CONTEMPLACION
ACCIÓN
PARA
ORAR
y VIVIR
LA PALABRA
ORACION
MEDITACION
LECTURA
PREPARACION
Si el hecho de reunimos en Asamblea para celebrar la
Misa supone un olvido de los problemas de la vida, quiere
decir que no hemos comprendido el sentido de lo que
hacemos.
El cristiano no deja «fuera» la vida, viene a celebrar su
vida.
Y esta vida es Cristo.
Siempre que conmemoramos su muerte y resurrección,
recordamos nuestra propia salvación, los compromisos
que con El hemos hecho para ser protagonistas de la
liberación del hombre.
La tarea del cristiano es una tarea de salvación, de
lucha por la liberación de toda esclavitud humana.
Nuestros propios egoísmos e injusticias nos dicen que hay
mucho camino por andar.
La Palabra de hoy nos anima a «ser fuertes» y a
confiar en el Señor Jesús que «todo lo ha hecho bien».
Preparación
INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
Señor Jesús, envía tu Espíritu,
para que Él nos ayude a leer la Biblia
en el mismo modo
con el cual Tú la has leído
a los discípulos en el camino de Emaús.
Crea en nosotros el silencio
para escuchar tu voz
en la Creación y en la Escritura,
en los acontecimientos y en las personas,
sobre todo en los pobres y en los que sufren.
Tu palabra nos oriente
a fin de que también nosotros,
como los discípulos de Emaús,
podamos experimentar
la fuerza de tu resurrección
y testimoniar a los otros
que Tú estás vivo
en medio de nosotros
como fuente de fraternidad,
de justicia y de paz.
Te lo pedimos a Ti, Jesús,
Hijo de María,
que nos has revelado al Padre
y enviado tu Espíritu.
Amén.
Lectura
INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
PRIMERA
LECTURA
«Sean fuertes y
no teman»
Uno de los peligros del hombre es el abochornarse o
acomplejarse ante las mil dificultades y problemas de la vida:
opresión, enfermedad, escasez de medios humanos...
Esto es lo que le pasó también al pueblo de Israel en el
destierro (cfr. Is. 43).
En estas circunstancias Isaías, profeta de la liberación,
se dirige al pueblo para sacarlo de su desánimo, para
abrirlo a la esperanza y anunciarle la intervención
liberadora de Dios.
liberación que abarca al
integralmente, sin dejar parcelas al margen:
Una
hombre
- con su fortaleza libera a los angustiados y abatidos
(Is 40, 29-31; 61, 1-3; 57, 18-19);
- con su intervención personal sana a los ciegos,
a los cojos y a los sordos,
... no sólo dándoles la salud, sino también
liberándolos de toda opresión (Is 40, 5-8; cfr. Lc. 4)
material y espiritual.
Y como signo o imagen de esta liberación insospechada
propone la imagen árida del desierto infructuoso,
convertido en vergel surcado por aguas fertilizantes (v.
7; cfr. Is 41, 17-20; 43, 16-21; Jn 4, 1).
La venida del Salvador transformará el desierto en
Paraíso, las maldiciones de Adán en bendición liberadora de
Dios (cfr. Gn. 3).
Esas esperanzas
eran el reflejo de
una humanidad
que busca en
Dios la salvación
integral de la
persona y de la
sociedad.
SALMO
RESPONSORIAL
«Alaba, alma
mía, al Señor»
El salmo 146(145) está estructurado así:
1. Invitación a la alabanza: vv. 1-2
2. Cuerpo del salmo y motivaciones: vv. 3-9
3. Conclusión: v. 10
La aclamación litúrgica «Aleluya» inicia y concluye
cada uno de estos últimos poemas del salterio, que son
«doxologías» o cantos de alabanza.
Todos los instrumentos de la creación, todas las voces
de los hombres forman una hermosa sinfonía que no
acabará nunca: es la pregustación y el preludio de las
aclamaciones que tendrán lugar en el cielo.
La alabanza expresada en este salmo se fundamenta en
el poder creador de Dios y en su bondad para con
los pobres y oprimidos.
La alabanza a Dios llena la vida entera.
Alabar a Dios es precisamente la plenitud del existir
humano.
Pero a Dios sólo puede alabarlo el que confía en él
y esto significa que no deposita su confianza en los
poderes de este mundo.
El salmo tiene tono hímnico pero su carácter es
didáctico.
El salmista, que se invita a sí mismo a la alabanza,
aconseja a los demás que no confíen en los
poderosos.
El hombre está situado ante dos opciones:
- o confiar en el hombre, en su ser frágil y mortal,
- o esperar en el Señor, Dios eterno y fiel.
El salmista ha encontrado la
felicidad en su
Dios
... y quisiera ahorrar a los demás la equivocación de
buscarlo en otra parte
SEGUNDA
LECTURA
«No junten la fe
en nuestro
Señor glorioso
con la acepción
de personas»
Todo mensaje de liberación tiende a convertirse en
actuación liberadora.
Y esta actuación consiste para el Apóstol Santiago en
ser fieles a la Palabra, en visitar a los huérfanos y a
las viudas (Stg.1, 19-27), en optar claramente por el
servicio a los pobres y humildes (Stg. 1, 9-11; 2, 5-9).
Toda discriminación entre pobres y ricos, todo clasismo
social es contradictorio con este mensaje.
Y si esta discriminación tiene lugar en la misma
asamblea cristiana debe de ser totalmente reprobable
(Stg. 2, 5-7).
Todo culto que no sea expresión o que no conduzca a
una vida social justa, sin opresiones de ningún tipo, es
condenable por ser contradictorio con la voluntad y la
actuación de Dios (cfr. Am. 2, 6-7; Is. 1, 23; cfr. 7, 1-11).
La predilección por los pobres y humildes de que
hablaron los profetas, es la que expresa Santiago en su
carta (cfr. Os. 14, 4; 5, 28).
Para que el cristiano adopte una actitud liberadora es
él mismo se libere de los falsos
criterios del mundo y acepte los verdaderos
criterios de Dios (Stg. 2, 4-9).
preciso que
El mundo obra y juzga según los valores del dinero, el
poder, la ostentación.
Dios juzga según los valores de la sencillez, la
disponibilidad para el Reino, la fidelidad a su mensaje.
EVANGELIO
«Todo lo ha
hecho bien:
hace oír a los
sordos y hablar
a los mudos»
EVANGELIO DE JESUCRISTO
SEGUN SAN MARCOS
R/. Gloria a Ti, Señor.
31
Se marchó de la región de Tiro y vino de
nuevo, por Sidón, al mar de Galilea,
atravesando la Decápolis. 32 Le presentan un
sordo que, además, hablaba con dificultad,
y le ruegan imponga la mano sobre él.
33
Él, apartándolo de la gente, a solas, le
metió sus dedos en los oídos y con su
saliva le tocó la lengua.
Y, levantando los ojos al cielo, dio un
gemido, y le dijo: «Effatá», que quiere decir:
«¡Ábrete!» 35 Se abrieron sus oídos y, al
instante, se soltó la atadura de su
lengua y hablaba correctamente.
34
36
Jesús les mandó que a nadie se lo contaran.
Pero cuanto más se lo prohibía, tanto más ellos
lo publicaban.
Y se maravillaban sobremanera y
decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír
a los sordos y hablar a los mudos».
37
Palabra del Señor.
R/. Gloria a Ti, Señor Jesús.
RE-LEAMOS LA PALABRA
PARA INTERIORIZARLA
En el evangelio de este domingo la
gente pidió a Jesús que impusiera
las manos sobre un hombre sordo
y que apenas podía hablar.
Jesús acercó sus dedos a los oídos
y a la boca del enfermo y
pronunció la palabra «Effetá»
que significa «Ábrete».
a) Contexto: Mc. 6, 34 − 7, 37
Termina aquí la «sección de los panes» (Mc. 6, 34−7,
37) donde Marcos interpreta al Evangelio como
experiencia de pan compartido.
Pues bien, a modo de colofón, Marcos añade que sólo
podrá compartirse el pan allí donde se comparte
la palabra, donde los hombres escuchan y dialogan,
recuperan la palabra.
Este evangelio ofrece y pide un cambio radical, el
mayor de todos los milagros:
- Que hombres y mujeres aprendan a escuchar y
responder, en gesto de diálogo.
Así lo muestra este relato de la curación de un
sordomudo decapolitano (quizá pagano, como el geraseno
de Mc. 5, 1-20), a quien Jesús abre los oídos y desata
la lengua...
- para que pueda proclamar y compartir la nueva
Palabra de comunión abierta de Jesús.
Éste es un texto clave de «sanación»
personal y de transformación eclesial.
El auténtico milagro es que podamos
escuchar (¡todos!) y que podamos
hablar (¡también todos!),
... compartiendo el camino de la
vida, en comunión y libertad.
( Isaías 35, 4-7)
b) Estructura del texto:
c) Comentario del texto:
v. 31: Jesús en la tierra de la Decápolis
El episodio de la curación del sordomudo es poco
conocido.
Marcos no dice claramente dónde se encuentra Jesús.
Jesús salió de Fenicia, pero no volvió a Galilea.
En lugar de ello se dirigió hacia el este y descendió por
el este del mar de Galilea hacia la región llamada
Decápolis: «Decápolis» significa, literalmente «Diez
ciudades».
Era pues una región de diez ciudades al sudeste de
Galilea, cuya población era pagana, marcada por la cultura
helenista.
Así, se mantuvo fuera del territorio de Herodes Antipas.
Ya había estado en esta región cuando sanó al
endemoniado geraseno y se le pidió que se fuera (cfr. Mc.
5, 17.20).
Los nombres que aquí aparecen (Tiro, Sidón, Decápolis)
han de entenderse a la luz de Mc. 3,7-8, donde se alude allí
a las tierras de origen de las gentes que «vienen» a
escuchar a Jesús (aunque ahora se añade la Decàpolis).
Pero ahora es el mismo Jesús el que «sale»,
rompiendo las fronteras de Israel, en viaje misionero
que lo lleva al entorno de Tiro-Sidón y del mar de Galilea.
Jesús no proclama el Reino en una zona cerrada.
Desde el principio lo hemos visto caminando, llamando
a sus discípulos y abriendo su doctrina desde las orillas de
un mar de Galilea donde, al menos simbólicamente, vienen
a juntarse diferentes países de judíos y paganos.
En el entorno de ese mar ha situado Marcos (cf. 4,35-41
y 6,46-52) la tarea de la Iglesia, que los discípulos de Jesús
deberán retomar según 16, 6-7, volviendo así al origen del
anuncio evangélico.
v. 32: Un sordo-mudo es llevado a Jesús.
La gente le trae a Jesús un hombre sordo, que además
tiene un impedimento pata hablar, para ser curado.
La gente estaba segura de que para curar al hombre era
suficiente para Jesús poner sus manos sobre su cabeza.
Este detalle muestra que esa gente tenía mucha fe en
el Señor.
El enfermo parece condenado al aislamiento, pero
no está completamente sólo:
- tiene a su lado personas que lo llevan (como los
camilleros del paralítico en 2, 1-12)
- y que ruegan a Jesús, para que le imponga las
manos, en gesto de autoridad (que se repite con los
niños en 10,16) y de curación.
Está enfermo de sordera, pero lo reconoce, y se deja
llevar, en contra de los fariseos que se sienten sanos, pero
de tal forma que escuchan y dicen lo que no conviene.
Está enfermo, pero vive en una comunidad humana
que quiere ayudarle.
Aun cuando no estaba en su propia tierra, Jesús es
conocido como uno que puede curar enfermos.
Por esto el pueblo le lleva un hombre sordo que habla
con dificultad.
Se
trata
de una persona
comunicarse con los otros.
que
no
puede
Es la imagen de muchas personas que hoy viven
masificadas en las grandes ciudades en completa
soledad, sin la posibilidad de comunicación
vv. 33-34: Una curación diferente
Movido por esa fe, Jesús cura al enfermo.
La manera de curarlo es elaborada.
El modo de curar es diferente.
El pueblo deseaba que Jesús impusiese simplemente
las manos sobre el enfermo.
Pero Jesús va mucho más allá de la petición.
Jesús:
- lleva al hombre lejos de la gente,
- pone los dedos en los oídos
- y con la saliva le toca la lengua
- y miró al cielo, suspiró profundamente
- y dijo: «Effetá», que significa «¡Ábrete!».
Los gestos de sus manos
podían hacer perceptible
la compasión y el poder
de Jesús.
Y aquella palabra podía
manifestar su fuerza y
autoridad a todos los
que podían oírle.
Lo tomó a solas
La reserva que aquí se observa se debía:
* en parte, al deseo de evitar entusiasmos
* y, en parte, para conseguir que el sordomudo
endemoniado le prestara atención.
Este no podía oír lo que Jesús le decía.
El dedo en los oídos:
Recuerda la frase de los magos de Egipto que decían:
«Aquí está el dedo de Dios» (Ex. 8,15) y también la
frase del salmista: «¡Abriste mis oídos!» (Sal. 40(39),7).
El toque de la lengua con la saliva
Restablece en ella la facultad de hablar.
En la opinión del pueblo de aquel tiempo, la saliva
tenía un poder medicinal.
Jesús elevó la vista al cielo
y suspiró.
Con su mirada a lo alto
señalaba habitualmente su
confianza en el Padre.
Su aliento cortado reflejaba
su cercanía al dolor o
la debilidad de las gentes.
La mirada hacia lo alto
Indica que la curación viene de Dios.
El suspiro es un modo de súplica.
Efatá (Effaqa es la palabra aramea trasliterada al
griego... y
dianoivcqhti = dianoichthëti, es la traducción en
griego.).
Es otra de las palabras arameas de Marcos
preservada y transliterada y luego traducida al griego:
«Ábrete».
Esta palabra de Jesús aparece así como palabra de
Dios, que sigue actuando en la vida de los hombres.
El redactor comenta que al momento se le abrieron
sus oídos, se le soltó la traba de la lengua y comenzó a
hablar correctamente (v. 35).
Éste es el milagro: que un hombre que antes eras
sordo-mudo pueda escuchar y hablar, que pueda
conversar = comunicarse.
Este sordomudo de la Decápolis, judío o
pagano (para el caso es ya lo mismo), era reflejo
y consecuencia de una sociedad que lo
encerraba en su silencio,
... no pudiendo escuchar y decir, esto es,
comunicarse;
... de esa forma ese hombre vivía en soledad
enferma, como todos aquellos que resultan
incapaces de acceder a la palabra (sobre todo,
por presión social).
Por eso, el milagro es en principio un gesto de
creatividad integral, en una línea humana:
Jesús quiere que todos puedan acceder a la
palabra (que la escuchen, que la digan, que la
compartan),
como creaturas de Dios
y por eso realiza ese gesto de dramatización
sanadora con este sordomudo.
v. 35: El resultado de la curación
En el mismo instante, los oídos del sordo se abrieron, la
lengua se soltó y el hombre comenzó a hablar
correctamente.
¡Jesús desea que el pueblo abra los oídos y
suelte la lengua!
¡También hoy!
En muchos lugares, a causa del comportamiento del
poder mal utilizado, el pueblo está callado y no habla.
Es muy importante que el Pueblo pueda recuperar la
palabra dentro de la Sociedad y de la Iglesia para poder
expresar su experiencia de Dios y así enriquecerse todos,
incluso los dirigentes religiosos.
v. 36: Jesús no quiere publicidad
Jesús ordena que no cuenten lo que ha sucedido.
Algunas veces se exagera la importancia que el
evangelio de Marcos atribuye a la prohibición de divulgar la
curación, como si Jesús tuviese un secreto que debía
mantener.
De hecho, algunas veces Jesús ordena no divulgar la
curación (Mc. 1,44; 5,43; 7,36; 8,26).
Aquí, Él pide silencio, pero obtiene el resultado
contrario.
Cuanto más prohíbe, tanto más la Buena Nueva se
difunde (Mc. 1,28.45; 3,7-8; 7,36-37).
Por otra parte, en la mayoría de los casos, o sea en
todas las otras veces que Jesús obra un milagro, no pide
silencio.
Es más, una vez pide publicidad (Mc. 5,19).
La naturaleza humana es algo peculiar.
El mandato a no difundir provocó a esta gente a hacer
exactamente lo que había hecho el leproso (Mr. 1, 44ss.).
Cuanto más Jesús les ordenaba (oson
de aujtoij` diestelleto =
hoson de autois diestelleto) que no lo contaran, tanto más
lo difundían (autoi mallon perissoteron ekerysson = autoi
mal`lon perissovteron ekhrusson).
Las prohibiciones siempre afectan a la gente de esta
manera, especialmente a las personas superficiales y
ligeras.
Pero tenemos que tener o prohibiciones o anarquía.
v. 37: El elogio del pueblo
Todo lo ha hecho bien (kalwj
pavnta pepoivhken = kalós
panta pepoiéken).
El presente perfecto activo muestra la asentada
convicción de esta gente acerca de Jesús.
El gran asombro de ellos (uperperisswj
exjeplhsvsonto =
huperperissös exepléssonto), imperfecto pasivo y adverbio
compuesto, encontró así expresión en una vociferante
proclamación de Jesús en esta tierra de paganos.
Este elogio se inspira en algunas frases de Isaías (Is.
29,8-19; 35,5-6; 42,7)
... y demuestra que el pueblo estaba viendo en Jesús la
venida de los tiempos mesiánicos.
Jesús mismo había usado esta frase para responder a
los discípulos de Juan: «Vayan y contad a Juan lo que
habéis oído y visto: Los ciegos ven, los sordos
oyen, los mudos hablan» (Mt. 11,4-5).
Por medio de sus gestos y palabra (por su vida
entera) Jesús ha puesto en marcha un proceso
definitivo de comunicación,
... sembrando «la Palabra» (cfr. Mc. 4, 14), esto es,
haciendo que los hombres y mujeres pueden oír y hablar,
... pues en esto consiste el hacerlo todo bien.
“Hace oír a los sordos”
Jesús no impone a los sordo-mudos un tipo de palabra
(no les obliga a pensar y hablar de una manera),
... sino que hace algo mucho más profundo: les ofrece
una posibilidad de comunicación,
... para que sean ellos mismos los que hablen, los que
digan.
Los primeros cristianos usaban la Biblia para aclarar e
interpretar las acciones y conductas de Jesús.
Hacían esto para expresar su fe de que Jesús era el
Mesías, aquél que debía realizar la promesa
... y para poder entender mejor todo lo que Jesús había
hecho y enseñado en aquellos pocos años que Jesús había
pasado en medio de ellos en Palestina.
Para un no creyente, Jesús aparentemente actuó
como un mago.
Sus gestos se parecen a los gestos de un exorcista.
Y para esos que leen el Evangelio sin fe, los milagros de
Jesús son los actos de un exorcista o un mago.
Para el hombre sordo y sus amigos, sin
embargo, el acto de Jesús fue un milagro de Dios.
¿Por qué es que dos personas pueden ver el mismo
evento religioso, y para uno es magia, y para el otro religión
(intervención de Dios)?
La diferencia radica en la fe.
La falta de fe no puede dar cuenta de Dios;
... por lo tanto, debe recaer en trucos o fuerzas ocultas.
Esto es aplicable a los sacramentos de la Iglesia:
- O son magia o son la gracia de Dios que nos llega con
símbolos y gestos.
La Fe es la diferencia.
Todo el pueblo quedó admirado y dijo: «¡Todo lo hizo
bien!»
Esta afirmación hace recordar la creación: «Dios vio
que todo lo que había hecho era muy bueno» (Gn.
1,31).
A pesar de la prohibición, las personas que asisten a la
curación empiezan a proclamar lo que habían visto,
resumiendo la Buena Noticia de Jesús con estas palabras:
«¡Todo lo ha hecho bien!».
Es inútil prohibir hablar.
¡La fuerza interna de la Buena Nueva es tan grande que
se divulga por sí misma!
¡Quien ha hecho la experiencia de Jesús, lo cuenta a
los demás, lo quieran o no!
Meditación
¿QUÉ NOS DICE EL TEXTO?
Anhelo de liberación
A pesar de las injusticias del mundo, de los egoísmos
humanos, de las desigualdades establecidas en la
sociedad...
... resurge hoy y se incrementa entre los hombres,
sobre todo los más pobres y explotados, un ansia
verdadera de liberación.
El monopolio de la palabra y el poder, las presiones que
quieren someter a reducto insignificante el grito de los más
débiles, son incapaces de acallar las aspiraciones más
hondas y legítimas del hombre.
Muchas personas se comprometen, se sacrifican y
arriesgan por conseguir que el hombre, todo hombre, sea
el verdadero protagonista de su historia.
A veces, estas personas no se confiesan cristianas,
pero «¡obran cristianamente!».
Sabemos que no es cristiano el que reduce su fe a un
creer teórico o a una escucha inoperante de la Palabra.
La fe debe demostrarse con obras.
La Palabra debe hacerse compromiso en la
vida.
Nuestra dificultad no está en la comprensión,
sino en la concreción.
Es triste pensar, que muchas veces, la
ineficacia y pasividad de nuestra vida se debe al
no discernimiento de las posibilidades para el
compromiso, al no saber dónde y cómo.
Compromiso de liberación
El cristianismo «no parte de cero».
No tiene necesidad de inventarse el camino ni de copiar
de otras ideologías para luchar por la liberación.
Dios nos ha dicho su voluntad y nos ha precedido
Cristo con su ejemplo.
Lo mismo que Cristo, nuestra actuación en el mundo
debe ser liberadora de toda opresión, de toda injusticia
entre los hombres, por un compromiso real en la
transformación del mundo que nos rodea.
Cuando los signos de nuestra fe sean los compromisos
por la liberación de todo mal y egoísmo humanos, entonces
comprenderán los hombres de hoy nuestro lenguaje y nuestra
vida.
El culto verdadero no puede compaginarse con la
discriminación y la humillación de los pobres, ni dentro ni
fuera de la Asamblea cristiana.
Cuando la vida social está establecida sobre una brutal
diferencia de clases y reina la injusticia, las manifestaciones
cultuales de quienes sustentan esta situación son una
injusticia contra el Evangelio de Cristo.
Cristo es el centro de la liberación plena, porque ha
vencido la raíz última de toda opresión: el pecado.
Sólo desde la fe pueden comprenderse sus
signos y aceptar sus compromisos.
Oración
¿QUÉ LE DECIMOS NOSOTROS
A DIOS?
Dios, Padre nuestro,
Tú no admites diferencias
ni discriminaciones.
Por eso, en nuestra oración,
no queremos recordar a unos
y olvidar a otros,
sino que nuestra plegaria sincera
sea por todos.
En tus manos divinas de Padre
ponemos los esfuerzos de nuestro País
por la paz para todos,
con comunión y reconciliación.
Concede a la Iglesia que proclame siempre
la salvación liberadora de Cristo
y se comprometa a realizarla
en nuestro mundo,
particularmente en nuestra Patria.
Que nuestros gobernantes y líderes sociales
no busquen sus intereses,
sino el servicio en la justicia
a la comunidad humana.
Que todos los hombres y mujeres
que luchan por la verdad y la justicia
encuentren en nosotros un apoyo sincero.
Que en la comunidad cristiana
no haya discriminaciones
y nuestro culto responda
a una vida social según el Evangelio.
Padre, que nos has creado a todos iguales,
para que nos amemos y ayudemos,
danos tu fuerza para luchar
contra toda discriminación e injusticia,
de manera que un día lleguemos
a la liberación plena.
Dios poderoso y justo,
que enviaste al mundo a tu Hijo
para dar vista a los ciegos
y oído a los sordos;
para liberar a los pobres de la opresión
y sacar de la cárcel a los presos.
Tú que conoces
nuestras esclavitudes e injusticias
abre nuestros oídos para escuchar tu Palabra,
y danos tu luz para que comprendamos
nuestra misión liberadora en el mundo.
Amén.
Contemplación
Acción
¿QUÉ NOS PIDE HACER LA
PALABRA?
Ser libres para amar...
Con frecuencia, nos hallamos bajo el signo de la
opresión:
- El miedo esclaviza los corazones.
- Las enfermedades oprimen el cuerpo.
DIOS quiere liberar nuestro corazones angustiados,
pero debemos dejarnos sanar, debemos dejarnos
liberar.
- Que no nos de miedo caminar con la
verdad...
- dejar de ser cómplices del mal con nuestro
silencio...
- y
que
actuemos
responsabilidad.
siempre
con
libertad
y
La realización práctica del mensaje cristiano -y, por lo
tanto, el crecimiento de la nueva vida-, radica para Santiago
en ponernos generosa y desinteresadamente al servicio
de los desheredados de la fortuna
... y, al mismo tiempo, en saber mantenernos
protegidos contra los falsos criterios del mundo.
Debemos, por tanto, revisar:
- nuestros intereses,
- nuestras intenciones,
- nuestro afán de protagonismo, de favoritismos, de
dinero fácil...
Ajustar nuestros caminos a los caminos de Dios,
nuestros criterios a los criterios de Dios,
... si queremos ser realmente liberados y libres.
Para orar y vivir la Palabra:
«Alabaré al Señor mientras viva»
La alabanza es la reacción espontánea del hombre ante
las maravillas realizadas por Dios en la creación o en la
historia.
Es una manera bonita y elegante de decirle a Dios:
¡Qué grande eres! ¡Qué magnífico! ¡Qué fabuloso!...
Yo, Señor, he nacido para alabarte.
Cuando te alabo, te bendigo, te doy gracias, me
reafirmo en mi ser de hombre...
Cuando más te alabo soy más hombre.
La alabanza, cuando es auténtica, me lleva a sintonizar
con los gustos de Dios; por eso me inclina a preocuparme
por tantos hermanos míos, amados por Dios.
Señor, yo te alabaré mientras viva.
Yo quiero encontrar en la alabanza el
sentido último de mi vida y, lo mismo que
el ruiseñor muere cantando, yo también
quiero morir alabándote.
«El martirio es una gracia que no
creo merecer. Pero si Dios acepta
el sacrificio de mi vida, que mi
sangre sea semilla de libertad y la
señal de que la esperanza será
pronto una realidad. Mi muerte, si
es aceptada por Dios, sea por la
liberación de mi pueblo y como un
testimonio de esperanza en el
futuro».
(Beato Oscar Arnulfo Romero)
Algunas preguntas
para meditar durante la semana
1. El salmo comienza y termina con un aleluya. En
medio del mismo hay un interés por los pobres, las
viudas y los huérfanos. ¿Sé conjugar la alabanza a
Dios con el compromiso con los hermanos?
2.
El Señor ama a los justos. ¿Me siento
profundamente amado de Dios? El amor de Dios
¿me incentiva a amar a quienes tienen ideas
distintas de las mías?
3. ¿Cuáles son mis favoritismos injustos?
4. Trata de mirar algún evento que te
preocupa, con fe. ¿Qué es lo que cambia?
5. Pero ¿cuáles son las obras, que son signos
de la fe?, ¿cuáles los compromisos que
certifican la fidelidad a la Palabra?
Evidentemente han de ser los que Cristo
quiere, y los que entienden los hombres.
«DICHOSA TÚ
PORQUE CREÍSTE»
Señor Jesús,
ayúdanos a escuchar con fe tu palabra
y a anunciarla en todas partes con coraje
y alegría. Amén.
P. Carlos Pabón Cárdenas, CJM.
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