A su gusto con el
8
Con sonido

Feliz, muy feliz,
paseaba un hombre por el bosque.
Su corazón rebosaba de alegría.
Todo le parecía hermoso,
incluso el crujir de una hoja
le parecía
una auténtica pieza musical.
Caminaba plácidamente,
percibiendo el aroma de las flores,
escuchando el canto de los pajaros...
De pronto, en la cima de un árbol, vio
un águila, sorprendente por la belleza
de su plumaje.
¡Hola, águila!
Soy muy feliz,
hoy ha nacido
mi primer hijo...
Estoy un poco
confundido.
Pues, mira,
yo también hoy
he tenido la alegría
de ver nacer
a mis pollitos.
Y, ahora, sólo pienso en buscarles comida,
atrapar pescaditos y llevárselos al nido.
Es una gran responsabilidad sacar adelante a mis aguiluchos
y que puedan superar los retos de la vida...
Y tú, ¿qué piensas
hacer con tu hijo?
Desde hoy lo protegeré, lo alimentaré, no permitiré que
tenga frío. Me preocuparé de que no le falte nada, seré su
refugio, su defensor; veré que nunca tenga que afrontar
situaciones difíciles. No permitiré que sufra estrecheces,
pues para eso soy su padre.
Seré fuerte como un oso, con mis brazos lo protegeré, lo
abrazaré, y nunca permitiré que nada ni nadie le perturbe.
Escúchame bien, buen
hombre:
He recibido la misión de
engendrar a mis pollitos,
de construirles un nido.
Un nido confortable,
seguro, inaccesible a los
depredadores. Pero le he
puesto, también, ramas
con muchas espinas.
¿Sabes por qué?
Porque, a pesar de que
ahora están cubiertas
con plumas, algún día,
cuando los pollitos
ya tengan sus plumas y
sean fuertes para volar,
haré desaparecer todo
este confort, para que les
sea imposible vivir
encima de las espinas.
Esto les obligará a
construir su propio nido.
Todo el valle estará a su
alcance y con su propio
esfuerzo deberán
conquistarlo todo: las
montañas, los ríos
rebosantes de peces y
los prados llenos de
conejos.
Si yo los abrazara como un oso,
reprimiría sus aspiraciones y el deseo de ser ellos mismos;
destruiría irremediablemente su individualidad.
He de procurar que mi descendencia pase por la experiencia de
sus propios triumfos, fracasos y errores. Te juro que, después de
Dios, quiero a mis hijos por encima de todo. Pero nunca seré su
cómplice en la superficialidad y en su inmadurez.
He de esforzarme por
conocer sus cualidades y
también sus defectos.
Nunca permitiré que
abusen de mi invocando
el amor que les tengo.
El águila majestuosamente alzó el vuelo y se perdió en el
horizonte.
El hombre sólo pensaba en
llegar a su casa para abrazar
a su hijo, pero ahora debería
tener presente, con mucha
frecuencia, que su hijo
necesitaba ejercer su propia
libertad.
Música: Màgic.wav.
26 06 2006
Traducción libre de un texto anónimo recibido.
Colaboradores: Ramon Cusidó, Joan Vilamala, Suspi.
Traducción al castellano: Josep Margalef
Sin finalidad comercial – Uso privado.
Sugerencias: [email protected]
Pueden visitar: www.xtec.cat/~aballus
Catalonia PPT’S
8

ESC
Para volver a empezar.
Para seguir escuchando: ¡Quietos!
Para terminar.
Descargar

padre - Xtec