Der Schatz (El tesoro / The Treasure), de Georg Wilhelm Pabst (1923).
Cámara: Otto Tober.
Decorados: Robert Herlth y Walter Röhrig.
Reparto:
*Albert Steinrück → el maestro fundidor de campanas Svetocar Badalic (es el mismo actor que
interpreta al rabino en Der Golem, de Paul Wegener y Carl Boese (1920).
*Werner Krauss → Svetelenz, el ayudante del maestro fundidor.
*Ilka Grüning → Anna, la mujer del maestro fundidor. Es la misma actriz que hace de madre del
Profesor de Química (Werner Krauss) en El misterio de un alma de G. W. Pabst.
*Lucie Mannheim → Beate, hija del maestro fundidor y de Anna.
*Hans Brausewetter → Arno, el joven orfebre que llega a la fundición y se enamora de Beate.
La acción transcurre en una remota aldea de Eslovenia, donde, según los lugareños, hay un tesoro escondido desde la época
de la invasión turca en 1683. El tesoro resulta estar en el interior de un enorme pilar de la vivienda-taller del maestro
fundidor. Esta vivienda está diseñada de modo que la influencia de Der Golem (con decorados de Hans Poelzig) y de la
estética expresionista es muy grande. Recovecos, subterráneos, estructuras arquitectónicas de forma vegetal, líneas
ondulantes y deformaciones antigeométricas y antirracionalistas. La película, muy simple en su guión, contrapone la codicia
de varios personajes (el maestro fundidor, su esposa y el ayudante) frente al amor puro de los dos jóvenes (Beate y Arno).
Pabst se recrea largo tiempo en las expresiones faciales, sobre todo las de Werner Krauss, obsesionado por la búsqueda del
tesoro, y Albert Steinrück, que, al igual que su esposa, está devorado por la codicia. El hallazgo del tesoro por los tres
primeros es celebrado con vino y una pequeña orgía, anticipo de otras secuencias posteriores de este director, sobre todo al
principio de El amor de Jeanne Ney. La codicia impulsa al maestro y a su ayudante a querer matar al joven orfebre.
Finalmente, éste, que también ha tenido un momentáneo arrebato, neutralizado por las palabras de la muchacha, acaba
marchándose con la joven, como dos amantes que prefieren el amor a los bienes materiales. El maestro y su esposa le dejan
una ínfima parte del tesoro al ayudante, por lo que éste, desesperado, golpea con fuerza el pilar donde había sido encontrado,
hasta conseguir que toda la vivienda se derrumbe y se incendie, pereciendo sus tres ocupantes junto con sus riquezas.
La vivienda del maestro fundidor de campanas, centro de la acción.
El joven orfebre (Hans Brausewetter), sonriente y mirando a un individuo al que
le hace una rapidísima caricatura. Es una de las secuencias iniciales, y
corresponde al momento en que Arno llega a la aldea, deteniéndose en una
taberna, donde departirá con unos campesinos bajo la luz de una lámpara y
coqueteará con la joven camarera.
La esposa del maestro fundidor (Ilka Grüning) en el dormitorio de su vivienda. Repárese en las
enormes acanaladuras, como gigantescas raíces, de la techumbre.
El joven orfebre en un momento de su trabajo, y la joven hija del maestro
fundidor, Beate (Lucie Mannheim).
El joven orfebre baja por una de las escaleras de la casa. Detrás de él, un extraño
altorrelieve que evoca los bestiarios medievales.
Los jóvenes enamorados, Beate y Arno, observan al ayudante (Werner Krauss), quien, provisto de
una lámpara, se dispone a buscar el tesoro que le obsesiona.
Los jóvenes enamorados, Beate y Arno, se besan delante de la puerta de la pequeña cabaña, en las viñas,
donde entrarán y se entregarán a su amor. Después, regresan a la casa. Los padres de ella los han alejado, a
fin de que no sepan del tesoro.
El maestro fundidor (Albert Steinrück) se lleva a una mesa la caja que contiene el tesoro recién
encontrado. Lo observan ansiosos su esposa (Ilka Grüning) y su ayudante (Werner Krauss).
La esposa, Anna, su marido, el maestro fundidor (Albert Steinrück) y el ayudante (Werner
Krauss), procediendo a abrir la caja que contiene el tesoro recién encontrado.
El maestro fundidor (Albert Steinrück) consigue abrir la caja que contiene el tesoro recién
encontrado. Sus ojos reflejan su codicia.
La pequeña orgía entre los que han encontrado el tesoro: el ayudante, la
esposa del maestro (que le echa un brazo con cierto desenfreno por encima)
y el maestro fundidor.
La joven Beate trata de retener a su amado Arno, indignado por haberles ocultado los otros tres la existencia del tesoro. Junto
a Arno, el ayudante; al fondo, el maestro y su esposa. El grueso pilar con forma de árbol es donde se hallaba el tesoro.
El maestro fundidor (Albert Steinrück) y su esposa (Ilka Grüning) cuentan ávidamente en la
alcoba el contenido del tesoro, después de haberle dejado una ínfima porción al ayudante.
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