1Sed,
pues, imitadores de Dios como hijos amados. 2Y
andad en amor, como también Cristo nos amó, y se
entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a
Dios en olor fragante.
3Y
aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto
de la tierra una ofrenda a Jehová. 4Y Abel trajo también
de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de
ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda;
5pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y
se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.
6Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado,
y por qué ha decaído tu semblante? 7Si bien hicieres, ¿no
serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a
la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te
enseñorearás de él.
1Jehová
habló a Moisés, diciendo: 2Di a los hijos de Israel
que tomen para mí ofrenda; de todo varón que la diere de
su voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda. 3Esta es la
ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata, cobre, 4azul,
púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras, 5pieles de
carneros teñidas de rojo, pieles de tejones, madera de
acacia, 6aceite para el alumbrado, especias para el aceite
de la unción y para el incienso aromático, 7piedras de
ónice, y piedras de engaste para el efod y para el pectoral.
8Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de
ellos. 9Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del
tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo
haréis.
20Y
salió toda la congregación de los hijos de Israel de delante
de Moisés. 21Y vino todo varón a quien su corazón estimuló, y
todo aquel a quien su espíritu le dio voluntad, con ofrenda a
Jehová para la obra del tabernáculo de reunión y para toda su
obra, y para las sagradas vestiduras. 22Vinieron así hombres
como mujeres, todos los voluntarios de corazón, y trajeron
cadenas y zarcillos, anillos y brazaletes y toda clase de joyas
de oro; y todos presentaban ofrenda de oro a Jehová. 23Todo
hombre que tenía azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de
cabras, pieles de carneros teñidas de rojo, o pieles de tejones,
lo traía. 24Todo el que ofrecía ofrenda de plata o de bronce
traía a Jehová la ofrenda; y todo el que tenía madera de acacia
la traía para toda la obra del servicio.
3Y
tomaron de delante de Moisés toda la ofrenda que los
hijos de Israel habían traído para la obra del servicio del
santuario, a fin de hacerla. Y ellos seguían trayéndole
ofrenda voluntaria cada mañana. 4Tanto, que vinieron todos
los maestros que hacían toda la obra del santuario, cada uno
de la obra que hacía, 5y hablaron a Moisés, diciendo: El
pueblo trae mucho más de lo que se necesita para la obra que
Jehová ha mandado que se haga. 6Entonces Moisés mandó
pregonar por el campamento, diciendo: Ningún hombre ni
mujer haga más para la ofrenda del santuario. Así se le
impidió al pueblo ofrecer más; 7pues tenían material
abundante para hacer toda la obra, y sobraba.
1Llamó
Jehová a Moisés, y habló con él desde el
tabernáculo de reunión, diciendo: 2Habla a los hijos de
Israel y diles: Cuando alguno de entre vosotros ofrece
ofrenda a Jehová, de ganado vacuno u ovejuno haréis
vuestra ofrenda. 3Si su ofrenda fuere holocausto vacuno,
macho sin defecto lo ofrecerá; de su voluntad lo
ofrecerá a la puerta del tabernáculo de reunión delante
de Jehová. 4Y pondrá su mano sobre la cabeza del
holocausto, y será aceptado para expiación suya.
10Si
su ofrenda para holocausto fuere del rebaño, de las
ovejas o de las cabras, macho sin defecto lo ofrecerá.
14Si
la ofrenda para Jehová fuere holocausto de aves,
presentará su ofrenda de tórtolas, o de palominos.
1Cuando
alguna persona ofreciere oblación a Jehová, su
ofrenda será flor de harina, sobre la cual echará aceite, y
pondrá sobre ella incienso, 2y la traerá a los sacerdotes,
hijos de Aarón; y de ello tomará el sacerdote su puño
lleno de la flor de harina y del aceite, con todo el
incienso, y lo hará arder sobre el altar para memorial;
ofrenda encendida es, de olor grato a Jehová.
11Ninguna
ofrenda que ofreciereis a Jehová será con
levadura; porque de ninguna cosa leuda, ni de ninguna
miel, se ha de quemar ofrenda para Jehová. 12Como
ofrenda de primicias las ofreceréis a Jehová; mas no
subirán sobre el altar en olor grato. 13Y sazonarás con
sal toda ofrenda que presentes, y no harás que falte
jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios; en toda
ofrenda tuya ofrecerás sal.
2¿Y
quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o
quién podrá estar en pie cuando él se manifieste?
Porque él es como fuego purificador, y como jabón de
lavadores. 3Y se sentará para afinar y limpiar la plata;
porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a
oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en
justicia. 4Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de
Jerusalén, como en los días pasados, y como en los años
antiguos.
23Por
tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas
de que tu hermano tiene algo contra ti, 24deja allí tu
ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero
con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
5Pero
vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o
a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con
que pudiera ayudarte, 6ya no ha de honrar a su padre o
a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de
Dios por vuestra tradición.
41Estando
Jesús sentado delante del arca de la ofrenda,
miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y
muchos ricos echaban mucho. 42Y vino una viuda pobre,
y echó dos blancas, o sea un cuadrante. 43Entonces
llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo
que esta viuda pobre echó más que todos los que han
echado en el arca; 44porque todos han echado de lo que
les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que
tenía, todo su sustento.
14Pero
estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que
vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo
conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los
unos a los otros. 15Mas os he escrito, hermanos, en parte
con atrevimiento, como para haceros recordar, por la
gracia que de Dios me es dada 16para ser ministro de
Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de
Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable,
santificada por el Espíritu Santo.
25Mas
ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos.
26Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una
ofrenda para los pobres que hay entre los santos que
están en Jerusalén. 27Pues les pareció bueno, y son
deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos
participantes de sus bienes espirituales, deben también
ellos ministrarles de los materiales. 28Así que, cuando
haya concluido esto, y les haya entregado este fruto,
pasaré entre vosotros rumbo a España
30Pero
os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo
y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por
mí a Dios, 31para que sea librado de los rebeldes que
están en Judea, y que la ofrenda de mi servicio a los
santos en Jerusalén sea acepta; 32para que con gozo
llegue a vosotros por la voluntad de Dios, y que sea
recreado juntamente con vosotros.
35En
todo os he enseñado que, trabajando así,
se debe ayudar a los necesitados, y recordar
las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más
bienaventurado es dar que recibir.
15Y
sabéis también vosotros, oh filipenses, que al
principio de la predicación del evangelio, cuando partí
de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en
razón de dar y recibir, sino vosotros solos; 16pues aun a
Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis
necesidades. 17No es que busque dádivas, sino que busco
fruto que abunde en vuestra cuenta. 18Pero todo lo he
recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo
recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante,
sacrificio acepto, agradable a Dios. 19Mi Dios, pues,
suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en
gloria en Cristo Jesús. 20Al Dios y Padre nuestro sea
gloria por los siglos de los siglos. Amén.
6Pero
esto digo: El que siembra escasamente, también
segará escasamente; y el que siembra generosamente,
generosamente también segará. 7Cada uno dé como
propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad,
porque Dios ama al dador alegre. 8Y poderoso es Dios
para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de
que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo
suficiente, abundéis para toda buena obra;
12Porque
si primero hay la voluntad dispuesta, será
acepta según lo que uno tiene, no según lo que no
tiene. 13Porque no digo esto para que haya para otros
holgura, y para vosotros estrechez, 14sino para que en
este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla
la escasez de ellos, para que también la abundancia de
ellos supla la necesidad vuestra, para que haya
igualdad, 15como está escrito: El que recogió mucho,
no tuvo más, y el que poco, no tuvo menos.
19y
no sólo esto, sino que también fue designado por las
iglesias como compañero de nuestra peregrinación para
llevar este donativo, que es administrado por nosotros
para gloria del Señor mismo, y para demostrar vuestra
buena voluntad; 20evitando que nadie nos censure en
cuanto a esta ofrenda abundante que administramos,
21procurando hacer las cosas honradamente, no sólo
delante del Señor sino también delante de los hombres.
11No
lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a
contentarme, cualquiera que sea mi situación. 12Sé
vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y
por todo estoy enseñado, así para estar saciado como
para tener hambre, así para tener abundancia como
para padecer necesidad. 13Todo lo puedo en Cristo que
me fortalece.
16Tres
veces cada año aparecerá todo varón tuyo
delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere:
en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la
fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne
de los tabernáculos. Y ninguno se presentará delante de
Jehová con las manos vacías; 17cada uno con la ofrenda
de su mano, conforme a la bendición que Jehová tu
Dios te hubiere dado.
1En
cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros
también de la manera que ordené en las iglesias de
Galacia. 2Cada primer día de la semana cada uno de
vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado,
guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan
entonces ofrendas. 3Y cuando haya llegado, a quienes
hubiereis designado por carta, a éstos enviaré para que
lleven vuestro donativo a Jerusalén. 4Y si fuere propio
que yo también vaya, irán conmigo.
10Y
el que da semilla al que siembra, y pan al que come,
proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará
los frutos de vuestra justicia, 11para que estéis
enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual
produce por medio Deuteronomio
de nosotros
16:16 acción de gracias a
Dios. 12Porque la ministración de este servicio no
solamente suple lo que a los santos falta, sino que
también abunda en muchas acciones de gracias a Dios;
13pues por la experiencia de esta ministración glorifican
a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de
Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para
ellos y para todos;
2Cuando,
pues, des limosna, no hagas tocar
trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas
en las sinagogas y en las calles, para ser alabados
por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su
recompensa. 3Mas cuando tú des limosna, no sepa
tu izquierda lo que hace tu derecha, 4para que sea
tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo
secreto te recompensará en público.
Limosna Del gr.  a través del at.
c. a. La palabra gr. significa lástima,
compasión, que mueve a socorrer con dinero o en especie a los
pobres.
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