JOSÉ MARIA ROMAN, SV (I Biografía), BAC 1981.
• VICENTE TIENE 37 AÑOS
• 15 AÑOS DE MISIÓN
 Etapa
creadora inspirada
por la Providencia y
decisiones
personales.
Se abandona a la gracia,
por la cual Dios le hace
madurar y dar fruto.
Además, Pone en marcha
las instituciones a través
de las cuales realiza su
vocación personal.
CHATILLÓN (1617)
Vicente toma una decisión fundamental:
Consagrarse por entero a la salvación de
los pobres mediante la fundación de
caridades. Cuenta con el apoyo de los
señores de Gondi y éstos piden a su vez, la
cooperación a Vicente para que sea
preceptor de sus hijos, apoyado también
por el P. Antonio Portail.
Vicente pone en
movimiento un plan
evangelizador
por el que se llevará a cabo su acción
misionera. Asume tal compromiso de
manera personal, pero sabe que no lo
podrá llevar solo.:
¿Quién es el que ha fundado esta
compañía?...
¿Quién ha sido entonces el autor de todo
esto? Ha sido Dios, su providencia y su
pura bondad.
1618 y 1625
se entregó a la labor misional y caritativa
a título personal
ayudado sólo por compañeros de ocasión,
que se asociaban con él para objetivos
concretos y determinados.
La zona que misionó se limitó a los confines
de los Gondi, acompañado por virtuosos
eclesiásticos de su tiempo.
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Para muchos, Vicente era un hombre de cortos alcances y de una timidez natural.
Sin embargo, se nos va revelando su poder de creación que va de lo particular a lo
general. Observamos por tanto un encadenamiento de pequeñas acciones que
respondían a necesidades limitadas, pero que se iban haciendo cada vez más
complejas. De ahí su convicción: «una grande obra nace de un pequeño
acontecimiento». Era la experiencia lo que le ponía en movimiento, y no la
imaginación.
Tuvo mucha influencia de su primer maestro, “Bérulle”, quien le pedía que «en
todo había que someterse a la voluntad de Dios». Esta enseñanza parece alentar
la creatividad de Vicente, pero sobre todo se puede observar que Dios va
guiando de una manera nueva su vida: “No adelantarse nunca a la divina
Providencia” – será la frase más repetida y que más inunda su nueva conciencia
religiosa y humana-.
Lo cierto, es que lleva hasta sus últimas consecuencias su conversión a través de
una profunda ascesis, renunciando a impulsos espontáneos a una naturaleza
inclinada a los grandes proyectos, como parecen indicar los primeros y
accidentados años de su carrera.
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En Gannes – Folléville, en
Chatillón: Vicente descubre el
abandono espiritual del pueblo
campesino:
«un pueblo que se condena por no
saber las cosas necesarias para
la salvación y no confesarse».
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El objetivo de dichas misiones
era «una nueva fundación del
cristianismo»
(una
nueva
evangelización».
Llegados a la aldea
Vicente se hacía acompañar de 2 o 3
misioneros. Se tenía una intensa
predicación.
El tiempo era de 5 a 6 semanas, e incluso 2
meses. Nunca bajaba de 15 días
Por la mañana, se tenía el sermón de las grandes
verdades, virtudes y los pecados más ordinarios.
Después de medio día, el catecismo de los niños (no
faltando los trucos y juegos). En la tarde, se tenía el
catecismo, en la que se explicaba a los adultos los
artículos del credo, la oración dominical, los
mandamientos de Dios y de la Iglesia, los
sacramentos, la oración dominical y la salutación
angélica. La misión se clausuraba con una bonita
fiesta, incluidas la primeras comuniones, una
procesión con el Santísimo donde participaba el
clero y el pueblo.
La misión perduraba largo tiempo en la memoria de
los aldeanos.
No se trataba de cursillos teóricos. Todo el
discurso iba dirigido a un cambio de
vida, a la conversión, a la confesión
general y a la comunión. Para coronar
dichos acontecimientos salvíficos de toda
vocación cristiana, la fundación de la
caridad.
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Vicente misionó todas la tierras de los Gondi, y en
todas ellas fundó la cofradía de la Caridad.
Se han conservado los reglamentos de varias de
ellas, además de un Reglamento General, que en
época más tardía fijó las líneas maestras a que
debían atenerse, con las variantes particulares. En
todas resplandece un espíritu práctico, la atención
a los detalles, la preocupación por la eficacia, la
unión de caridad corporal y caridad espiritual, la
ternura para los miserables (cf, p.141; XIII, 417422).
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La cofradías de la Caridad reclutó en un principio mujeres, pero
luego se incorporó también a hombres (cf. Folleville en 1620). Las
mujeres se encargaban de los pobres enfermos, y los hombres se
ocupaban de los sanos (con creación de talleres). Hubo también
caridades mixtas, pero su éxito fue relativo.
La señora de Gondi jugó un papel decisivo: arrastrada por el
fervor de Vicente, tomaba parte activa en las misiones: en fondos,
colaboración persona, organización, solución de problemas. Y
sobre todo, en la fundación de caridades. Con todo, ella rehusó
cualquier cargo directivo.
“Los hombres y las mujeres juntos no se ponen de acuerdo en
materia de administración…fue necesario quitar a los hombres.
Y yo puedo dar testimonio a favor de las mujeres..son muy
cuidadosas y fieles”: Op. Cit.: JOSE María R., “San Vicente”, p.
141.
Motivado por Felipe Manuel de Gondi, quien tenía a su carga de
general de las galeras, convenció a Vicente para que participara de
alguna manera con esa pobre gente que vivía en situación deplorable
entre los siglos XVI y XVII. Vicente de Paúl empezó a visitar a los
galeotes de París en 1618. Él mismo se conmovió del abandono
espiritual y miseria en que vivían esos hombres, dejando una
profunda huella en su memoria: “Yo he visto a esas pobres gentes
tratadas como bestias”. Se cuenta que una vez Vicente habría
ocupado por algún tiempo el puesto de un galeote, liberando a éste
para que pudiera socorrer a su familia, sin embargo, parece altamente
inverosímil. Lo cierto es que Vicente si tomo la iniciativa de construir
un hospital, pero el proyecto quedó interrumpido muy pronto por
falta de fondos (cf. P. 144). Sin duda, dedicó muchos esfuerzos para
atender a los galeotes, involucrando a sus misioneros y a las HC, e
incluso visitando el mismo los hospitales donde eran atendidos.
En 1621 la providencia hizo que pasara por Macon, donde había una
gran cantidad de mendigos que constituían una verdadera plaga para
la ciudad. Vicente se hizo cargo del problema. La pregunta era:
¿funcionaría en la ciudad lo practicado en una zona rural? Se
trataba de organizar la caridad a escala de ciudad y acabar así con la
mendicidad y el abandono espiritual y corporal de los pobres.
Vicente consiguió atraer a ella, a los magistrados de la ciudad, al obispo,
a los dos cabildos de canónigos, a los concejales del municipio y a los
burgueses y comerciantes principales de la villa. También logró, la
fundación de dos asociaciones de caridad, donde se logró crear un
fondo por donativos voluntarios por parte del clero y ciudadanos con
recursos. Los pobres eran atendidos, exceptuando aquellos que
fueran sorprendidos mendigando durante la semana. A los que fueran
capaces de trabajar se les proporcionaba sólo el complemento
necesario para suplir la insuficiencia de sus cortos salarios. Con todo,
el proyecto funcionó: una mezcla de caridad organizada y policía de
buenas costumbres.
Balance de la Caridad en Macon
 La
Caridad en Macon, representa un ensayo de
remedio de la necesidad a gran escala. Una vez
más, Vicente había demostrado su capacidad
de despertar buenas voluntades, de aunar
esfuerzos, de movilizar fuerzas, de canalizar
socorros. Así los expresaba más tarde a Luisa
de Marillac: “Cuando fundé la caridad de
Macón, todos se reían de mí…y cuando se
hizo la cosa, todos derramaban lágrimas de
alegría…tuve que marchar a escondidas para
evitar los aplausos”.
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Vicente no descuidaba su crecimiento personal y
espiritual. Bajo la dirección de Bérulle y de Duval,
iba a hora a encontrar la tercera gran influencia
personal de su vida: Francisco de Sales.
Vicente reconocía tener un
“humor negro”, un espíritu
duro y agresivo. Cuando terminó
la misión de Macón..los padres
del Oratorio, se percataron de las
extrañas prácticas de ascesis. A
dichas prácticas se tiene noticia
de los ejercicios espirituales
hechos en Soissons. Todo ello
encaminado a su crecimiento
humano.

La señora de Gondi había sufrido muy de cerca las
explosiones de Vicente, hasta que un día se armó
de valor y de cortesía, y advirtió al sacerdote de
aquel defecto. Vicente mismo lo relata: “Le pedí a
nuestro Señor que transformara mi carácter seco
y repelente y me concediera un espíritu manso y
benigno”
(p. 149).

Vicente termina transformado en uno de los
hombres más afables de su siglo.
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CAPITULO X: EL COMPROMISO PERSONAL, pp. 137-149