«Creer en Jesús es creer que el bien puede y tiene que triunfar sobre el mal.
A pesar del sistema y la aparente insolubilidad de nuestros actuales problemas,
el ser humano puede ser, y acabará siendo liberado.
Toda forma de mal, la enfermedad, el sufrimiento, la miseria, el miedo,
la opresión, la injusticia, puede ser superada.
Y el único poder capaz de lograrlo es el poder de una fe que crea en ello.”
(Albert Nolan)
Marcos 4, 35-41 12 del Tiempo Ordinario –B- 21 junio 2006
35Aquel
mismo día al caer la tarde les dijo:
-Pasemos a la otra orilla.
Jesús sacude todo inmovilismo. Nos invita a ponernos en marcha, a embarcarnos,
a soltar amarras, a no quedarnos en tierra y a emprender la travesía con Él a bordo.
Si se hubieran quedado donde estaban, no hubieran vivido lo que vivieron con Él.
Hay que “ir a la otra orilla”, la fe no es quietud.
36 Ellos
dejaron a la gente y lo llevaron en la barca, tal como estaba.
Otras barcas lo acompañaban. 37Se levantó entonces una fuerte borrasca
y las olas se abalanzaban sobre la barca, de suerte que la barca estaba ya
a punto de hundirse; 38 Jesús estaba a popa, durmiendo sobre el cabezal,
y lo despertaron diciendo:
-Maestro, ¿no te importa que perezcamos?
La cercanía de Jesús, la certeza de que está a nuestro lado en la travesía de la vida
y de que lleva nuestra barca a buen puerto, no nos ahorra dificultades y tormentas.
Jesús no nos dice que estamos libres de ellas. Nos asegura que en las tempestades
no estamos [email protected] Pase lo que pase Él está en la barca navegando con [email protected]
La fe consiste en fiarse de Jesús, no sólo cuando vela y muestra su poder, sino
también cuando “duerme”.
¿Está dormido Jesús, o es nuestra vida y nuestra fe las que están dormidas?
39 Él
se levantó, increpó al viento y dijo al lago:
-¡Cállate! ¡Enmudece!.
El viento amainó y sobrevino una gran calma
La cuestión está en confiar, dejarle actuar a Él.
Contra toda lógica y toda ley de la naturaleza
Jesús calma el viento y llena el espacio de calma y paz.
Él es nuestra paz.
40 Y
a ellos les dijo:
-¿Por qué sois tan cobardes?
Jesús establece una relación directa entre el miedo y la falta de fe.
Repite con frecuencia “no tengáis miedo”.
¿Seguimos teniendo miedos? Miedo a la verdad, a los sentimientos,
a perder, a lo nuevo, a la libertad, al cambio, al compromiso, a los riesgos,
a las decisiones, a la muerte, hasta miedo a Dios...
¿Buscamos seguridades?
Es necesario vivir en libertad y superar los miedos
para que florezca la fe que vence las tempestades.
¿Todavía no tenéis fe?
La fe no es un modo de hablar o pensar, sino un modo de vivir.
Vivir como vivió Jesús y adecuar nuestra vida a su escala de valores:
No querer ser [email protected], sino servir.
No buscar ningún rango ni elevada posición, sino desear asumir el último lugar.
No buscar ser [email protected] y [email protected], sino [email protected] en la vida
de las personas pobres y débiles.
Analizar nuestros tiempos con el mismo espíritu y solidaridad
con que Él analizó los suyos.
Hoy sigue esta pregunta de Jesús flotando en el aire.
41 Ellos se llenaron de un gran temor...
Una de las armas de la que echa mano con frecuencia quien cree tener cualquier
tipo de poder es infundir miedo: a las personas, a la sociedad, a la ciencia, a Dios...
El miedo hace sentir inquietud y confusión, paraliza, hace personas inseguras,
sumisas y serviles. Mata la libertad. Anula la creatividad. Acapara y domina las
conciencias. Impide construir un mundo más humano.
La superación del miedo se fundamenta en la confianza inquebrantable en el Padre
que nos quiere libres y felices y nos dice, mirando a Jesús, cómo vivir para
conseguirlo. Jesús sigue repitiéndonos: ¡Ánimo. No temáis!
Que las circunstancias adversas de la vida, como las gozosas,
nos ayuden a afirmar y afianzar nuestra fe en Jesús.
Contamos con la presencia
y apoyo de Jesús en todos los
momentos y situaciones de
nuestra vida.
Estamos siempre en sus manos.
¿Seguiremos teniendo miedo?
“Dios es amor.
En el amor no hay lugar
para el temor.
Al contrario, el amor perfecto
echa fuera el temor,
porque el temor supone castigo
y el que teme no ha logrado
la perfección en el amor”.
I Jn 4,18
y se decían unos a otros:
-¿Quién es éste, que hasta el viento y el lago le obedecen?
¿Quién es Jesús? Esta es la cuestión primera y principal, el principio y fundamento
de mi vida.
También para [email protected] es fundamental hacernos esa pregunta. De la respuesta
depende el sentido de nuestra vida, de nuestra relación con [email protected] demás y con Dios.
Jesús,
tus discí[email protected] no estamos [email protected] a galeras.
Conocemos con gozo nuestra tarea en tu barca,
mientras remamos al seguro puerto de tus brazos.
Unas veces la mar está en calma,
disfrutamos de la luz y de la brisa,
y en el horizonte oteamos una playa abierta
a un mundo mejor y más justo, más feliz.
En otros momentos las olas encrespadas
rompen contra nuestra barca y amenazan con hundirla.
No hay horizonte, ni luz, ni brisa,
sino viento contrario y miedo en el alma.
Pero tú estás ahí.
Y seguimos remando.
Descargar

12 Tiempo Ordinario -B-