Adorno del mesón y del cortijo
de plantas y de sombras rodeado,
de labios y sudores deseado,
orondo en su rincón está el botijo.
Le cubre la cabeza un brazo fijo
que tiende su frescor al fatigado;
dos bocas le horadaron su costado,
un alma de cristal es su entresijo.
Las manos hacia el cielo levantadas
los ojos extravío por el hilo
que baja la garganta en mil cascadas.
Cumplida tu misión yo te vigilo
las tardes del verano soleadas
¡oasis del calor, pozo en un silo!
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AL BOTIJO