Via Crucis
EL TIEMPO DE CUARESMA ES:
VIA CRUCIS
Es volver a recorrer las huellas ensangrentadas de
Jesús hasta la colina del Gólgota: Allí está la cruz,
centro del cristianismo, faro luminoso que ha orientado
los recorridos de santidad y de misión de todas las
generaciones cristianas.
Nuestras culpas, Señor, te han
condenado a muerte. Tu pasión,
sufrida por amor, nos donde la
salvación y nos conceda la fuerza
de
empeñarnos
hasta
que
desaparezca la violencia sobre toda
la tierra y reine la civilización del
amor.
I ESTACION: Jesús es condenado a muerte
Sobre la cruz que te pesaba, o
Jesús, estaba el cargamento de
nuestras amarguras, las del cuerpo
y las del espíritu. Haz que nadie
quede aplastado por la cruz,
concede a cada uno de nosotros el
de
seguirte
con
paciencia
y
esperanza, con fe y serenidad en el
dolor de cada día.
II ESTACION: Jesús es cargado con la cruz
Tú que has conocido, Señor
Jesús, la humillación que abate,
concédenos
la
valentía
de
encontrarte y de reconocerte
presente
cuando
nuestras
energías
menguan
y
experimentamos
nuestra
fragilidad.
III ESTACION: Jesús cae por primera vez
Tu madre, o Jesús, que te ha
acompañado por la vía de la
cruz hasta el Calvario, nos
acompañe en nuestro caminar y
nos de a todos la fuerza de
aceptar los sufrimientos de la
vida.
IV ESTACION: Jesús encuentra a su madre
Muchas veces, o Jesús,
encontramos
la
cruz
en
nuestro camino. Que cada
día, tu gracia, nos ayude a
cargar la nuestra y a acoger
la de nuestros hermanos con
amor y cuidado para lograr
que sus vidas sean mas
llevaderas.
V ESTACION: Jesús ayudado por el Cirineo
Te encontramos, o Jesús,
cada día en los hermanos
conocidos o desconocidos,
importantes o sin prestigio.
Que nuestros ojos sepan
verte y nuestra caridad te
pueda servir en todos ellos,
particularmente
en
los
hermanos que sufren.
VI ESTACION: Verónica enjuga el rostro de Jesús.
Padre, que todos aquellos que
han caído en las tinieblas de
la incredulidad, vean la luz de
la fe, quien yace bajo el peso
de la desesperación, consiga
confianza, quien permanece
ciego por el odio, vuelva a
amar con corazón sincero.
VII ESTACION: Jesús cae por segunda vez
Concédenos, Señor Dios,
de reconocer y llorar por
nuestros pecados,
convierte nuestros
corazones y reaviva en
nosotros la certeza de tu
amor de Padre.
VIII ESTACION: Jesús encuentra a las piadosas mujeres
Triplicaste
tu
caída,
Señor Jesús, haz que no
acojamos los ídolos del
mundo, sino solo a ti, que
eres Dios, y haz que con
tu cuerpo cubierto de
llagas y por tu pasión sean
lavados nuestros pecados.
IX ESTACION: Jesús cae por tercera vez
Padre, concede a la iglesia
la pobreza y la esperanza,
para estar siempre al
servicio de los humildes y
la fuerza para luchar y
así nadie sea desnudado
de sus derechos y de su
propia dignidad.
X ESTACION: Jesús es desnudado de sus ropas
Haz cumplido por amor del
Padre y por amor nuestro, o
Jesús, la promesa divina: ven a
nosotros, en cada momento de
nuestra vida para ayudarnos a
cumplir siempre la voluntad del
Padre.
XI ESTACION: Jesús es clavado a la cruz
Jesús, Tú que has muerto para
abrirnos la puerta del Paraíso, haz
que cada hombre te acoja, te
reconozca, te adore y te ame aquí
en la tierra, en la espera del
encuentro de tu gloria sin fin.
XII ESTACION: Jesús muere en la cruz
Tu cuerpo sin vida, o Señor,
es el signo de que lo has dado
todo;
en
el
nosotros,
encontramos la fuente de la
vida. Sé nuestro Pan, que nos
sostiene en el camino hacia ti.
XIII ESTACION: Jesús es bajado de la cruz
En tu tumba, o Hijo de Dios,
encuentra
cumplimiento
tu
comunión con nuestra muerte,
pero en el corazón de María
está encendida la esperanza
de la Resurrección. Concede
a tus fieles de compartir el
misterio de tu muerte, en
espera de tomar parte en el
Reino y en la gloria eterna.
AMEN
XIV ESTACION: Jesús es depositado en el sepulcro
Tu cruz es mi luz;
Ella cierra el camino a los sueños
complacientes de una vida demasiado fácil, y
abre otro camino, más noble, mas fecundo y
más lleno de vida. Tu cruz eleva mis ojos
hacia lo alto, los despega del suelo, de los
pensamientos inútiles y del fango del mundo, y
los hace buscar incesantemente a Dios a
través de las pruebas. Hiciste de tu cruz la
última lección de tu enseñanza, la última
verdad ofrecida en testimonio, la palabra
suprema en la que te donas por amor.
Tu cruz es mi luz, la que me permite penetrar
en el exultante misterio de tu resurrección,
en la que podemos descubrir el maravilloso
valor de las horas de dolor.
GRACIAS JESUS.
Traducción Piera
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