PERDER LA VIDA
Perder la vida, tomar la
cruz,
seguir los pasos de Jesús,
amar con su forma de
amar,
perder la vida para ser
luz.
Darse por el que nadie
amó,
darse por el abandonado
que espera ver amanecer.
Prestar oído a su clamor,
amar como un
enamorado
a aquel que nadie quiere
ver.
• Gritar que Dios no está
dormido
• y está dándonos su
fuerza
• que va sembrando
libertad.
• Gritar que el odio no ha
vencido
• y la esperanza no está
muerta,
• y Dios invita a caminar.
Andar caminos aún no
andados,
saltar abismos y
fronteras,
ir donde nadie quiere ir.
Darle la mano al que está
solo
y que ya todo lo ha
perdido,
darle la fuerza de vivir.
“LOS
AMÓ HASTA EL EXTREMO”
• Es una cita del Evangelio
(Jn 13,1), en el que Jesús
se dispone a entrar en su
Pascua. Comienza el
relato de la Última Cena.
Momento del
mandamiento nuevo, del
lavatorio de pies, de la
Eucaristía. Se hace así
referencia a lo principal
de Damián, aquello sin lo
cual no se le puede
entender: su fe en
Jesucristo, el Señor de su
vida, y la configuración
de su ser con su Maestro.
• Los amó… Se trata de
amar.
• El Evangelio, al hablar
del amor de Jesús, lo
refiere a “los suyos que
estaban en el mundo”, a
los discípulos. En ellos a
la humanidad entera.
• Damián no amó en
abstracto, sino que
mostró su afecto de
manera bien concreta,
sirviendo con todas sus
fuerzas a sus hermanos
los leprosos, los más
abandonados y
excluidos.
• La “santidad” de
Damián encuentra su
fuente en el amor de
Cristo, en el Corazón
amante del Señor.
Damián bebe en ese
Corazón y se hace
también cauce de esa
agua. Dios muestra su
amor a través del amor
apasionado de Damián.
El amor no pasa. La
santidad es amar. Dios
es amor.
• Hasta el extremo.
El amor lleva a Jesús a darse
enteramente, a dejarse comer, a
vaciarse de sí mismo, a entregar
la vida, a la muerte en Cruz.
• El “extremo” del amor de
Damián se puede ver a lo largo
de toda su vida: En la despedida
de su familia y de su tierra, en el
ofrecimiento para ir a Molokai,
en la aceptación de la
enfermedad, en la muerte como
hijo de los Sagrados Corazones…
Damián “pagó” con su propia
persona el “precio”
desconcertante de la caridad.
• La imagen de Damián leproso es un
TESTIMONIO de amor, de servicio y de fe
hasta el final, hasta el extremo, que marca
su vida entera con el sello de la “santidad”
que ahora la Iglesia se dispone a proclamar.
ORACIÓN
Dios de misericordia, te damos gracias
por Damián, hermano universal,
padre de los leprosos, hijo de los
Sagrados Corazones.
Damián, hermano de llamada y camino,
misionero feliz y generoso, que
amaste el evangelio mas que tu vida
y por amor a Jesús dejaste tu familia
y tu país tus seguridades y tus sueños
propios.
Enséñanos a dar la vida con tu gozo, a
ser leproso con los leprosos de hoy, a
celebrar y contemplar la Eucaristía
como la fuente de nuestra propia
entrega.
Ayúdanos amar hasta el extremo, y a
perseverar, por la fuerza del espíritu,
en la compasión de los pobres y
olvidados para ser buenos discípulos
y discípulas de Jesús y de María.
Amen
!LEPRAS DE HOY
QUE NOS ESPERAN!
Canonización el 11 de Octubre del 2009
Hermanas:
Cel. 05495 9361931
Telf. 234737
E-mail:
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