Desde tiempo inmemorial,
el hombre intentó acortar distancias.
Los puentes fueron, sin duda,
uno de los instrumentos más útiles
de los que se valió para ello.
Algunos parecen querer demostrar la
fuerza racional de los ingenieros que
los diseñaron.
Otros, son esbeltos e interminables.
Otros, en cambio, son una miniatura
delicada y risueña.
Otros, parece que fueron diseñados
por espíritus angélicos para ambientar
un cuento de hadas.
Están los que quieren manifestar
la fuerza de los adelantos científicos.
Otros guardan el recuerdo de mil historias,
leyendas, traiciones y secretos.
Mientras que, en unos, el
arquitecto quiso esconder
toda la poesía.
Hay, entre tantos, uno que fue
construido hace muchos siglos
y aún permanece dando testimonio de
su Belleza, Ingenio, Hermosura y
Funcionalidad y, además, es, aún hoy,
el mayor y mejor puente construido en
toda la historia de la humanidad.”
¡Y el Verbo se hizo Carne y habitó entre nosotros!
Construido por el Espíritu Santo desde María Virgen,
uniendo, para siempre, el Cielo y la Tierra.
MARÍA: el puente entre Dios y el hombre.
“Dulce Madre
no te alejes, tu
vista de mi no
apartes, ven
conmigo a
todas partes y
solo nunca me
dejes…”
Que Ella te
bendiga y te
cubra con su
manto
maternal y
te acompañe
siempre.
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