María Magdalena irrumpe en el Evangelio y en la historia
cuando entra, temblorosa pero resuelta, en Casa del fariseo
Simón.
Delicadamente, el evangelista silencia en este lugar su
nombre, pero en el capítulo siguiente nos habla de María
Magdalena, de quien Jesús había arrojado siete demonios
(Lc. 8,2).
Recogiendo los datos
necesarios para reconstruir
"su pasado" hallamos
que era una mujer pecadora
que había en la ciudad(Lc.
7,37), que esta ciudad era
Magdala, y que le fueron
perdonados sus pecados
porque había amado mucho
(Lc. 7,47); luego antes de la
escena en casa de Simón
había conocido a Jesús,
había sido transformada por
El.
María comprendió entonces la
profundidad de la mirada
compasiva de Jesús. Creyó que
Él, con su poder divino, había
taladrado su conciencia De
repente, aquellas palabras de
Jesús anteponiendo el perdón
de los pecados a la salud del
cuerpo, la habían colocado
frente a sí misma. Sentía asco
de su vida y juntamente una
rebeldía indomable que le
impedía reconocerse indigna,
despreciable, merecedora de la
infinita compasión de Jesús.
Y pasaron aquellas horas para los
amigos de Jesús desde que Él
quedó encerrado en el sepulcro
dejándoles sumidos en una inercia
llena de estupor.
La sensibilidad de Magdalena,
deshecha por el horror del
suplicio, reproducía a cada
instante la imagen de las llagas,
los clavos, las espinas, la sangre
de Cristo.
Su único consuelo era prometerse
a sí misma que moriría con Él.
Esto haría: En cuanto terminase el
descanso sabático correría al
sepulcro y permanecería allí hasta
morir. Junto al cuerpo de Jesús,
sin separarse de Él.
Estuvo presente en la
sepultura y vio donde
Jesús era puesto,
Según Mateo 27:61 y
Marcos 15:47. Se la
menciona junto a
María la madre de
Jacobo el menor.
En compañía de otras
mujeres, fue la primera
testigo de la resurrección,
según una tradición en la
que concuerdan los
cuatro evangelios.
Después comunicó la
noticia a Pedro y a los
demás apóstoles.
Según un relato que sólo
aparece en el evangelio
de Juan, fue testigo de
una aparición de Jesús
resucitado.
María Magdalena y otras
santas católicas
María Magdalena fue
fuente de inspiración para
una santa Teresa del Niño
Jesús, quién admiraba
este amor tan profundo
relatado en el Evangelio
en el cual María
Magdalena piensa en
servir a quien ama; así,
Teresa decidió dedicar su
vida a quién más amaba:
Jesús de Nazaret. En
1894 escribió: «Jesús nos
ha defendido en la
persona de María
Magdalena».
Otra destacada mística católica que encontró inspiración y
consuelo en María Magdalena fue la doctora de la Iglesia
santa Teresa de Ávila, quien refirió haber recibido ayuda
espiritual de la Magdalena.
No me toques,
que todavía no he subido al
Padre
Mateo
28:10
Entonces
Jesús les
dijo:
No
temáis.
Id, avisad
a mis
hermanos
que vayan
a Galilea,
y allí me
verán.
Descargar

Diapositiva 1