Inmaculada azucena
Cuando en la tierra te abriste
del Rey Divino atrajiste
las miradas y el amor
Virgen que alegras el cielo
con tu graciosa hermosura
eres ¡oh Reina! más pura que
de los campos la flor
Virgen, Madre Admirable, guarda tus flores,
lleva a Cristo los hijos de tus amores
Fiel seré a mis promesas
Hasta la muerte
Una vida sin mancha
Sabré ofrecerte
No quiero que me llores,
No, Madre mía
Mi ideal es que al verme
Siempre sonrías
Dulce Madre, Reina Virgen;
Tú eres siempre mi ilusión.
Yo te amo con ternura
Y te doy mi corazón
Madre, cuando yo muera,
acógeme
¡Ay! En aquel momento
defiéndeme.
Madre mía, no me dejes
que mi alma en Ti confía.
Virgen mía, ¡sálvame!
Ana Arrese
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