VI
América Latina en el siglo XX
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Conventillo de Valparaíso, hacia 1900
Luego de la derrota de José Manuel Balmaceda en la Guerra Civil de 1891,
se impuso en el país un régimen político parlamentario, sistema que
perduró hasta 1925.
EL PARLAMENTARISO
EL GRUPO POLÍTICO QUE
CONFORMABA LA
OLIGARQUÍA VIVÍA BAJO
LA CÉLEBRE BELLE EPOQUE
EN CHILE
FRECUENTE DESARROLLO DE
INTERPELACIONES
RETARDO DE LAS LEYES
PERIÓDICAS
CLAUSURA DEL DEBATE
Fue un período caracterizado por la inercia política y administrativa; y además, los
ambientes políticos solían ser el Club de la Unión o el Club Hípico
LA ROTATIVA MINISTERIAL DURANTE EL PARLAMENTARISMO
GOBIERNO
PERÍODO
NÚMERO DE
NÚMERO DE
GABINETES
MINISTROS
Jorge Montt
1891 – 1896
10
40
Federico Errázuriz E.
1896 – 1901
17
59
Germán Riesco
1901 – 1906
17
73
Pedro Montt
1906 – 1910
11
43
Ramón Barros Luco
1910 – 1915
15
55
Juan Luis Sanfuentes
1915 - 1920
15
78
Una de las prácticas utilizadas, eran las constantes censuras e interpelaciones a los
ministros con el fin de derribar un gabinete y provocar la llamada “rotativa
ministerial”, la que significaba que los ministros duraran sólo meses en sus puestos,
con la consiguiente perturbación de la administración del país, salvada sólo por la
permanencia de los subsecretarios y jefes de servicio. De esta forma los parlamentarios
podían dominar al Poder Ejecutivo y obtener beneficios de toda índole, a cambio de
obstaculizar la marcha del país y provocar, al mismo tiempo, su propio desprestigio.
Presidente Sanfuentes saliendo del edificio del Congreso acompañado por ministros
El sistema político se caracterizaba por una
participación reducida, ya que sólo podían sufragar
los varones mayores de edad que supieran leer y
escribir; cifra que no superaba el 5% total de la
población chilena.
La elite oligárquica chilena, radicada en Santiago y Europa, tenía en sus manos el control
total de las diferentes esferas del poder. El nuevo sistema político parlamentario le permitía
controlar el Estado. En el ámbito económico, las fortunas familiares formadas en el siglo
XIX continuaban siendo las dueñas de la tierra y de las principales empresas mineras,
comerciales y financieras; mientras en el cultural y religioso dominaban sin contrapeso,
controlando los medios de comunicación, el sistema educacional y la jerarquía eclesiástica.
En suma, el poder total y los destinos del país residían en manos de un conjunto de
familias de mentalidad burguesa y aristocrática.
“Llegó así a dominar ,económica y socialmente en el país, una aristocracia mixta, burguesa
por su formación debida al triunfo del dinero, por el espíritu de mercantilismo y empresa,
sensata, parsimoniosa, de hábitos regulares y ordenados, pero por cuyas venas corría
también la sangre de alguna de las viejas familias feudales….De esta mezcla de elementos
burgueses y feudales sacó nuestra antigua clase dirigente su extraordinario vigor, y
también algunas de sus debilidades. El amor al trabajo y a la economía, el buen sentido
práctico, y con ello la falta de imaginación, la estrechez de criterio, son rasgos
esencialmente burgueses. El ansia de poder y dominación, el orgullo independiente, el
espíritu de fronda y rebeldía, ha sido siempre, en cambio, cualidades aristocráticas y
feudales, que denuncian al amo de siervos, al orgulloso señor de la tierra”
Edwards, Alberto. La fronda aristocrática en Chile.
Santiago: Imprenta Nacional 1928. 308 p.
Alberto Edwards publicó en 1928 su famoso libro
La Fronda Aristocrática, donde caracterizó a la
oligarquía de la época
Conventillo de lavanderas, hacia 1900
Desde principios del siglo XIX, el
concepto de cuestión social
apareció en Europa para señalar
las consecuencias laborales,
sociales e ideológicas producidas
por la Revolución Industrial.
En nuestro país, el término
cuestión social fue utilizado por
primera vez por Augusto Orrego
Luco. Rápidamente fue asociado a
los diversos problemas sociales
que afectaron al mundo popular,
como el analfabetismo; la
prostitución; el alcoholismo; el
hacinamiento; la promiscuidad; las
enfermedades; las huelgas; la
inflación; la actividad sindical; la
lucha de clases; los trabajadores y
la proletarización.
Tanto en el ámbito del consumo como de la producción, los trabajadores urbanos y mineros
vivieron condicionados por bajos salarios; extensas jornadas de trabajo; inseguridad laboral
y económica; viviendas insalubres; sin posibilidad de ahorro; con escaso acceso a servicios
básicos tales como la luz eléctrica, el agua potable, la salud y la educación; sin protección
jurídica de ningún tipo en materia laboral; presa fácil para los abusos de distinta índole que
cometían con ellos sus patrones, como el pago de salarios con fichas y vales.
Grupo de obreros dirigiéndose a la Escuela Santa María, 1907
Dicha situación se vivió con bastante angustia sobre todo en la zona salitrera,
donde el contraste pareció agudizarse por la cantidad de riquezas que
representó para el país y el Estado la explotación de este importante mineral.
Historia de Chile en Comic – Episodio 54
http://saladehistoria.com/Comic/Historia-de-Chile-en-Comic-54.html
Concentración de obreros en la plaza Montt de Iquique, 21 de diciembre de 1907
Concentración de obreros, hacia 1900
Entre 1902 y 1908, hubo alrededor de doscientas huelgas y la falta de
respuestas positivas por parte de las autoridades, provocó una escalada de
movilizaciones sociales. La huelga portuaria de Valparaíso, en 1903, la
huelga de la carne, en Santiago, el año 1905, y la masacre de la escuela
Santa María de Iquique, en 1907, son ejemplos de las primeras gestas
reivindicativas del movimiento social chileno. En ellas hubo participación no
sólo de obreros y artesanos, sino también de sus mujeres e hijos. Sin
embargo, la masacre producida en Iquique frenó esta ola de huelgas.
El Gobierno y el Congreso durante la república parlamentaria fueron incapaces
de brindar una solución efectiva a la cuestión social. El tratamiento policial que
comúnmente aplicó el Estado frente a la irrupción de los problemas sociales,
ratificó su voluntad de no modificar sustancialmente el régimen económico ni
menos las relaciones industriales entre obreros y patrones.
Muertos de la huelga marítima de 1903
Primero de Mayo : Día del Trabajo, en la Alameda, Santiago, 1908
“A vosotros, trabajadores, héroes anónimos de las luchas por el pan, se deben todo lo que
son los países civilizados del orbe entero. En cada uno de estos inmensos progresos
obtenidos, vosotros habéis ido dejando gotas de sudor y de sangre, porque todo es hijo de tu
esfuerzo prepotente, de tu músculo acerado, de tu aliento inagotable, que hace fecundar la
tierra en magníficas producciones. Que hacen levantar mágicamente palacios y castillos,
puentes y edificios gigantescos; que construye interminables ferrocarriles que cruzan las
naciones de un confín a otro, que ha dominado el mar. Vosotros los que trabajáis, los que
producís, tenéis mayor parte que nadie en este magnífico concierto presente.”
Diario La Federación Obrera, nº 24, 1 de mayo, 1912.
Los sectores medios pueden comenzar a distinguirse a mediados del siglo XIX. El
proceso de consolidación de este grupo se desarrolló al mismo tiempo que el país
experimentaba un importante crecimiento económico. Las diferentes actividades
productivas requerían, por una parte, la necesidad de mano de obra, que se manifestó en
la creación del proletariado, y por otra, en el empleo para personas que tuvieran
conocimientos o habilidades específicas. Desde ese entonces, la educación comenzó a ser
una vía fundamental de ascenso social.
Primer curso del Instituto Pedagógico, 1889-1892
La clase media estaba integrada por hombres y mujeres de diversos
orígenes, algunos fueron emprendedores, otros procedían de antiguos linajes
coloniales empobrecidos y un alto porcentaje eran inmigrantes, que no
provenían de las grandes potencias mundiales del período. Durante el período
de cambio de siglo, esta clase no tuvo una identidad consolidada, existiendo
rangos más altos o más bajos dentro del mismo grupo. Intentaban parecerse
a la oligarquía, por lo que imitaban su manera de ser, sus usos y costumbres.
Esta actitud fue mirada con menosprecio por este grupo.
El progreso económico que ha conquistado la clase
capitalista ha sido el medio más eficaz para su
progreso social, no así para su perfección moral,
pues aunque peque de pesimista creo sinceramente
que nuestra burguesía se ha alejado de la perfección
moral verdadera (…). La verdad de que en cien años
de la vida republicana se constata el progreso
paralelo de dos circunstancias: el progreso
económico de la burguesía y el progreso de los
crímenes y los vicios de toda la sociedad (…). Y si a
los cien años de vida republicana, democrática y
progresista, como se le quiere llamar, existen estos
antros de degeneración, ¿cómo se pretende asociar
al pueblo a los regocijos del primer centenario?
Luis Emilio Recabarren, Ricos y pobres, texto de una conferencia
dictada en Rengo, la noche del 3 de septiembre de 1910, en ocasión
del centenario de la independencia de Chile.
Serie Algo habrán hecho por la historia de Chile – capítulo 8
http://www.tvn.cl/programas/algohabranhecho/2010/index.aspx?id=87162
Serie Nuestro Siglo – Capítulo 1 (1900 – 1914)
http://www.educarchile.cl/Portal.Base/Web/VerContenido.aspx?ID=188157
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