Queridos hermanos jesuitas y colaboradores
en la misión:
Con ocasión del décimo aniversario de la
creación de la Conferencia de Provinciales de
América Latina (CPAL), te invitamos a rezar
unos minutos pidiendo a Dios que despierte
nuestra creatividad y fortalezca nuestra
entrega al servicio de la misión que entre
todos llevamos adelante.
Nos apoyaremos en una oración de Benjamín
González Buelta
Reza con la oración de Benjamín, siguiendo
a San Ignacio que nos invita a empeñarnos
en todas las cosas como si dependieran de
nosotros mismos, sabiendo que dependen
de Dios. Esfuerzo y gracia son la entraña
de nuestra espiritualidad.
Señor:
En las épocas de grandes cambios
siempre suscitas místicos
que miran lo real con “ojos nuevos”
para descubrir tu don impredecible
que sorprende la confusión y el desencanto,
algo pequeño, germinal, como grano de trigo
que ya lleva en su entraña maternal
el pan que compartiremos mañana
en tu mesa común sin exclusiones.
Acogimos hace diez años
el don de la CPAL en nuestras manos.
Hemos querido ser eficaces
y producir otros cinco talentos.
Nuestra mirada se extendió
por todo el continente,
el “nosotros” empezó a abarcar
todas las provincias y regiones
y los recursos se desprendieron
de mapas, catálogos y cuentas,
moviéndose con agilidad
por los hilos menudos de las redes.
Nacieron prioridades comunes,
casas y proyectos compartidos.
Una vida más evangélica
se mueve hoy en los encuentros,
reposa en las comunidades
y va con nosotros por el mundo
que es tu hogar y “nuestra casa”.
En medio de las tinieblas desoladas
en las que nos ilumina tu presencia
nos haces ver que “todo es don y gracia”.
Necesitamos desarmar la suficiencia,
desactivar la prisa, las adicciones,
la inercia de la velocidad o del letargo,
para que nazca en nosotros la gratuidad
como el único humus del futuro.
Todo gesto que no sea gratuito
caminará agazapado como cizaña
en nuestros proyectos comunes,
nos enredará los sueños y los pasos,
nos pasará facturas y reclamos.
Todo don que tú nos haces,
sembrado ya en nuestra tierra,
siempre sigue llegando desde ti,
en el sol y la lluvia inaccesibles.
Cuando la gracia nos convierte
en gratuidad sin cálculo ni usura,
ya somos servidores gratuitos,
y dejamos que la eficacia del reino
crezca con toda su pureza
en las heridas de todos nuestros surcos.
Noviembre de 1989
Noviembre de 2009
Diez años después,
mantennos, Tú, Señor,
la ilusión y el rigor de la tarea,
sazonada con la celebración
y la gratitud de nuestro canto.
Amén
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