Cuando me presenté para anunciar a Jesucristo encarnado en
el hombre y en camino hacia el Padre, en libertad, justicia, paz
y amor,
Cuando canté la
esperanza
a los que sufrían el
abandono
y la soledad y
experimentaban
en la carne y la vida la
agresión
a su dignidad de
personas y de
hijos de Dios:
Cuando acogí a alguien con hambre de ser escuchado,
porque encontraba todas las puertas cerradas:
Cuando di pan a los que tenían
hambre, ropa a los que tenían
frío y marqué el camino al que
andaba perdido:
Cuando limpié lágrimas y ayudé a sonreír,
cuando desperté la voluntad de vivir y de
caminar:
Cuando levanté mi voz en contra de los poderosos que explotaban
los países del Tercer Mundo, no dejando vivir ni crecer con las
enormes deudas que aumentaban cada día:
Cuando paré junto al pobre
del camino, sucio, ebrio y
le tendí la mano, le sonreí
y le hablé:
Cuando escribí una carta, dando
una palabra de aliento y ánimo
para que vivieran la vida con
ilusión, entonces:
Cuando me rebelé contra la manipulación
y el robo de los indefensos o sin capacidad
de protesta y de defensa:
Cuando hice crecer una flor, eché una gota
de agua a una planta con sed, ayudé
con mi forma de actuar a que mi casa,
que es el mundo, se conservara limpia y
fresca:
Es que si creemos en Cristo, nuestra vida
es PASCUA; si creemos en la Pascua,
construimos PASCUA.
Ella, la Pascua, aconteció.
Pero es necesario que siga
aconteciendo, venciendo las
resistencias de nuestro egoísmo…
…de nuestro individualismo, de nuestra
comodidad, de nuestra deshumanización…
…de las tinieblas que se colocan delante de nuestra
poca fe, como aconteció en la primera Pascua con
la victoria de Jesús sobre el pecado y sobre la
muerte.
Sue
Sue
¡Feliz Pascua
de Resurrección!,
y envío mi
recuerdo y oración
por todos vosotros,
en esta día tan
lleno del amor del
Señor.
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