Objetivo:
Tomar conciencia
que la fe es un
don de Dios y que
se dinamiza en la
respuesta libre
del hombre a
través de una
constante
conversión, para
poder ser testigos
de Cristo en el
mundo de hoy.
El pecado
nos aleja del
amor y la
misericordia
de Dios
Él no nos
abandona,
siempre está
dispuesto a
perdonarnos
Personas
que se han
encontrado
con Él
Han dado
su vida por
dar razón
de su fe
Los Beatos
Mártires de
San Joaquín
Laico
Leonardo Pérez
Larios
Sacerdotes
José Trinidad
Rangel y Andrés
Solá
Dieron su vida por
Cristo Rey
P. J. Trinidad Rangel
Montaño
• Nació el 4 de Junio 1887
• Seminarista con piedad y
disciplina
• Virtudes: la humildad, la
caridad y la obediencia
• Ordenado sacerdote
en1919
• Llegó a ser párroco de
Jaripitío y después
vicario en Silao
• Después de celebrar los
Oficios de Semana Santa,
el viernes siguiente fue
detenido y él manifestó
ser sacerdote.
El P. Andrés
Solá
• Nació en España
• De la
Congregación de
la Inmaculada
Concepción de la
Virgen María
• Sacerdote firme en
su fe, que derramó
su sangre por
Jesucristo
• Fue aprehendido
en la casa donde
se ocultaba
mientras
celebraban la Misa
Leonardo Pérez
Larios
• Nació el 28 de noviembre de
1889 en Lagos de Moreno,
Jalisco
• Laico soltero con deseos de
ser religioso
• Joven serio, piadoso,
obediente y devoto de la
Santísima Virgen
• Fervoroso y servicial miembro
de la Adoración Nocturna
• Empleado del establecimiento
“La Primavera”
• Capturado cuando participaba
en la adoración al Santísimo y,
al confundirlo como sacerdote,
él les dice: “no lo soy, pero
católico, apostólico y romano
sí lo soy”
Fusilados el 25 de
Abril 1925 en el
Rancho
de
san
Joaquín cerca de
Lagos de Moreno.
Murieron profesando
la fe en Jesucristo,
recorrieron el camino
de la fe en una
conversión constante
que los llevó a
confesar su fe en
Cristo hasta dar su
vida por Él.
“Por la fe, los
mártires
entregaron su vida
como testimonio
de verdad del
Evangelio, que los
había
transformado y
hecho capaces de
llegar hasta el
mayor don del
amor con el
perdón de sus
perseguidores”
(PF 13)
Testigos de la fe en el Antiguo Testamento
Abraham (Gen 12,1-9)
Dios lo llama y cómo él responde por la fe
Moisés (Ex 3,7-12)
En él también hay un
cambio de vida, una
misión difícil cuya
respuesta exige dejar
la familia, la
tranquilidad y ponerse
en camino.
Dios habla y el hombre
responde por la fe.
“Dios habla a los
hombres como
amigos…” (DV 2).
La fe lleva a la conversión
La persona de Zaqueo y
el rostro misericordioso
de Dios (Lc 19, 1-9).
Zaqueo responde con fe y
lo recibe muy contento en
su casa.
Estando ahí, le dice a
Jesús: “La mitad de mis
bienes se los doy a los
pobres…” Este acto fue
decisivo para él, para
iniciar su conversión.
La respuesta exige dejar
la manera de vivir, por
una mejor relación de
respeto y honestidad.
Vemos cómo la iniciativa es de Dios, que nos llama a
darle una respuesta de fe abriéndole nuestro
corazón. Sin la fe no puede haber una respuesta, no
puede haber conversión.
La fe, es la experiencia del encuentro de Dios con el
hombre, que da una respuesta desde una
conversión total
El fruto del encuentro con Dios es la alegría de la fe, de
sentirse amado como él es, y es invitado a participar de la
vida de la gracia.
El hombre de fe, está en una conversión permanente.
Por la fe, los Apóstoles dejaron todo para
seguir al Maestro (Cfr. Mt 10, 28).
Más tarde, ellos fueron los primeros testigos
de la fe en Cristo Resucitado.
Para ello tuvieron que
recorrer un camino de
oscuridad, decepción,
angustia,
desesperanza y
confusión.
El encuentro con
Jesús Resucitado los
transforma, los llena
de ánimo alegre, de
valentía y decisión,
dejándolo todo hasta
dar su vida
predicando la Buena
Nueva del Reino de
Dios.
María, modelo de fe
Ella es “dichosa porque ha
creído”. Es auténtica
creyente, que se ha fiado de
Dios y se ha mantenido fiel a
Él en medio de las duras
pruebas a los largo de toda
su vida, pruebas que sólo
puede resistir el que afianza
su vida en Dios.
María creyó en
Dios y cooperó
con Él en la
historia de la
salvación:
“Aquí está la
esclava del
Señor. Hágase en
mí según tu
palabra”
(Lc 1,38).
Con gozo y
confianza en Dios
dio a luz a su
único Hijo.
Con fe siguió a Jesús en su predicación y permaneció con Él
hasta el calvario. Vivió y gustó los frutos de la Resurrección
y los transmitió a los doce.
María, la Madre de
Jesús, nos
recomienda hacer
lo que Él nos diga y
nos dejemos
conducir por Él.
Pensar, juzgar y
vivir como Él lo
hizo, para
responder con
generosa alegría y
prontitud a través
de una conversión
constante.
En el camino de
la fe no estamos
solos contamos
con nuestra
Madre la Virgen
María, con el
ejemplo de
tantos hermanos
que han llegado a
la santidad, por
su fe en Cristo
desde una
conversión
constante y una
intensa vida de
oración.
Pensemos y hagamos un compromiso
acuerdo a las siguientes preguntas:
de
• ¿Por qué me considero una persona de fe?
• Cuando Dios ha intervenido en mi vida, ¿qué
experiencias he tenido?
• ¿Cómo ha sido mi respuesta a Dios?
• En este año de la fe ¿qué voy a hacer para
conocer más lo que me propone el Catecismo
de la Iglesia Católica respecto a las verdades
de fe?
ORACIÓN
Señor, como Zaqueo, yo quiero subir a lo más
alto que yo pueda, sólo para verte, mirar
hacia ti y llamar tu atención, para mí.
Necesito de ti Señor. Necesito de ti, ¡oh
Padre! soy pequeño y nada más. Dame tu
paz, dejo todo para seguirte.
Entra en mi casa entra en mi vida. Toca mi
ser. Sana todas mis heridas. Dame de tu
Santidad. Quiero amarte sólo a ti: ¡Haz,
Señor el milagro de mi conversión!
María, Madre nuestra, tú que supiste
abandonarte con grande fe en Dios Padre y
te dejaste transformar por obra y gracia del
Espíritu Santo en el tabernáculo de Dios Hijo,
tómanos de la mano, sobre todo en los
momentos en que nuestra fe y abandono en
Dios están muy débiles.
Que como tú, sepamos aceptar y responder a
la voluntad de Dios con alegría. Amén.
Canto: “Renuévame”
Renuévame Señor Jesús ya no quiero ser igual
renuévame Señor Jesús pon en mí tu corazón
porque todo lo que hay dentro de mi
necesita ser cambiado Señor
porque todo lo que hay dentro de mi corazón
necesita mas de Ti
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