LAS FORMAS EN
2 Y 3 DIMENSIONES
1. las im‡genes: formas en el espacio
1.1. Formas de dos y de tres dimensiones
Dibujar o pintar una figura consiste en seleccionar un fragmento del espacio del papel y
delimitarlo d‡ndole una forma. El espacio sobrante, el no ocupado por la figura, es el
fondo.
Las figuras representadas en espacios de dos dimensiones (como la cara de una hoja de
n o de cine) solo pueden tener una forma
papel, o de una madera, la pantalla de televisi—
de dos dimensiones: longitud y altura, pero no anchura. Dibujos, pinturas, fot ograf’as,
n son, por ello, im‡genes bidimensionales.
im‡genes de cine y de televisi—
Cuando un alfarero realiza una vasija tambiŽn crea una forma, pero sŽ ta ocupa un
espacio de tres dimensiones: longitud, altura y anchura o grosor. Es, pues, un objet o o
figura tridimensional, como las esculturas, los edificios o los objet os cotidianos.
Al mirar un objet o de tres dimensiones, podemos movernos a su alrededor,
descubriendo distintas vistas de su forma. Desde cada punt o o lugar en que nos
situemos, observaremos una vista diferente.
2. Las formas en el espaci o de dos dimensiones
2.1. Sin representar su volumen
Las im‡genes se realizan con diversas intenciones, para cumplir diferentes funciones
(expresiva, informativa, estŽtica, etc.). Las figuras de los sem‡foros indican cu‡ndo se
puede cruzar o no una calle. P ara ello, no es necesario que representen fielmente las
proporciones, el volumen, el color o la forma que tiene una figura humana real. Al
contrario, formas planas, simplificadas, sin detalles, y de un œnico y llamativo color se
ver‡n m‡s f‡cilmente y, de este modo, cumplir‡n mejor su funci—n.
T ales formas tambiŽn se pueden encontrar en mapas, logotipos, se–ales de
trafico y en muchos carteles.
P ara lo que quieren expresar o comunicar, muchos artistas, de diferentes pŽ ocas y
lugares, tampoco necesitan representar el volumen, las tres dimensiones de las figuras.
Una silueta de uno o varios colores lisos es suficiente. Todas las figuras de sŽ ta p‡gina
se han representado solo con dos de sus dimensiones, longitud y altura. Falta su grosor,
es decir, no se ha representado el volumen, la tridimensionalidad que tienen realmente.
T ambiŽn un fot —
grafo puede hacer que en sus im‡genes no se refleje el volumen de las
figuras: seleccionando el punto de vista o la iluminaci—n m‡s adecuados para
representarlas.
De un coche vist o y fot ografiado de frente, vemos su altura y su anchura, pero no su
longitud. Lo mismo sucede si el foco de luz se sit œa detr‡s de las figuras (iluminaci—n a
contraluz), su forma queda reducida a una silueta plana y oscura, luego no vemos su
grosor.
2.2. Representando su volumen
En un soporte bidimensional (la superficie de un papel, de una tela o de una madera, la
pantalla de cine o de televisi—n), se puede representar el volumen, tres dimensiones de
los objet os reales, de dos modos: con una gradaci—n de valores de luz y eligiendo el
punt o de vista adecuado.
El procedimient o que consiste en emplear varios grados progresivos de luminosidad, de
claros a o scuros, para representar el volumen en un espacio de dos dimensiones se
denomina claroscuro.
Su us o no se limita al dibujo o a la pint ura. T ambiŽn en fot ograf’a, cine o televisi—n, con
la iluminaci—n adecuada, se puede aportar a una figura los valores de luz, de claros a
oscuros, que mejor revelan su volumen .
Cuando se trata de objet os con superficies curvas, el claroscuro es, pues, recurso id—neo
para reflejar su volumen o t ridimensionalidad en un espacio de dos dimensiones.
Veamos un ejemplo extremo. Una esfera es una forma con una superficie curva
continua, sin facetas o caras. Desde cualquier punt o de vista se ve siempre igual. Solo
mediante el claroscuro podemos representar su volumen.
P ero, cuando se trata de objet os con caras o facetas, m‡s o menos diferenciadas, como
cajas, coches, sillones, libros o edificios, para reflejar su volumen es necesario elegir un
punt o de vista desde el que se perciban claramente sus tres dimensiones.
3. Las formas en el espacio tridimensional
Como ya sabes, un objeto de tres dimensiones no se puede representar
completo en un espacio que solo tiene dos. Un plano de la planta de una
casa muestra las habitaciones, pero no la fachada. Y, en una fotografía de la
fachada, no aparecen las habitaciones. En una cabeza representada de
frente, no se ve la parte posterior. Y representada de perfil faltan, por
ejemplo, uno de los ojos y una de las orejas.
En cambio, en el espacio real, de tres dimensiones, no se produce esta
limitación. El alfarero o el escultor deben trabajar controlando a la vez
todas las vistas de una obra. Cada variación que se produzca en la pieza, en
el proceso construcción, puede resultar muy interesante desde un punto de
vista, pero no desde otro. No hay que olvidar que el espectador podrá
contemplarla moviéndose a su alrededor, observarla desde lugares y a
distancias diferentes.
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