Frida Kahlo, Leo Matiz y
Emanuele Viscuso
Por Sergio Uribe,
Por Sergio Uribe, amigo íntimo de la familia Matiz, abogado y agregado
del Gabinete Presidencial Mexicano, hoy día comerciante e historiador
de arte.
Articulo publicado el 11 de mayo 2004 en el periodico “Gente d’Italia”
Ofrecemos la historia de esta exposición
para aquellos interesados tanto en el arte
como en su particular trasfondo histórico
y humano. En este caso artistas con vidas
extraordinarias de encuentros y de pasión
como Frida Kahlo, Leo Matiz y Emanuele
Viscuso. Fallecida desde hace cincuenta
años la primera y desde hace seis años el
segundo; y todavía vivo (más bien muy
vivaracho) el tercero.
Lev Trozky
En Ciudad de México, el 24 de mayo de 1940, León Trotsky,
fundador de la Armada Roja, huye de un atentado dirigido por
alguien parecido al muralista David Alfaro Siqueiros. Siqueiros,
buscado por la policía, huye a Chile protegido por el poeta Pablo
Neruda. Diego Rivera, otro famoso muralista, sospechoso de
complicidad en el atentado, se refugia en los Estados Unidos.
20 de agosto, Trotsky fue mortalmente herido en su propia casa por
Ramón Mercader, agente de la Guepeau. El carro y el chofer de
Rivera están implicados en el homicidio. La pintora Frida Kahlo,
que conocía a Trotsky y a Mercader, fue interrogada varias veces
por la policía - a pesar de su padecimiento debido a las decenas
de operaciones a las cuales se sometió por el accidente que tuvo
cuando era muchacha.
Leo Matiz y Maria Felix
Clemente Orozco, Leo Matiz y Diego Rivera
Matiz y Siqueiros
En este clima incandescente el joven colombiano Leo Matiz
llega a México en donde enlaza su vida, y su naciente
carrera de fotógrafo, a importantes personajes de los
cuales se hace amigo, fotógrafo y colaborador. Se
vuelve amante de la bellísima María Félix, que ayuda a
volverse la más famosa actriz mexicana de la época. Es
consentido por los presidentes y los más grandes
artistas, es involucrado en el mundo del cine y en el de
las editoras. Reportajes como aquél sobre la cárcel de
Mazatlán, en donde pretendió ser un preso apasionado
por la fotografía, pasaron a la historia. Las fotos
tomadas a Frida Kahlo fueron para Leo Matiz el corolario
a otras fotos tomadas a Diego Rivera y a otros famosos
muralistas como Orozco y Siqueiros.
Es ya famosísimo como fotógrafo cuando el poderoso
Siqueiros le propone colaborar en el proyecto de un
gran mural. Matiz acepta, pero el amigo Siqueiros lo
traiciona, se adueña del material fotográfico de Matiz
para producir su obra y ni siquiera lo cita. Matiz
denuncia el plagio y Siqueiros responde incendiándole
el estudio y amenazándolo de muerte. Matiz es obligado,
en 1948,
a dejar precipitosamente México para
refugiarse en Estados Unidos.
Leo Matiz y Gabriel Garcia
Marquez
Matiz y Botero
En Estados Unidos y en el resto del mundo continúa su fulgurante
carrera confirmándose como el más grande fotógrafo colombiano
y uno de los diez fotógrafos más famosos del planeta. Una
verdad, más que un cumplido, para el joven nacido en Macondo,
el mismo país de Gabriel García Márquez de quien fue amigo y
colaborador y en donde el escritor ambientó “Cien Años de
Soledad”. Es más, parece que el joven Leo Matiz haya inspirado a
García Márquez en algunas páginas del libro que le mereció el
premio Nobel.
En 1951 funda también la primera galería de arte de Bogotá: la
Galería Leo Matiz. El primer artista que expone y lanza es
Fernando Botero.
Celebérrimo en todo el mundo, Leo Matiz ama profundamente Italia.
Ya con más de setenta años, al final de los años ’80 conoce en
Milán a Emanuele Viscuso, joven escultor cuyo interés se dirige
también a otros tipos de expresión, como ser la música, el cine y
la poesía. El multíplice talento artístico y el temperamento
apasionado de Viscuso son conocidos por la intellighenzia
internacional. Maurice Henry, uno de los fundadores del arte
abstracto, presenta la primera exposición de Viscuso en 1984,
Pierre Restany, impresionado por la belleza de sus obras, escribe
la primera crítica acerca de él, mientras Remo Brindisi destina una
zona de su museo en Lido di Spina para los conciertos de piano
de Viscuso que, desde siempre, une a la pintura y a la escultura
sus dotes de compositor. Además su casa milanés es, en los años
’80, un increíble lugar de encuentro para el mundo intelectual y
artístico internacional. Una especie de Factory meneghina. Allí se
puede encontrar a Carlo Castellaneta y Franco Battiato, Gianni
Versace y Egon Von Furstemberg, Remo Brindisi y Maurice Henry
o Pierre Restany.
Leo Matiz, como recuerda su hija Alejandra, que lo
había presentado al escultor, queda muy
impresionado por Viscuso y le propone
inmediatamente una colaboración artística. El
conocido fotógrafo y ex galerista de Botero, se
vuelve amigo del prometedor artista, con quien,
durante su periodo milanés, inicia a sentar la
base para una búsqueda conjunta a través de los
diferentes lenguajes formales.
Ellos descubren muchas cosas en
común. El cine, por ejemplo. Leo
Matiz de hecho había sido también
director, además de fotógrafo de
divas como Dolores del Río y María
Félix.
Derecha: Dolores del Rio
en una foto por Leo Matiz
Arriba: Leo Matiz y Maria Felix
Por su parte Viscuso había ya escrito
y dirigido para el teatro y, desde
muy joven, había participado en
películas al lado de actrices
famosas como Sophia Loren,
Catherine Denueve, la mencionada
Dolores del Río y Verónica Castro,
otra actriz mexicana.
Arriba: Emanuele Viscuso eyCatherine Deneuve
Abajo: Emanuele Viscuso e Veronica Castro
Y aquí inicia la parte más mágica de toda la historia.
A pesar de que Matiz viviese en Bogotá y Viscuso
en Milán, a pesar de que los separara una
diferencia de edad de treinta cinco años, a pesar
de que el primero fuese un fotógrafo y el segundo
un escultor, sus proyectos nunca faltaron. Ni
siquiera con la muerte de Leo Matiz en 1998, ni
con la mudanza de Viscuso a Miami. Con ocasión
del nuevo milenio, el artista, ya muy conocido
en Italia, quería “volver a empezar de cero” en
otro continente.
A través del Consulado de Italia Viscuso fue encontrado por
Alejandra Matiz, Presidente vitalicio de la Fundación Leo Matiz e
incansable promotora y seguidora de la obra del padre. Alejandra,
haciendo memoria de los proyectos entre el padre fallecido y el
artista amigo, le propone realizar las ideas concebidas quince
años antes, cuando los dos creadores habían iniciado a conjugar,
juntos, los lenguajes de la fotografía y de las artes visuales
explorando conjuntamente las relaciones entre los diferentes
mundos artísticos y sus gramáticas. Así toma forma,
inmediatamente, la exposición titulada “La pasión de Frida” en
donde Viscuso ha utilizado, manipulándolas, las fotos originales
que Matiz le había tomado, durante su estadía en México, a Frida
Kahlo en los años ’40 en el Barrio Coyoacán y en la Casa Azul en
donde Frida había vivido su larga enfermedad.
Las intervenciones artísticas de Emanuele Viscuso, acordadas
15 años antes con Leo Matiz han sido reveladas ante el
público sólo en la premiere mundial del 28 de marzo de
2004 en el Art Temple de Miami Beach, un complejo
artístico multimedia creado por Marivana Viscuso, hermana
del escultor. La exposición en el Art Temple que tuvo lugar
en el 50º aniversario de la muerte de Frida Kahlo, se suma a
las otras 17 exposiciones que en este periodo y en todo el
mundo ven a Leo Matiz como protagonista. Sólo en Italia
hay en este momento, exposiciones en Milán, Génova,
Nápoles, y en Turín en las galerías FNAC. Las mismas
obras estuvieron expuestas el año pasado en la
Permanente de Milán.
La particularidad y la belleza de esta nueva serie de obras
creadas en común por el binomio Matiz-Viscuso son
indiscutibles. De hecho nace de la colaboración entre uno de
los más grandes fotógrafos del XX siglo y un escultor
extremadamente activo a nivel internacional cuyas obras
aparecen
en
museos
y
aeropuertos.
Aparece extraordinario el hecho que esta cooperación no
haya sido interrumpida por la muerte del primero así como
resulta mágica la unión entre dos artistas pertenecientes a
dos mundos, dos épocas, dos continentes y dos culturas tan
diferentes, y, generalmente, impermeables la una a la otra.
Esta simbiosis latina/europea con el tema de la pasión de una artista como Frida,
atraviesa el tiempo, el espacio y las dimensiones del pensamiento y del arte como
un “rayo en el cielo sereno”. Es la superación de toda barrera física, temporal y
cultural. Viscuso ha logrado, de hecho, una admirable síntesis con señas e
intervenciones aparentemente simples, convergentes hacia la temática del
sufrimiento
de
la
artista.
Él ha tomado las fotos de Matiz, las ha doblado, cortado, quemado, traspasado. Ha
añadido cremalleras, coronas de espinas, muñequitas, pedazos de plástico,
pastillas. Ha citado con sus intervenciones a artistas como el decollagista Mimmo
Rotella, Lucio Fontana con sus cortes, Alberto Burri con sus quemaduras, Andy
Warhol
con
sus
cromatismos
sencillos.
Aparentemente por medio de la profanación, Viscuso ha logrado ulteriormente
confirmar un mito, es más, ha sublimado la que según Schopenhauer ha de ser la
verdadera finalidad de toda arte: la representación de las ideas.
Además de las intervenciones en las fotos originales,
la exposición comprende también algunos
estudios preparatorios. Entre ellos se destaca una
foto de Frida Kahlo cerca de un niño pequeño. Un
fotomontaje en el cual Viscuso ha jugado a
introducir - en la foto tomada por Matiz a Frida una imagen de si mismo cuando era niño como
para resumir el sentido de continuidad y de
actualidad de toda la historia. Cuando en 1954
Frida Kahlo murió en México, Leo Matiz tenía
treinta siete años y vivía entre Caracas y Bogotá
ocupándose del lanzamiento de Botero mientras
Emanuele Viscuso, quien iniciaría su carrera de
escultor treinta años después, tenía dos años y
vivía en Palermo. El fotomontaje se logró tan bien
que parece que Frida esté viendo a este niño con
la expresión de una mamá orgullosa. Como si
fuera el hijo que la pintora hubiera querido tener.
Sin lugar a dudas esta simbiosis artística MatizViscuso y esta exposición representan algo único
y extraordinario. Quizás el inicio de un nuevo
capítulo en la historia del arte: aquello sobre
Artistas Tridimensionales, capaces de pisar el
umbral del espacio, del tiempo, de la materia y de
las distintas disciplinas. Los artistas del futuro.
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Frida Kahlo, Leo Matiz ed Emanuele Viscuso