Hijas del Patrocinio de María.
“Una vida para regalar”
DIOS LLAMA A LA VIDA.
En el momento que Dios me
llama por mi nombre comienza,
en el seno de mi madre, mi
vida, la existencia de este ser
único, irrepetible e
irremplazable que soy yo.
Con amor Dios me abre las
puertas de la felicidad, me envía
a la tierra.
La tierra, el aire, el agua… me llama a la
vida, me invita a vivir.
El cuerpo, el espíritu, el corazón, la
inteligencia, mi ser entero me llama a
la vida.
DIOS LLAMA A LA FE.
El día de mi bautismo, por
la consagración bautismal,
me transforma en hija de
Dios amada. Y me capacita
para vivir la filiación divina y
la
fraternidad
universal,
porque me llama a la
identificación
con
Cristo
Jesús.
Es una llamada a formar
parte del Pueblo de Dios; es
una llamada a sentirse y vivir
como Comunidad, como
Iglesia.
DIOS LLAMA A LA MISIÓN.
Hoy, mañana, siempre acojo LA VIDA,
descubro, valoro, potencio,
desarrollo mi yo distinto, diverso,
que de forma maravillosa
complementa otras vidas
en el mosaico de la humanidad.
Agradezco el regalo de la FE y percibo, en el encuentro amoroso con Cristo,
que tengo reservada para mí una misión a iniciar en la tierra,
a favor de los hombres y mujeres, mis hermanos, para que a todos les
llegue
la BUENA NUEVA.
“Vayan por todo el mundo”…
nos dice, me dice…
nos envía, me envía… Serán mis testigos.
MI MISIÓN,
es continuar la Misión de Cristo en la tierra.
Ser LUZ Y SAL.
VIVIR LA VIDA COMO VOCACIÓN.
Es entrar en el juego de la llamada, respuesta y encuentro de Dios con los hombres y
mujeres .
Es dejar actúar a Dios. Dios toma la iniciativa de llamar a todos los hombres y mujeres y
en todas las épocas. Debemos estar atentas al plan de Dios, que contempla a toda la
humanidad, responden desde su libertad. Decir Si a la propuesta de Dios, es dar una
respuesta salvadora a las necesidades de las personas , a las necesidades del mundo.
Es seguir un itinerario, seguir el camino: la identificación con Cristo Jesús. Jesús de
Nazaret vivió en un permanente Sí al Padre. Toda su vida trasparenta la misión a la que
es enviado.
Es vivir la fe cristiana: La fe como llamada de Dios, la fe como respuesta personal, la fe
que requiere el encuentro. La fe en el Reino; creo, me apasiono y trabajo por el Reino. La
fe que es adhesión personal a Jesús y a su Mensaje, confianza total en Él. Es vivir
fiándose de Él.
.
VIVIR LA VIDA COMO VOCACIÓN
Es mantenerse en un camino de conversión como dinamismo de renuncia a valores
que están al alza en el mundo, para adherirme a los valores del reino. En constante
discernimiento para identificarme con el proyecto de Jesús, con disponibilidad para
participar en el plan de Dios , con libertad para acoger el puesto concreto que Dios
me tiene reservado, como regalo y compromiso al mismo tiempo.
Es dejarse interpelar por los problemas humanos, por las situaciones de marginación,
por la falta de valores, por el hambre de Dios, por la pobreza, por la injusticia y,
¡como no!, por los acontecimientos de mi propia vida como signo de la acción de
Dios, Requiere analizar los impulsos que percibo en el interior del corazón, cuando
conecto con Dios y, en traducción simultanea, con los gritos de los hombres y
mujeres.
Es optar por la felicidad mía y de todos. Por la felicidad que se conquista al
contagiarse de los mismos sentimientos de Cristo Jesús.
Analiza tu actitud y disposición ante tantas
llamadas y ante el Señor que llama.
Si oyes su voz, no endurezcas
Tu corazón
¿ Cuáles son mis miedos
ante la llamada de Dios?
¿ Me refugio en la comodidad de hacer lo que
hace todo el mundo o busco de verdad realizar
el proyecto que Dios me propone?
¿ Se ha formado ya una
costra o corteza dura en mi
corazón?
¿Oígo pero no escucho ?
NO HAY NADA IMPOSIBLE
Para vivir la vida como vocación
para DIOS
ES IMPRESCINDIBLE:
Acoger y desarrollar un proceso de maduración en la fe que requiere contemplar la actitud
de total disponibilidad de Jesús, al Padre, imitad la incondicional respuesta de María y hacer
de la vida un servicio de amor a los hermanos y hermanas.
Para vivir la vida como vocación
ES NECESARIO:
Vivir la experiencia de oración, unificando oración y compromiso cristiano; lo
que supone la fidelidad al deber de cada día, la constancia en las propias
obligaciones, la dedicación desinteresada a favor de los otros, vivir el gozo que
origina estar en actitud de echar una mano siempre, en todo y a todos.
Vivir la vida como vocación es decir SÍ al Dios
que llama a LA VIDA, a la FE, y a la MISÓN.
“ FELICES, SOBRE TODO, QUIEN ESCUCHA
LA PALABRA DE DIOS Y LA CUMPLE .
Todos tenemos un proyecto de vida, enfocamos nuestros
estudios, nuestra forma de vida
hacía un determinado fin…
Pero también Dios ha pensado en nosotras
y cuenta con nosotras….
¿ Qué papel ocupa Dios
en tus planes personales ?
¿ Te has preguntado alguna vez
qué es lo que Dios quiere de ti?
Hijas del Patrocinio de María .
Mujeres que dejan hablar al corazón…
Es Dios quien nos llama, nos seduce con su amor
y nos consagra.
Este amor que late en el corazón de cada Hija del Patrocinio de Marìa
es el que deseamos que se oíga en tu corazón y en el mundo.
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