polivalencia de
los trabajadores.
La flexibilización funcional
La literatura que argumenta a favor de este tipo de
flexibilidad propone que las garantías del acceso al
empleo y la calidad de las condiciones de trabajo se
protegen, siempre y cuando estas reformas se
acompañen de un proceso de capacitación continua
de los trabajadores.
La flexibilización funcional
Es decir, a través de la capacitación es como los
trabajadores adquieren una diversidad de
habilidades y destrezas, que les permite cambiar de
función en el proceso productivo o de empleo con
facilidad (OECD Trade Union Advisory Committee,
1995; ILO, 1999 y Douglas, 2000) [1].
[
1] OECD (1995). Adaptability Versus Flexibility. Paris: Trade Union Advisory Committee to the OECD, p. 7.
Ozaki, Muneto, ed., Negotiating Flexibility -- The Role of the Social Partners and the State, ILO, Geneva,
1999. Citados por Douglas (2000).
La flexibilización salarial
Finalmente, la flexibilización salarial se refiere a
que la remuneración se vincula a la
productividad.
La estrategia basada en esta definición supone
la desregulación de los salarios mínimos
(general y profesional), el pago por hora y a
destajo o la posibilidad del ajuste salarial que
pueden estar asociados a los cambios en las
horas trabajadas, como resultado de la
disminución de la demanda.
En resumen, mientras que la flexibilización
funcional puede mejorar la calidad del
trabajo, la flexibilización numérica y salarial
pueden tener un efecto negativo en las
condiciones de calidad del trabajo, al
desmantelar la estabilidad laboral y el acceso
a salarios más elevados, sobre todo en el
contexto de una economía abierta que, como
se mencionó anteriormente, enfrenta
presiones para aumentar su competitividad.
Flexibilización y calidad del trabajo
La flexibilidad numérica contrasta con las
regulaciones destinadas a proteger la
estabilidad laboral.
Esta protección, frente al despido injustificado,
se basa en el supuesto de que el trabajador o
empleado individual tiene menos capacidad
de negociación que el empleador y
representa una defensa para el trabajador.
La teoría convencional sobre los costos
y la creación del empleo
Sin embargo, la teoría convencional establece
que si los costos laborales son altos, la
demanda por empleo disminuye
(Hamermesh, 1993)[1].
Los costos pueden ser por trabajador activo,
por el pago de prestaciones (seguridad social
y crédito a la vivienda, por ejemplo), por
cambios en el número de trabajadores
(costos asociados a la contratación y al
despido) y por la reasignación de puestos
dentro de la misma empresa (flexibilidad
funcional).
Lo anterior sugiere que la flexibilidad numérica
está asociada a las otras estrategias de
flexibilización del mercado laboral
(Hernández Licona, 2003: 130).
La evidencia empírica confirma la teoría
convencional, es decir, si los costos laborales
son altos la demanda por empleo disminuye.
Hernández Licona (2003) cita numerosos
estudios que coinciden en afirmar que los
costos asociados al despido están
relacionados negativamente con la tasa de
empleo.
Estudios recientes, citados por el mismo autor,
que incluyen adicionalmente los costos de
los procedimientos legales por despido, la
negociación colectiva, el seguro de
desempleo y la regulación de los mercados
laborales en general, indican que estas
características tienen un efecto negativo en
la creación de empleo.
En suma, la evidencia empírica muestra que
los países con mayores costos de despido,
son también los que tienen menores tasas de
crecimiento del empleo (Hernández Licona,
2003: 132).
En contraste con este cuerpo de la literatura
que aboga por la desregulación de los
mercados laborales, existen estudios que
discuten los posibles efectos de estas
reformas en el deterioro en las condiciones
de calidad del trabajo.
Si bien reconocen que en el corto plazo la desregulación
puede aumentar la creación de empleo, argumentan
que las reformas pueden tener impactos en aspectos
que no se limitan a la estabilidad laboral, sino que
incluyen también a los salarios, el acceso a la
capacitación, la seguridad social y el sistema de
pensiones, así como a las posibilidades del diálogo
social o representación de los intereses de los
trabajadores (OIT, 2005: 79)[1].
[1] Organización Internacional del Trabajo (2005). Employment, Productivity and Poverty
Reduction. World Employment Report. Geneve: International Labour Office.
Centro del Debate
En el centro del debate sobre la productividad
del trabajo están, por un lado, la literatura
que aboga por la flexibilización de los
mercados de trabajo, no sólo por las ventajas
del ajuste de la mano de obra, con objeto de
elevar la productividad y la competitividad,
sino también, como un factor primordial en la
creación de empleo en el sector formal de la
economía.
Por el otro lado, está la literatura y los
organismos internacionales que emiten
estándares de calidad del trabajo, con objeto
de contener el deterioro en las instituciones
que protegen la calidad del mismo, como
resultado de la globalización.
La literatura presenta visiones divergentes
sobre el papel de la regulación en los
mercados laborales y el papel de los
estándares de calidad del trabajo.
Un enfoque enfatiza el valor de estos estándares
y de la negociación colectiva,
El otro, en contraste, tiene una orientación de mercado,
que no reconoce la contribución de las instituciones
frente a las imperfecciones del mercado y enfatiza las
posibles distorsiones en el funcionamiento de los
mercados que tienen su origen en estas instituciones.
El criterio de calidad para cada uno de estos enfoques
presentados son sus resultados.
Por ejemplo, el enfoque que pueda dar una mejor
respuesta a las fallas del mercado laboral y a las
asimetrías e inequidades que resultan del
funcionamiento de este mercado.
Cuando existen formas de intervención, se debe tener
en consideración sus efectos en detrimento de la
creación de empleo, de la productividad y del
bienestar.
En suma, los enfoques sobre el empleo, el
crecimiento y la distribución del producto
están dominados por estas dos visiones
opuestas.
Enfoques Institucionalistas
La primera, es lo que Freeman (1993) ha
denominado como enfoques institucionalistas,
cuya visión aborda los acuerdos de estabilidad
laboral, salarios mínimos.
Negociaciones colectivas como una fuente de
protección social para los trabajadores, que
representa el capital institucional, así como
factores que pueden influir en el incremento de la
productividad a través de la capacitación y el
desarrollo de las habilidades específicas que
demanda el puesto (capital humano) y como
medios para moderar los efectos de las
fluctuaciones de la demanda agregada.
En contraste, la perspectiva a favor de los
mecanismos de mercado argumenta que las
formas institucionales de regulación dificultan
los ajustes a los choques económicos,
desincentivan la creación de empleos y
protegen a los trabajadores que lograron una
posición estable.
Por el lado de los des-reguladores, es posible
argumentar que la forma en que el mercado es
regulado puede ser contraproducente para la
creación de empleo, los niveles de subempleo
informal y desempleo, la productividad, los salarios y
la rentabilidad de las empresas.
En contra, se puede argumentar, que el grado de
protección social alcanzado por los trabajadores
que, en el contexto de un subempleo crónico, corre
el riesgo de transformar el empleo formal, en trabajo
informal.
El punto clave para la toma de decisiones en
políticas públicas consiste en tratar de
entender los probables resultados de los
distintos enfoques, que se plantea como
difícil pues los distintos enfoques presentan
fortalezas y debilidades.
En última instancia, lo importante son los
resultados económicos y sociales de los
diferentes esquemas de regulación.
La flexibilización, implicaciones para el mercado
laboral mexicano
Los aspectos de la productividad y el
crecimiento de la economía y sus efectos en
el funcionamiento de los mercados laborales,
cobran vigencia en el contexto de México,
que se ha caracterizado por un crecimiento
económico muy moderado, (negativo en
1995 y muy posiblemente en 2009, se
menciona un crecimiento de -7% del PIB)
baja productividad, desempleo crónico y
subempleo en los mercados informales.
La flexibilización, implicaciones para el mercado
laboral mexicano
En este entorno es difícil crear puestos de
trabajo suficientes, para emplear a los
trabajadores desplazados y para incorporar a
la población económicamente activa que
recién ingresa al mercado de trabajo formal.
La introducción de algunas formas de
flexibilización de los mercados de trabajo no
garantizan por si mismas la creación de
empleo.
En todo caso representaría una condición
necesaria, pero no suficiente, para la
creación de más puestos de trabajo.
En México, los últimos 25 años se han caracterizado
por el desempleo y el subempleo crónico, que
resultan del comportamiento cíclico y de bajo
crecimiento de la economía
(Lustig y Székely, 1997, y Banco de México, 2006).[1]
[1] Luting, Nora y Miguel Székely (1997). México: Evolución económica, pobreza y desigualdad. Determinantes de la pobreza en América
Latina.” Washington, D.C., Mimeo. Banco de México (1996-2006). Informe Anual, varios años. Consultado el 26 abril 2007 en:
http://www.banxico.org.mx/gPublicaciones/FSPublicaciones.html
Las estadísticas revelan que durante la década
pasada el porcentaje de empleos formales
generados en México o con el respaldo de la
seguridad social fue sólo del 29 por ciento,
del total de los empleos generados en el país
()Hernández Licona, 2003.
En el mismo periodo (1991-2000) los ingresos por
hora de la población se redujeron en 8.4 por ciento
en términos reales: “Si el empleo o el salario son las
dos variables que más afectan directamente el
bienestar de la población, la situación de México en
esa década fue deplorable” (Hernández Licona,
2003: 119)[1].
[1] El análisis de Hernández Licona se basa en la Encuesta Nacional de Empleo (ENE): 1991-2000 y
Encuesta Nacional de Empleo Urbano (ENEU), 1991-2000. INEGI
.
En este entorno, las condiciones de calidad del
trabajo y la garantía de estabilidad laboral
presentan un dilema entre las alternativas
de política pública y de reforma institucional
esbozadas antes.
La primera alternativa, consiste en proteger la
seguridad en el trabajo, que privilegia a
aquellos que tienen y conservan un empleo
en la industria manufacturera, a pesar de las
fluctuaciones de la demanda que resultan de
los choques en los mercados.
La segunda alternativa, que propone la flexibilización
del trabajo, implica hacer menos estricta la
normatividad que protege la estabilidad laboral,
debido a que ésta, además de proteger la
seguridad en el empleo, incluye un sistema de
seguridad social y de prestaciones, que pueden
representar un factor que inhibe la contratación de
trabajadores y la creación de empleo, y por lo
mismo, afecta el ritmo en que se pueden y deben
crear empleos.
Es decir, la estabilidad laboral y la garantía de
seguridad social pueden representar un
costo en la creación de nuevos puestos de
trabajo y barreras de entrada al mercado
laboral, para aquellas personas de la
población económicamente activa (PEA) que
buscan empleo o que están subempleados
en el mercado informal.
Por otro lado, la literatura sobre el tema de la
productividad del trabajo en otras
economías emergentes muestra que, una
estrategia de competitividad que se
sustente en un mercado laboral
caracterizado por bajos costos de mano de
obra, en detrimento de la calidad de las
condiciones del trabajo, no puede
considerarse como una estrategia de
competitividad eficaz en el largo plazo.
La evidencia empírica demuestra que otras
economías emergentes son más competitivas
en los costos de mano de obra, Lall,
Albaladejo y Moreira (2004) muestran que los
salarios en México siempre resultarán
elevados si se les contrasta con los de China
o con los de otros países que se han
incorporado y se siguen incorporando al
mercado mundial.
Por otro lado la OIT en su informe del
Panorama Laboral en América Latina (OIT,
2004) señala que, mientras la productividad
laboral es un factor determinante para la
competitividad internacional, los costos
laborales (directos e indirectos) parecen
serlo en mucha menor medida.
Si bien la reducción de costos laborales es
una alternativa que puede generar
resultados en el corto plazo, una opción
sostenible en el largo plazo es la eficiencia
en la forma de producir y una mayor
diferenciación en la oferta de bienes (OIT,
2004: 60).
Estudios elaborados por el Banco Interamericano
de Desarrollo (2001) sugieren que:
“… ningún sector productivo puede pretender que
su competitividad esté basada en los costos de la
mano de obra. Incluso en los sectores más
intensivos en el uso del factor trabajo, la
posibilidad de competir y expandirse depende no
sólo del salario de los trabajadores, sino de los
costos laborales unitarios, es decir, de la
combinación del costo efectivo por trabajador y la
productividad del trabajo”
(BID, 2001: 67).
En este contexto, la Organización Internacional
del Trabajo (OIT) ha emitido
recomendaciones entre las que destaca las
dimensiones de lo que se entiende por
trabajo digno.
Este concepto de naturaleza normativa e
institucional se define como aquel empleo de
calidad que implica la garantía de los derechos
fundamentales de los trabajadores, a través de
un sistema de protección social, de la
posibilidad de representar o ser representado y
de la dimensión de equidad de género en el
trabajo (OIT: 2000, 2004 y 2005)[1].
[1] La propuesta original basada en el trabajo del economista de la OIT Dr.
Gerry Rodgers (Rodgers, 2000),
El concepto de Trabajo Decente involucra a las
siguientes dimensiones
Trabajo y empleo, en cantidad y calidad, así como salarios, que
tengan en cuenta la cantidad de tiempo y la intensidad del
trabajo;
Derechos básicos del trabajador, expresados en los estándares
medulares de calidad de trabajo, libertad de asociación,
erradicación del trabajo infantil y forzado;
Seguridad – El derecho a la seguridad y a la protección social,
cuando se enfrentan situaciones adversas (enfermedad,
cesantía y vejez);
Representación y diálogo – el derecho a la representación de
los trabajadores y a expresarse, así como la democracia
en el lugar de trabajo.
Las condiciones de trabajo digno incluyen
también el derecho de los trabajadores a la
capacitación, por los continuos cambios en la
definición de los puestos de trabajo que
resultan del cambio tecnológico y de la
fluctuación de la demanda.
En suma, la preocupación sobre la
productividad de la industria mexicana, se
pone de manifiesto en la pérdida de
competitividad de las manufacturas que ha
estado basada, sobre todo, en una estrategia
de bajos costos de mano de obra.
Esta estrategia parece no ser sustentable en
un contexto en el que la demanda se ha
contraído en los mercados internacionales y
frente al aumento de la competencia por
mercados, que tiene origen en otras
economías emergentes, sobre todo de
China.
La competitividad en la industria manufacturera
mexicana, no se reduce a un problema
cuantitativo de incrementar la productividad a
través de reducir el costo laboral y aumentar
el volumen por trabajador,
Sino en “lograr un eslabón cualitativamente
diferente y superior de competitividad,
basada en productos con mayor valor
agregado.”
Es en este contexto en que la educación y la
capacitación de la mano de obra, es decir
capital humano, y la calidad de las
condiciones de trabajo: capital institucional,
son los factores clave en el aumento de los
niveles de productividad.
De la identificación de visiones divergentes,
una que se apoya más en los mecanismos
del mercado y otra que propone una
adecuada intervención regulatoria, se
desprende la interrogante que da origen y
motivo al presente estudio:
Interrogante de Investigación
¿En qué medida las condiciones de calidad del
trabajo tienen un impacto sobre la
productividad?
Hipótesis:
Las condiciones de calidad del trabajo
tienen un impacto sobre la
productividad.
La importancia de este estudio:
Contribuir a esclarecer el debate
La importancia de este estudio reside en contribuir a
esclarecer el debate sobre algunas de las fuentes
de productividad de la industria manufacturera en
México, específicamente aquellas relacionadas con
el factor trabajo.
Con base en lo anterior, este estudio se propone como
objetivo mostrar los posibles efectos de las
condiciones de calidad del trabajo, sobre la
productividad, en cada rama de actividad industrial
El efecto de la educación
Adicionalmente, el estudio analiza los efectos que
tienen el nivel educativo de los trabajadores (capital
humano) sobre la productividad.
Además la educación resulta tener un efecto
complementario con la capacitación en las
empresas, la educación escolar dota a las personas
de competencias generales, que en el contexto del
trabajo facilitan su entrenamiento [1].
Este argumento que propuso Lester Thurow en 1968
continúa siendo vigente. Thurow (1968) describió el
efecto de la educación y la capacitación en la
productividad.
Para Thurow el tipo de tecnología determina las
características de un puesto de trabajo y sus
requerimientos de capital humano. Mayor educación
implica una mayor capacidad para capacitarse
(“trainability”), lo cual facilita el ajuste y especialización
de las habilidades de los trabajadores, para que ellos
puedan realizar trabajos donde la innovación y cambio
tecnológico es constante.
Metodología
Fuentes: ENESTYC (1992-1999)
ENEU (1992, 1999 y 2002).
Definición de Variables:
Sexo: hombre o mujer
Educación: promedio ponderado de años de
escolaridad y trabajadores con educación superior.
Tipo de Industria: basada en recursos naturales, baja
tecnología 1, baja tecnología 2, T Media Procesos,
Automotriz, Ingeniería, y Alta Tecnología (S. Lall).
Productividad
Índice de Trabajo Digno
Modelos de Regresión General, Productividad como
Variable Dependiente
Productividadi = 1 +2RN+3BT1+4BT2+5TMA +6 TMP +7 TMI+8 AT + 1(Educación)i + i
Productividad i = 1 +2RN+3BT1+4BT2+5TMA +6 TMP +7 TMI+8AT+1(Educación
Superior)i+i
Productividadi =1 +2RN+3BT1+4BT2+5TMA +6 TMP +7 TMI+8 AT + 1(ICT)i + i
Productividadi =1 +2RN+3BT1+4BT2+5TMA +6 TMP +7 TMI+8 AT 1 (Inversion
Extranjera)i +i
Productividadi =1 +2RN+3BT1+4BT2+5TMA +6 TMP +7 TMI+8 AT + 1 (Exportaciones)i +
i
Modelos de Regresión General, Calidad del Trabajo
como Variable Dependiente
ICTi= 1 +2RN+3BT1+4BT2+5TMA +6 TMP +7 TMI+8 AT + 1(Educación)i +  i
ICTi= 1 +2RN+3BT1+4BT2+5TMA +6 TMP +7 TMI+8 AT + 1(Educación Superior)i +  i
ICTi=1 +2RN+3BT1+4BT2+5TMA +6 TMP +7 TMI+8 AT + 1(Inversion Extranjera Directa)i
+ i
ICTi=1 +2RN+3BT1+4BT2+5TMA +6 TMP +7 TMI+8 AT + 1(Exportaciones)i +  i
Conclusiones: Trabajo Digno y
Productividad
La conclusión principal de este estudio, que resulta
tanto el análisis de regresión general como del
análisis de regresión parcial, es que la calidad del
trabajo tiene un impacto significativo y creciente (en
el tiempo) sobre la productividad.
La educación es un factor fundamental para la
productividad, pero sus efectos se hacen patentes
si existen condiciones dignas de trabajo.
Educación y Productividad Sí y :
sólo si existe trabajo digno
Los resultados del estudio muestran también
que los efectos de la educación, sobre la
productividad, se incrementan en la medida
en que existe un ambiente de trabajo de
calidad.
La educación es un factor necesario
(indispensable) pero no suficiente
Implicaciones de los resultados del
estudio en la toma de decisiones:
De manera particular estas implicaciones pueden tener
repercusiones más severas para países, como
México, que no cuentan con una red de protección
sólida al desempleo y empleo informal.
Independientemente del nivel educativo alcanzado por
los empleados y trabajadores.
Fortalecer la calidad del trabajo
Los resultados de este estudio contribuyen a fortalecer la tesis a
favor de mantener y mejorar las instituciones que procuran la
calidad del trabajo.
Si bien en el corto plazo el desmantelar la protección del trabajo, al
bajar los costos de contratación y despido de los trabajadores,
y eliminar las prestaciones, puede contribuir a la creación de
puestos de trabajo; este conjunto de medidas de desregulación
no significa crear empleos de calidad, sino más bien,
transformar el empleo del sector formal de trabajo, en empleo
informal.
¿Red de seguridad social?
Recientemente han surgido políticas aisladas para
ofrecer servicios de salud o subsidios monetarios a
sectores vulnerables,
Sin embargo, la mayor parte de estos programas se
ubican en la ciudad de México, consisten en
montos económicos muy bajos o en servicios de
salud de muy reciente creación y algunos ellos
posiblemente tienen fines políticos electorales, lo
que no representa un sustituto al sistema de
protección del trabajo.
Productividad y la calidad de las
condiciones de trabajo
En suma, los resultados que arroja este estudio
confirman la importancia que sobre la
productividad tienen la calidad de las
condiciones de trabajo, que incluyen a la
estabilidad laboral, el acceso a la
capacitación, salarios adecuados, seguridad
social, representación sindical y la equidad
de género en las condiciones de laborales.
En el corto plazo,
la desregulación laboral
En el corto plazo, la desregulación laboral
disminuye los costos de crear nuevos
puestos de trabajo para la población
económicamente activa que está
desempleada o que trabajan en empleos de
baja calidad y productividad en el sector
informal.
Sin embargo, en el largo plazo
Sin embargo, en el largo plazo, es posible
suponer que los efectos positivos sobre la
productividad que se originan en la calidad y
cantidad de la educación y en la dignidad de
las condiciones de trabajo
Lo que a su vez contribuirá al crecimiento
económico, crearán condiciones para la
generación de nuevos puestos de trabajo.
Educación, Flexibilidad en los Mercados de Trabajo
y Trabajo Digno: el caso de México
Casanueva Reguart, Cristina y Cid Alonso Rodríguez
Pérez (2009). “Capital humano, capital institucional y
productividad: el trabajo digno como determinante de la
productividad.” Instituto de Investigaciones sobre el
Desarrollo Sustentable y Equidad Social, IIDSES, Serie
Documentos de Investigación.
Casanueva Reguart, Cristina y Cid Alonso Rodríguez
Pérez (2009). “La productividad en la industria
manufacturera mexicana: calidad del trabajo y capital
humano.” Revista de Comercio Exterior. Volumen 51,
núm. 1, pp. 16-33.
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