Mayo 2004
Dios te ha concedido el
privilegio de ser madre,
sembrando en tus entrañas
la semilla de la vida.
Ese ser tan pequeñito
borrará cualquier dolor,
porque él no es más que el
fruto de tu gran amor .
Tienes que cuidarte, mucho más
que antes lo hacías;
tú ya no estás sola, hay alguien
más en quien pensar,
para que ese gran regalo, llegue
al mundo muy sano,
y cuando lo tengas en tus
brazos, lo llenes de caricias.
Ese bebé será siempre tu orgullo
y tu razón de vivir. No muchos
tienen la dicha de él, de ser
hijos del amor.
Ser el hijo del hombre que amas,
lo hace aún más especial,
así como el deseo enorme de
tenerlo y que jamás dejaste de
sentir.
Te conozco muy poco, pero me alegro
enormemente y me uno a tu felicidad,
sinceramente te deseo lo mejor del mundo,
en esta nueva etapa de tu vida.
Si aceptas, te ofrezco mi mano amiga y
una amistad sincera e incondicional,
así como también te digo, que cuentes
conmigo para cualquier necesidad.
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