SAN JUDAS APÓSTOL
Judas en hebreo significa: "alabanzas sean dadas a Dios". Tadeo quiere
decir: "valiente para proclamar su fe".
San Simón, de Caná en Galilea, y San Judas Tadeo, hijos de María de
Cleofás y primos de Jesús, fueron a predicar el Evangelio, uno a Egipto,
el otro a Mesopotamia. Después de treinta años de trabajos apostólicos,
fueron llamados a Persia, en donde convirtieron a gran número de
paganos.
La palabra "hermanos" en hebreo
comúnmente significa un pariente
próximo. El padre de San Judas
era Cleofás. El nombre de su
madre era María, que era pariente
próxima de la Virgen Santísima.
Ella también permaneció junto a la
Cruz cuando murió nuestro Señor
Jesucristo. "Cerca de la cruz de
Jesús estaban su madre, y la
hermana de su madre , María,
esposa de Cleofás, y María
Magdalena" (Jn 19,25).
Durante su adolescencia y
juventud, Judas fué
compañero de Jesús.
Cuando Jesús comenzó su
vida pública, Judas dejó
todo por seguirle. A San
Judas se le llama Tadeo
para diferenciarlo de Judas
Iscariote que fue el que
vendió a Jesús. En la
noche de la Última Cena le
preguntó a Jesús: "¿Por
qué revelas tus secretos a
nosotros y no al mundo?".
Jesús le respondió que
esto se debía a que ellos lo
amaban a Él y cumplían
sus mandatos y que a
quien lo ama y obedece,
vienen el Padre, el Hijo y el
Espíritu Santo y forman
habitación en su alma (Jn.
14, 22).
Como Apóstol, trabajó con gran celo por la conversión de los
paganos. Fue misionero por toda la Mesopotamia durante diez
años. Regresó a Jerusalén para el Concilio de los Apóstoles.
Después se unió a Simón en Libia, donde los dos Apóstoles
predicaron el Evangelio a los habitantes de aquel país.
Abogado de las causas
difíciles y desesperadas
San Judas es conocido principalmente como
autor de la Carta de su nombre en el Nuevo
Testamento. Carta probablemente escrita antes
de la caída de Jerusalén, por los años 62 al 65. En
ella, San Judas denuncia las herejías de aquellos
primeros tiempos y pone en guardia a los
cristianos contra la seducción de las falsas
doctrinas. Habla del juicio que amenaza a los
herejes por su mala vida y condena los criterios
mundanos, la lujuria y "a quienes por interés
adulan a la gente". Anima a los cristianos a
permanecer firmes en la fe y les anuncia que
surgirán falsos maestros, que se burlarán de la
Religión, a quienes Dios, en cambio, les tiene
reservada la condenación .
Refiere la tradición que San Judas y San
Simón sufrieron martirio en Suanis, ciudad de
Persia, donde habían trabajado como
misioneros. A San Judas le dieron muerte con
una cachiporra. Por eso se le representa con
una porra sobre la cabeza.
Luego, le cortaron la cabeza con un hacha. Trasladaron su cuerpo a
Roma y sus restos se veneran ahora en la Basílica de San Pedro.
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