CON LA COLABORACIÓN DEL HERMANO JEAN ROURE
Así hablaba un testigo de una de
sus misiones
“Jamás olvidaré al P. Coindre, sacerdote apostólico si
los hubo, de porte majestuoso, talla imponente,
carácter noble y corazón ardiente. ¡Con qué delicadeza,
con qué fuerza, con qué riqueza de expresión no se
empleaba con tal de ganarlas a Dios! Al predicar las
verdades eternas de la religión, con su voz emocionada y
potente y con sus palabras impregnadas de amor a Dios,
suscitaba en los oyentes el santo temor de Dios;
iluminaba los espíritus, conmovía los corazones”.
¿Expresan sus retratos, hechos de memoria o copia de
otros anteriores, lo que experimentó este joven ante su
presencia?
Después de ver los “cuadros de esta
exposición” se te pedirá que respondas a
esta pregunta:
¿Expresan sus retratos, hechos de
memoria o copia de otros anteriores, lo
que experimentó este joven ante su
presencia?
ENTRADA A
LA EXPOSICIÓN
Litografía entregada por Claudina
Thévenet al Padre Ballet en 1826
El Padre Francisco había proyectado, hacia
1855, publicar una biografía de su hermano.
El Padre J. M. Ballet, envía información y
adjuntó un retrato:
“El retrato de su hermano que le envío me
fue dado por la Superiora de Jesús y de
María en 1826, al final de un retiro que di a
estas “Damas”, como piadoso recuerdo de
un amigo con el que había compartido varias
Misiones, desde 1818 hasta 1821. El autor
de este retrato lo había compuesto de
memoria. Hay muchos rasgos que se le
asemejan, pero si usted lo hace imprimir
esté atento a las pruebas y tendrá que
cambiar muchas cosas. ¿Quién puede
recordar mejor que usted la bella figura de
su hermano?”
Pintado por Emma Mayet, sobrina de
Claudina Thévenet, en 1855
Se encuentra en el colegio de la Vía
Flaminia (Roma). Ha sido restaurado
recientemente.
Sin duda, de la
misma autora es
este
cuadro
de
Claudina Thévenet
Misión de la Guillotière, 1818.
Posiblemente pintado por la madre San
Andrés, RJM, se conserva en el museo de
Fourvière.
Esmalte realizado por la Madre San
Pablo, religiosa de Jesús María en 1845
en Agra (India)
Pintado en 1855. Se quemó en la Casa
de Sillery (Canadá) de las Religiosas de
Jesús María
Atribuido al H.Odilon, en la casa de
Paradis
Si, el H. Odilon (nacido en
1833) es el autor de esta
pintura, no pudo realizarlo
sino copiándolo de otro
retrato original.
De la Galería de Superiores del
Seminario Menor de Yssingeaux (Alto
Loira).
El Seminario menor de
Yssingeaux garantizó la
continuación del de Monistrol.
Es por su título de primer
superior del seminario de
Monistrol por lo que ocupó el
primer lugar en la Galería de
retratos de diferentes
superiores. En el boletín
histórico del Seminario hay un
artículo con el título "En los
orígenes. Un alma de fuego, el
Padre André Coindre."
Retrato hecho por el Hermano Frumence
Director del Internado de
Lyon en 1886 hecho para
celebrar el 50 aniversario de
la partida de los Hermanos a
los Estados Unidos.
Retrato de 1986 pintado
por Enzio Tarantelli según
un cuadro de 1826 (Casa
General, Roma)
Retrato de la galería de
Superiores Generales en
la casa General
Estatua en
bronce,
entrada Casa
General
Pintura mural de la
escalera central en la
Casa General
Mont Sacré-Coeur, Granby (Canadá).
El cuadro del Padre Coindre es de Suzor
Côté.
Icono hecho por Lewis Williams,
Estados Unidos
Alguna imágenes para alumnos
Estos datos pueden
ayudarnos a
imaginarnos cómo
era el Padre
Andrés Coindre.
Están tomados del
Registro de las
sesiones de la
Comisión de
reclutamiento de
los llamados al
Servicio militar
Para los que andan un poco flojos en
francés…
Rasgos :
•Estatura,1 metro 720
•cabellos y cejas castaño oscuros
•frente redonda y despejada
•ojos rojizo-castaños, nariz chata picuda
•boca mediana, barbilla redonda
•rostro redondo y colorado
•una señal (mancha natural) en la mejilla
derecha
•quiste en la rodilla izquierda
Lo que decían sus biógrafos (1888)
¿Cómo no admirar su fisonomía varonil y graciosa, su
elevada talla, su porte majestuoso coronado con un
porte exterior lleno de nobleza y de grandeza, la
amplitud de su voz potente, vibrante y sonora que
semejaba, a veces, ecos de trueno? Todo en el P.
Coindre hablaba, no sólo la dignidad y la fuerza de
su timbre de voz, sino, sobre todo, la viva expresión
de sus rasgos, sus movimientos fáciles, su frente
serena, su mirada viva y penetrante. Todo tenía un
no se qué de imponente y simpático que cautivaba la
atención de los fieles y revelaba un gran corazón
hecho de delicadeza y de celo por las almas.
Y ahora a responder a la pregunta
que tenemos pendiente
¿Expresan sus retratos, hechos de memoria o
copia de otros anteriores, lo que
experimentó el joven del principio o lo que
dijeron sus biógrafos en el texto que
acababas de leer?
Vamos a dar nuestras calificaciones a los
cuadros según sean de nuestro agrado.
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