“Yo le pediré
al Padre que
les dé otro
Defensor”
(Domingo 6A de
Pascua)
¡Qué alegría cuando me
dijeron: “Vamos a la casa
del Señor”!
Ya están pisando nuestros
pies tus umbrales,
Jerusalén.
Gloria a Dios en el cielo,
Y en la tierra paz a los hombres,
que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te
alabamos, te bendecimos, te
adoramos, te glorificamos, te
damos gracias, Señor Dios,
Rey celestial, Dios Padre
todopoderoso.
Tú que estás sentado a la derecha
del Padre, ten piedad de nosotros.
Porque sólo Tú eres santo,
sólo Tú, Señor, sólo Tú Altísimo,
Jesucristo, con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre. Amén.
Liturgia
de la
Palabra
Procesión de la Biblia
Tu Palabra me da vida,
Confío en Ti, Señor.
Tu Palabra es eterna,
En ella esperaré.
Dichoso el que con vida
intachable
camina en la ley del Señor.
Dichoso el que guardando sus
preceptos
lo busca de todo corazón.
Tu Palabra me da vida,
Confío en Ti, Señor.
Tu Palabra es eterna,
En ella esperaré.
Jesús pide al Padre que
envíe al Espíritu Santo
En el fondo cima del Cenáculo
Jesús se despide en la Última Cena,
Y les deja TRES REGALOS:
1er regalo – El mandamiento del amor:
“Si me aman, guardarán mis
mandamientos”(Jn 14, 15). “Un
mandamiento nuevo les doy: que se
amen unos a otros, como yo les he
amado” (Jn 13, 34-35).
No obedecemos a Jesús por miedo o
Podemos resumir el evangelio de Juan
14,15-21 en una sola palabra: "Amor", única
identidad de los cristianos.
La misión de la Iglesia
es evangelizar con
amor, ayudando al
mismo tiempo a los
necesitados.
Por esto, el amor es
el mandamiento
mayor del Evangelio.
En el Mandamiento del
Amor se cumplen todos los mandamientos
y consejos. Es “el vínculo de la perfección”
(Col 3,14).
Amar a Jesús y guardar sus mandamientos son
inseparables; no amamos a Dios si no guardamos
sus mandamientos,
porque Jesús es la Palabra del Padre.
2º regalo: El Espíritu Santo.
El Espíritu Santo es:
- Un abogado, un Defensor.
- Un entrenador de atletas
Jesús estaba limitado por el tiempo y el
espacio, como nosotros.
El Espíritu Santo se queda con nosotros en
todas partes. Llegó en Pentecostés.
Jesus sigue intercediendo por nosotros en el
cielo y en la Eucaristía.
Este amor lleva a Jesús a no dejarnos solos, sino que
ruega al Padre para darnos otro Paráclito.
Él había sido el primer Paráclito .
La palabra
"Paráclito" viene
del griego:
- "pará" significa
'junto', 'al lado'
- "kalein",
'llamar'.
Paráclito significa: "el que es llamado para que
esté al lado“. ¿Para qué?
Para ayudar, asesorar, enseñar, defender.
Por eso, el Padre
nos dará el
Espíritu, para que
éste haga manar
de los corazones
de los creyentes
ríos de agua viva
(7,38-39).
“El amor que Dios nos tiene inunda
nuestros corazones por el Espíritu Santo
que se nos ha dado” (Rom 5, 5).
El Espíritu Santo es un Defensor que nos ayuda
a caminar hacia la verdad, la tolerancia, la
responsabilidad, la solidaridad y el amor.
San Agustín lo expresó así: “El Padre es el
Amante, el Hijo es el Amado
y el Espíritu Santo es el Amor”.
El que acepta mis mandamientos y los pone en
práctica, ese me ama de verdad; y el que me ama
será amado por mi Padre. También yo lo amaré y
me manifestaré a él (Jn 14,21)
3er regalo: “No les dejaré huérfanos”.
Se queda en la Eucaristía.
Está en cualquier grupo: quiere estar
donde haya dos o tres reunidos en su
nombre.
La Iglesia es una comunidad de amor,
donde lo más importante es el amor:
“Miren cómo se aman”.
Que el Espíritu Santo
ilumine nuestras mentes
y nos dé a conocer toda la
verdad.
Que haciendo morada en
nosotros nos convierta en
templos de su gloria.
Que nos haga testigos
valientes del Evangelio.
Que nos lleve a la unidad
de la fe y nos fortalezca con
su amor.
Así contribuiremos a que la
Iglesia, Cuerpo de Cristo,
alcance su plenitud.
Jesús, haz que el
INMENSO AMOR de
Dios que desde el cielo
nos comunicas, nos
ayude a construir el otro
mundo posible que
Tú empezaste
Creo en Dios PADRE todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo,
su único Hijo, nuestro Señor,
que fue concebido por obra
y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
Padeció bajo el poder de
Poncio Pilato, fue crucificado,
muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó
de entre los muertos,
subió a los cielos y está sentado
a la derecha de Dios Padre
Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar
a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la Santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.
Amén.
Créditos:
José Martínez de Toda, S.J.
([email protected])
Román Mendoza
([email protected])
“En todo amar y servir”
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VI Domingo de Pascua. Ciclo A. San Juan 14, 15-21