CATALINA LA GALLINA TENÍA UN DESEO.
UN DESEO QUE, MUCHAS VECES, LE HACÍA
REÍR Y, OTRAS, LLORAR.
PERO UN DESEO QUE, SIEMPRE, LE HACÍA
SOÑAR.
EL GRAN DESEO DE CATALINA ERA SER
MAMÁ.
CATALINA LA GALLINA CREÍA QUE,
SI SE QUEDABA EN EL
GALLINERO, NO PODRÍA
ALCANZAR SU DESEO.
POR ESO, UNA FRÍA MAÑANA DE
INVIERNO EMPRENDIÓ EL VIAJE
QUE, SABÍA, SERÍA MUY LARGO.
POCO A POCO SU HOGAR FUE
QUEDANDO ASTRÁS.
“CUANDO REGRESE, NADA SERÁ
IGUAL”-PENSÓ CATALINA,
Y UNA GRAN ALEGRÍA RECORRIÓ
SU CUERPO DESDE LAS PATAS
HASTA LA CRESTA.
UN SUAVE VIENTO EMPUJÓ
A CATALINA HASTA LA
PLAZA DE UNA ALDEA.
SE DETUVO, MIRÓ HACIA
ARRIBA Y ALLÍ, EN LO
ALTO DEL CAMPANARIO,
PUDO DISTINGUIR A UNA
CIGÜEÑA QUE
ALIMENTABA A SUS
CIGOÑINOS.
“UNA MAMÁ TIENE QUE
SABER BUSCAR LA
COMIDA PARA SUS
PEQUEÑOS”REFLEXIONÓ CATALINA.
“TAMBIÉN YO ALIMENTARÉ
A MI POLLUELO”-SE DIJO
MUY DECIDIDA MIESTRAS
REEMPRENDÍA SU
CAMINO.
LOS DÍAS Y LAS NOCHES SE
SUCEDÍAN Y CATALINA LA
GALLINA, GUIADA POR SU
DESEO, CONTINUABA LA
BÚSQUEDA.
EL LARGO CAMINO LLEVÓ A
CATALINA HASTA LA ORILLA DE
UN LAGO.
MIRÓ CON ATENCIÓN Y PUDO
COMPROBAR QUE, BAJO LAS
ALAS DE UN HERMOSO CISNE
SE ACURRUCABAN UNOS
RECIÉN NACIDOS.
“¡QUÉ CÓMODAS Y
CONFORTABLES SON LAS ALAS
DE UNA MAMÁ!”-PENSÓ
CATALINA MIENTRAS
OBSERVABA SUS PROPIAS
ALAS.
“¿SERÁN CÁLIDAS MIS ALAS PARA
MI PEQUEÑO?”-SE PREGUNTÓ
EL TIEMPO SIGUIÓ PASANDO.
CATALINA LA GALLINA
SENTÍA EL DOLOR EN SUS
PATAS. ESTABA CANSADA,
MUY CANSADA. PERO
CATALINA ERA FUERTE,
AUNQUE SOLO FUERA UNA
GALLINA Y SIGUIÓ SU
CAMINO.
NADA PODÍA DETENERLA.
OTRA NOCHE MÁS CUBRIÓ EL
CIELO Y CATALINA SE COBIJÓ
BAJO UN ÁRBOL. NO PODÍA
DORMIR. PENSABA EN TODO
LO QUE HABÍA VISTO: LA
MAMÁ CIGÜEÑA, EL
HERMOSO CISNE,…
SU PENSAMIENTO SE FUE MEZCLANDO, POCO A
POCO, CON EL BELLO CUENTO QUE, DESDE UNA
RAMA, UNA MAMÁ BÚHO CONTABA A SUS CRÍAS.
“LOS POLLUELOS DEBEN CRECER ESCUCHANDO
HISTORIAS Y SU SUEÑO MECERSE CON DULCES
PALABRAS”-COMENZÓ A PENSAR CATALINA.
“YO TAMBIÉN CONTARÉ HERMOSOS CUENTOS A MI
PEQUEÑO”-TERMINÓ DICIENDO
AL AMANECER, HASTA LOS OÍDOS DE CATALINA LLEGÓ UN
TÍMIDO LLANTO.
CATALINA LA GALLINA BUSCÓ POR TODAS PARTES.
DESCUBRIÓ A UN ASUSTADO PATO QUE SE HABÍA CAÍDO EN
UN PROFUNDO AGUJERO.
SIN PERDER NI UN MINUTO COMENZÓ A TRENZAR UNAS RAMAS QUE
LE SERVIRÍAN PARA BAJAR HASTA DONDE SE ENCONTRABA EL
PEQUEÑO.
“¿CUÁNTO TIEMPO LLEVARÁ AHÍ…?”-CAVILABA CATALINA MIENTRAS
ALCANZABA LA SUPERFICIE.
“HABRÁ QUE PONERTE UN NOMBRE”-LE DIJO CATALINA MIENTRAS LE
LIMPIABA LAS HERIDAS
“¿TE GUSTA DONATO?”
CATALINA LA GALLINA BUSCÓ
COMIDA CON LA QUE PODER
ALIMENTARLO. MÁS TARDE,
EL PEQUEÑO DONATO SE
ACURRUCÓ BAJO LAS ALAS
DE CATALINA, QUE LE
PARECIERON MUY CÁLIDAS.
SIN DARSE CUENTA,
CATALINA LA GALLINA
COMENZÓ A CONTARLE UNA
HERMOSA HISTORIA.
CUANDO CATALINA LA GALLINA
REGRESÓ A SU HOGAR, NO
LO HIZO SOLA.
LOS OJOS DE CATALINA SE
LLENARON DE LÁGRIMAS
CUANDO, DESDE LA COLINA,
PUDO VER SU GRANJA.
¡AHÍ ESTÁ TU HOGAR!-LE DIJO A
SU PEQUEÑO DONATO.
CATALINA LA GALLINA TUVO UN DESEO.
UN GRAN DESEO QUE, UN DÍA, SE HIZO
REALIDAD.
LA GALLINA CATALINA
ROSA LUENGO Y ROCÍO MARTÍNEZ
EDICIONES SM,2002
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