Mateo 21,33-43
XXVII Tiempo Ordinario –A-
Lo que se respira junto a Jesús es inusitado, algo verdaderamente único.
Su presencia lo llena todo.
Lo decisivo es su persona, su vida entera,
curando, acogiendo, perdonando, liberando del mal,
amando apasionadamente a las personas por encima de toda ley,
y sugiriendo a todos que el Dios que está ya irrumpiendo en sus vidas es así:
amor insondable y sólo amor.
Escuchan con atención las parábolas que va contando por los pueblos,
animando a todos a descubrir un mundo nuevo.
José Antonio Pagola.
Jesús. Aproximación histórica.
33Escuchad
esta otra parábola: Había un hacendado que plantó una viña, la
rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, edificó una torre, la arrendó a unos
labradores, y se ausentó.
Ausentarse no significa que el Señor se desentienda de su viña,
de [email protected], sino que nos da un tiempo para que crezcamos,
tomemos conciencia y asumamos nuestra tarea en su proyecto;
respetando siempre nuestra libertad.
34Al
llegar la vendimia, envió sus criados a los labradores para recoger los
frutos. 35Pero los labradores agarraron a los criados, hirieron a uno,
mataron a otro y al otro lo apedrearon. 36De nuevo envió otros criados,
en mayor número que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo.
Edtih Stein
Ignacio Ellacuria
Óscar Romero
Jon Sobrino
Jesús denuncia-anuncia el destino y la suerte que espera a [email protected] profetas.
No todas las personas que son calumniadas, perseguidas, torturadas o asesinadas
son profetas. Pero [email protected] [email protected] profetas son siempre [email protected],
[email protected] y [email protected]
37Finalmente
les envió a su hijo, pensando: «A mi hijo lo respetarán». 38Pero los
labradores, al ver al hijo, se dijeron: «Éste es el heredero. Vamos a matarlo y
nos quedaremos con su herencia». 39Le echaron mano, lo arrojaron fuera de la
viña y lo mataron.
Agotados todos los recursos, el Señor opta por el amor,
esperando una respuesta positiva ante tan inmensa muestra de cariño.
También hoy existe el riesgo de que personas arrendatarias,
expulsando al Hijo de su viña, se ocupen más en ser propietarias
que en ser trabajadoras de la viña.
El ser [email protected] a trabajar en la viña del Señor no nos da ningún derecho
a creer que la viña es nuestra. Ni ningún privilegio.
El cuidado de la viña y de [email protected] [email protected] del dueño es tarea de [email protected]
40¿Qué
os parece? Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿que hará con esos
labradores?
Jesús pregunta a quien le escucha y espera respuesta.
Con su infinita paciencia
siempre da una nueva oportunidad para cambiar de actitud.
41Le
respondieron:
-Acabará de mala manera con esos malvados, y arrendará la viña a otros
labradores que le entreguen los frutos a su tiempo.
[email protected], aparentemente, no somos de [email protected] que rechazan a Jesús.
Pero, ¿damos los frutos que él espera de [email protected]?
¿Seguirá siendo actual el aviso de Jesús, de que será retirado el Reino
a los primeros destinatarios, y le será dado a quienes lo administren mejor?
¿No será esta la explicación de la languidez de muchas comunidades cristianas?.
¿No será la consecuencia del camino que sigue Dios
ante quienes defraudan sus espectativas?
Tantas personas que necesitan, buscan y anhelan,
¿encuentran entre [email protected] creyentes a ese Dios capaz de hacerlas más responsables,
más humanas, más libres y más felices?.
42Jesús
les dijo:
- ¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra que rechazaron los
constructores se ha convertido en piedra angular; esto es obra del Señor
y es realmente admirable?
43Por eso os digo que se os quitará el reino de Dios y se entregará a un pueblo
que dé a su tiempo los frutos que al reino corresponden.
El mensaje de la parábola está lleno de esperanza.
Dios nunca fracasa en su empeño.
Su Hijo, el desechado, es la piedra clave de la humanidad.
Un nuevo pueblo sustituye al que no produce frutos.
La viña de Dios sigue.
Quienes no siguen son quienes quieren apropiarse de la viña.
Siempre hay, siempre habrá [email protected] que reconozcan a su Señor
y correspondan a su infinita ternura con el mismo amor, el amor en obras.
Has recibido un destino de otra palabra más fuerte.
Es tu misión ser profeta, palabra del Dios viviente.
Tú irás llevando la luz, en una entrega perenne,
que tu voz es voz de Dios y la voz de Dios no duerme.
Ve por el mundo, grita a la gente:
que el amor de Dios no acaba ni la voz de Dios se pierde.
Sigue tu rumbo, profeta, sobre la arena caliente.
Sigue sembrando en el mundo, que el fruto se hará presente.
No temas si nuestra voz ante su voz se detiene,
porque huimos del dolor y la voz de Dios nos duele.
Sigue cantando profeta, cantos de vida y de muerte.
Sigue anunciando que el Reino de Dios ya viene.
No callarán esa voz, y a nadie puedes temerle,
que tu voz es voz de Dios y la voz de Dios no muere.
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