La Trinidad
misericordiosa
Nuestro tiempo quiere
que el HOMBRE
esté en el Centro.
El Hombre ha empujado a su CREADOR
a un segundo plano.
En esta obra maestra
el hombre se encuentra también
en el centro .
Pero ... ¿qué hombre?
No se trata
del hombre autónomo,
consciente y orgulloso
de sus
propios valores.
No,
sino el ser humano
en toda su debilidad y miseria.
Aquí también,
Dios parece
ser puesto al margen...
Pero esa sería
una falsa interpretación
de lo que el artista
quiso explicar.
El Hombre se encuentra
claramente
en el Centro,
el hombre débil,
acogido por el Dios misericordioso.
Está rodeado,
por todas partes
por el ‘Dios puesto de lado’.
Lleno de amor,
el Padre
se inclina hacia el hombre.
lo abraza,
lo sostiene,
se ocupa de él,
con ternura.
Jesús,
el hijo de Dios,
se inclina hacia él,
está por debajo
del hombre caído.
Coge los pies
del hombre,
los cubre de besos,
los lava.
“No he venido
para ser servido
sino para servir”
El Espíritu Santo
en forma de paloma
y al mismo tiempo
como una llama,
viene de arriba y
baja sobre el hombre.
Quiere inundar
de su amor
al hombre,
habitar en él.
Para Dios,
en efecto,
el hombre está en el centro.
Dios se arrodilla
ante el hombre
y desea
que el hombre
coloque a Dios
en el centro
de su vida
Dios elige
el camino
de la gracia
Dios,
en el fuego
del Espíritu,
es AMOR
en abundancia.
¡Qué bueno es
el poder encontrarse
en el CORAZÓN de un Dios así!
Vivamos juntos
Con ÉL,
En ÉL,
Por ÉL
Hoy y todos los días de nuestra vida.
Oh, Palabra eterna,
pronunciada por Dios.
Quiero pasar mi vida
escuchándote, adorándote,
sirviéndote en mis hermanos
y hermanas. Amén
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