23 DURANTE EL AÑO Ciclo B
Regina
Escuchando “Me ha amado” de T. L. de Victoria,
y como el sordo mudo, sintámonos cercanos a Jesús
Monjas de St. Benet de Montserrat
[email protected] www.benedictinescat.com/montserrat
Sigue la SECCIÓN DE LOS PANES
(Mc 6,32 a 8,26)
La curación de un sordo mudo
nos dice que necesitamos que
Jesús nos abra los sentidos
para acoger el MISTERIO de
los PANES
Una de las Ciudades de la Decápolis,
donde Jesús cura al sordo mudo
Sidón
Tiro
Saliendo de Tiro, donde
ha curado a la hija de la
cananea, y pasando por
Sidón, Jesús quiere ir al
lago de Galilea, (a la
costa pagana (oriental)
donde hará la 2da
multiplicación de los
panes), pero antes,
pasando por el territorio
de la Decápolis, cura
hoy al sordo mudo.
Caminos de la Decápolis (= diez
ciudades paganas, hoy en Jordania)
Mc 7, 31-37 En aquel
tiempo, dejó Jesús el
territorio de Tiro, pasó por
Sidón, camino del lago de
Galilea, atravesando la
Decápolis.
Sidón
No os quedéis cerrados,
los pueblos os necesitan
Tiro
Jesús anda con los
discípulos por el entorno
de Galilea, dándoles las
últimas enseñanzas antes
de morir en Jerusalén
Sed
MISIONEROS
Y le presentaron un
sordo que, además,
apenas podía hablar;
y le piden que le
imponga las manos.
Nuestras
discapacidades
no son tan
importantes como
nuestro corazón
El contacto
con Jesús
siempre nos
devuelve la
dignidad
Él, apartándolo de la gente a un
lado, le metió los dedos en los
oídos y con la saliva le tocó la
lengua. Y, mirando al cielo, suspiró
y le dijo: "Effetá", esto es "Ábrete".
Y al momento se le abrieron los
oídos, se le soltó la traba de la
lengua y hablaba sin dificultad.
Necesitamos
éste “sexto
sentido” para ir
por la vida
Más
importante
que tener
orejas, es
saber
ESCUCHAR
Él les mandó que no
lo dijeran a nadie;
pero, cuanto más se
lo mandaba, con más
insistencia lo
proclamaban ellos.
Dejemos que Jesús
penetre en nosotros
Su DON es el gran
MISTERIO que
todos poseemos
Y en el colmo del
asombro
decían:
"Todo lo ha hecho
bien; hace oír a los
sordos y hablar a los
mudos."
Todo lo
hizo bien,
y en cada
rincón de
la tierra
podemos
escuchar
su voz
Mientras paseaba, decía
Ignacio de Loyola a la
naturaleza: “calla, calla, ya
sé lo que me quieres decir”
Ayúdanos, Señor, a
descubrir Tu misterio
y el nuestro. Entonces
la vida será llena, y útil
para los demás
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