No importa que la vida
transcurra en la oscuridad si es
iluminada por una fe intensa
Tal parece el mensaje de la
vida de María Rafols.
El camino de su existencia y
de su fe se inició aquí.
No imaginó nadie, ni ella misma, a
dónde la conduciría la senda de
su vida caminada en pos de su fe.
Más aún, los acontecimientos
parecieron disponerse de tal
forma que se ocultara lo más
posible la meta final.
De algún modo escuchó la
llamada de Dios a servirle en los
enfermos junto con sus
compañeras puestas en marcha
hacia Zaragoza.
En el hospital:
Silencio, oscuridad y
muchas persecuciones.
También entrega, caridad
heroica, oración fuerte,
fraternidad profunda,
evangelio hecho cotidianidad.
Cuando se comparan las oscuridades
del momento presente en la
Congregación con las que tuvo que
iluminar la madre con su fe radical,
las nuestras parecen
tan simples …
¿Qué significan nuestra falta de
vocaciones, los retos del mundo
post-moderno, las fallas de nuestra
Iglesia y las de la congregación
frente a esa senda de total
oscuridad?
¡Ella creyó!
Su fe hizo luminosa la senda de
su vida y de la nuestra.
¡Ella caminó!
Su sendero ha sido recorrido
por miles de Hermanas.
Nuestra tarea es estar en camino al
igual que María Rafols, rompiendo
fronteras, sirviendo y amando.
Sin perder de vista la “urgencia”
de esta hora.
¿Qué ves en la noche
María Rafols ?.
Dinos, ¿Cuál es el camino?...
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