UAI
Teorías Pedagógicas
Daniel Brailovsky
Clase 6
23/07/2010
Neoliberalismo y Educación Superior
(Política, Pedagogía, Didáctica)
Citas escogidas para un ejercicio de lectura compartida
Vicente Manzano Arrondo, 2007
La búsqueda de la felicidad, el bienestar o la satisfacción ha guiado
siglos de comportamiento humano. Hubo una época en occidente en
que tales atractores se encontraban predominantemente mediatizados
por Dios. El servicio al ser supremo es el vehículo requerido para
procurar bien individual y colectivo. Las edificaciones se llenan de
crucifijos. Tuvo lugar también un período dilatado de la historia
occidental en que el mediador fue el Estado-nación. El Bien es el bien
de la patria. Lo relevante es dedicarse a ella mediante un servicio
abnegado y sin fisuras. Las edificaciones se llenan de escudos y
banderas. Hoy, aunque los anteriores procesos de mediación
continúan con fuerza en nuestros días, el predominio se encuentra en
el mercado.
El sistema de mercado se comporta como un agujero negro: cuanto
más engulle más capacidad de engullir adquiere. El punto de la
controversia es decidir si la Educación debe entrar o no en el agujero.
Y la realidad actual indica que la decisión ya ha sido tomada.
Guido Galafassi, 2010
En los últimos años Argentina intentó ser nada más que un
“predominio del mercado”, quedando relegado cualquier intento de
construcción de alguna forma de Estado-Nación consolidada,
estructura típica de la modernidad capitalista. Es que la así llamada
“democracia de mercado” quiso constituirse como la “etapa superior
del capitalismo”, la cual, según los ideólogos de la doctrina neoliberal y
posmoderna dominante durante los años ochenta y noventa,
aseguraría el mejor estadio al cual las comunidades modernas pueden
aspirar[1]. El fracaso de esta tesis, que ignora determinaciones
básicas del capitalismo, es más que obvio a la luz de la profunda crisis
que desembocó en la rebelión del 2001. Es que la contradicción
capital-trabajo y regulación/planificación – libertad de mercado es
llevada al extremo por el neoliberalismo, y de ahí su crisis y su
insostenibilidad.
Daniel Brailovsky (publicado en el foro del curso la semana pasada)
Las críticas a las prácticas escolares por su falta de consideración del
interés de los alumnos, ofrecen una apariencia de intervención redentora
que no es del todo transparente. La escuela y la educación formal, por
definición, tienen la misión de ofrecer a los alumnos un corpus de saberes
considerados relevantes para la convivencia social, el ejercicio de la
ciudadanía y la inserción en el mundo productivo y que constitutivamente no
surgen del interés o el deseo de los alumnos, sino del interés social y político
que instaura un sistema público de enseñanza. Las contradicciones entre
una valoración crítica de la escuela como insensible a los intereses del
alumno y una mirada de corte más social de la educación como derecho y
como medio de mejoras sociales, tienen que ver con la falacia
epistemológica de superponer niveles de análisis, pero también exponen
una paradoja más o menos insalvable; no parecen poder ir juntas sin algún
grado de conflicto una educación espontánea, centrada en la realización del
individuo y cuyas piedras de base sean la curiosidad, el interés y la
creatividad, con un educación concebida socialmente como una herramienta
de socialización política e inculcación ideológica e identitaria, promotora del
cambio social.
Rosa Martha Romo, 1997
Por otra parte, la concepción neoliberal, decíamos, nos orienta a concebir las
funciones de la educación en forma similar a las del sistema productivo: se le
demanda eficiencia y eficacia, sin embargo, se olvida que el deterioro del
salario y las condiciones de trabajo, obligó a muchos académicos a abandonar
sus instituciones o a comprometerse laboralmente con otras, proliferando
obligadamente el multichambismo. Ello afectó evidentemente la calidad de la
docencia y la productividad en investigación.
Puiggrós, 1996
Antes de creer a pie juntillas en la inevitabilidad de reducir los sistemas,
limitar el ingreso, despedir docentes, es necesario hacerse una
pregunta: ¿cuál era el estado y la perspectiva de la educación
latinoamericana antes de las reformas neoliberales? Sospechamos que
las modificaciones que esas políticas han generado se confunden
muchas veces con la situación previa y alteran las relaciones entre
causas y efectos.
Hubo factores que han facilitado que la reforma neoliberal se convirtiera
en un mito. Fundamentalmente, encontrar un terreno fértil, pues
efectivamente los viejos sistemas escolares requerían modificaciones; el
segundo ha sido la insuficiencia de las propuestas de reforma realizadas
desde posiciones liberal-democráticas y de una izquierda actualizada. El
resultado derivó en que, existiendo problemas educativos viejos, nuevos
y futuros, el neoliberalismo difundió su propuesta con inéditos bríos y sin
encontrar más oposición que la de algunas críticas demasiado reactivas y
carentes de alternativas consistentes. Pudo presentar su opción como
necesaria y absolutamente determinada por las circunstancias.
Juan Carlos Pardo Pérez, 2003
La escuela pública tal como hoy la conocemos es una conquista
social de muchos hombres y mujeres, que consideraron que la
educación era un medio de liberar a sus hijos de las penosas
condiciones de vida que estaban padeciendo. Las demandas y
reclamaciones de una escuela que proporcionase una enseñanza
de calidad, que fuese capaz de ofrecer igualdad de oportunidades,
con independencia del origen social de sus alumnos, culminó en la
escuela comprensiva: aquella que acogía en sus aulas a todos los
alumnos de la comunidad, fuese cual fuese su condición o clase
social. Esta escuela comprensiva formaba parte de un conjunto
de mejoras sociales que, en conjunto, reciben el nombre de “Estado
del Bienestar”. Las crisis económicas que tienen lugar en la década
de los 70 explican el resurgimiento de un capitalismo salvaje,
impulsado ideológicamente por la doctrina neoliberal, que reclama el
debilitamiento del Estado, el desmantelamiento del Estado del
Bienestar y el imperio del mercado como único referente de toda
relación social.
CARLOS EDUARDO MASSÉ NARVÁEZ, 2008
Las universidades públicas existen en el contexto de sus Estados nacionales,
los cuales asumimos como determinados por dicha globalización y por la
codicia de las oligarquías nacionales en cuanto a su atención o desatención
al compromiso nacional de apoyo a los fines más caros de la universidad. Es
en este contexto que ubicamos la universidad, la que hoy ya no puede hacer
cumplir sus fines.
Esto es así actualmente, porque para el mediano cumplimiento de sus metas,
la universidad depende cada día más del sacrificio de sus docentes, pues al
dejar el Estado de cumplir sus compromisos con una universidad pública y
democrática, deja esta de contratar al número de los profesores que
realmente necesita para el cumplimiento de metas; en vez de ello, explota a
sus catedráticos, lo que repercute en una exclusión cada vez mayor de
profesionales de la educación, por una parte, y por otra, en la exclusión de
alumnos aspirantes a formarse en sus aulas.
Así las cosas, concebimos dicha realidad nacional como crítica y
preocupante y con un futuro aún peor. Sin embargo, propugnamos por la
adopción de una visión de futuro centrada en no claudicar frente al embate
neoliberal y en la ponderación de una utopía realizable como práctica, crítica
y revolucionaria.
Bourdieu, 1998
Expresado así, esta “teoría” desocializada y deshistorizada en el origen posee
hoy más que nunca los medios de realizarse, de hacerse empíricamente
verificable. En efecto, el discurso neoliberal no es un discurso más. Como en
el discurso psiquiátrico en el asilo (…) es un discurso fuerte que no es tan
fuerte ni tan difícil de combatir si no fuera porque tiene a su favor todas las
potencias de un mundo de relaciones de fuerza que contribuyen a hacer de él
lo que es, sobre todo cuando orienta las preferencias económicas de aquellos
que dominan las relaciones económicas; les agrega además a estas
relaciones de fuerza la suya propia, que es puramente simbólica. En nombre
de este programa científico de conocimiento, convertido en programa político
de acción, se cumple un inmenso trabajo político (denegado, porque en
apariencia es puramente negativo), que busca crear las condiciones de
realización y de funcionamiento de la “teoría”: un programa de destrucción
sistemática de los colectivos.
El programa neoliberal extrae su fuerza social de la fuerza políticoeconómica de aquellos individuos cuyos intereses representa, tales como
los accionistas, los operadores, los financistas, los industriales, los
políticos conservadores o incluso socialdemócratas convertidos a las
concesiones tranquilizantes del laissez-faire. También están los altos
funcionarios del sector financiero, empeñados en una política que
conduce a su propia tumba, pero, a diferencia de los cuadros
empresariales, ellos no corren ningún riesgo de tener que pagar
eventualmente las consecuencias. Este programa neoliberal tiende a
fortalecer la brecha entre la economía y las realidades sociales y a
construir de esta manera un sistema económico en la realidad que
corresponda a la descripción teórica; es decir, se trata de una suerte de
maquinaria lógica que se presenta como una cadena de restricciones que
cohíben a los agentes económicos.
Conclusiones y certezas provisorias
-