Un hombre sabio
dijo alguna vez:
“Las decisiones que
nosotros tomamos
nos hacen o nos
deshacen.”
El hecho es que,
como humanos que
somos, todos hemos
cometido errores,
y tenemos un gran
potencial para
seguirlos cometiendo.
Yo espero que todos
podamos aprender
de los errores que
hemos cometido
y que tomemos
decisiones más sabias
de aquí en adelante.
Sé que nos vamos a
seguir equivocando
en algunas ocasiones,
pero estas deben ser
menos cada día.
Santiago
1:5-8
En este pasaje, el
apóstol Santiago nos
da un modelo para
la toma de buenas
decisiones.
Nos muestra
el problema,
nos da la solución,
y termina con una
promesa.
¡Asegúrate de
tomar buenas
decisiones!
Comienza hoy, tomando la mejor decisión de toda tu vida.
Comienza hoy,
tomando la
mejor decisión de
toda tu vida.
Comienza hoy, tomando la mejor decisión de toda tu vida.
¿Quieres
aprender a
tomar buenas
decisiones?
A. Comencemos por
considerar el versículo 8,
que dice, ”El hombre de
doble ánimo es
inconstante en todos sus
caminos.”
Aquí hay dos expresiones
que demandan atención.
1. Doble ánimo.
La palabra es dípsicos, de “dis” y
“psiquéi”.
Se refiere a uno que tiene “dos
almas”.
Cuando una persona es de
“doble ánimo”, tiene lealtad a
dos posiciones diferentes.
Cuando tú te encuentras en una
situación en la que tienes que
tomar una decisión, pero te
sientes igualmente atraído por
posiciones diferentes con
respecto a la decisión, te
conviertes en una persona
inestable, confundida,
desorientada, ineficaz.
Si esa actitud de
“doble ánimo” comienza
a manifestarse en más
y más áreas de tu vida,
te convertirás en lo que
Santiago dice, una
persona “inconstante”.
2. Inconstante.
Viene de “akatástatos”. Esta
palabra describe a una persona
que camina en forma inestable,
como si estuviera borracho.
Dice una frase que “no hay
persona más miserable que
aquella en la que nada es
habitual, excepto la indecisión.”
B. Dice Santiago que “una
persona de doble ánimo se
torna inconstante o
inestable en todas las áreas
de su vida”.
Permítanme
referirme sólo
a tres de ellas.
1. Nuestras emociones se
tornan inestables.
Constantemente se pregunta,
“¿Qué debería hacer? ¿Es que
no sé qué hacer? ¿Estará bien
hacer esto? ¿O debería hacer
aquello?”
Ésta es una situación indeseable
por la inestabilidad emocional
que produce y porque,
irremediablemente, le
conducirá al fracaso. Alguien ha
dicho que “la indecisión y la
posposición son los padres del
fracaso”.
2. Nuestras relaciones se
tornen inestables.
a. La indecisión y falta de
compromiso destruye los
matrimonios.
b. La indecisión provoca
inestabilidad en la pareja y en los
hijos.
c. La inestabilidad destruye a las
iglesias.
C. Nuestra vida espiritual
se torne inestable.
Ser de doble ánimo afecta
nuestra vida de oración y
compromiso total con Dios.
“No piense, pues, quien tal
haga, que recibirá cosa
alguna del Señor”
A quién se refiere la
expresión “quien tal haga”?
¡Al hombre que duda!
Y si tú dudas de la
capacidad de Dios para
dirigir tu vida, para cumplir
sus promesas y llenarte de
bendiciones, Dios no está
obligado a darte cosa
alguna.
Mira lo que dice el verso 6,
“Pero pida con fe,
no dudando nada; porque
el que duda es semejante
a la onda del mar , que es
arrastrada por el viento y
echada de una parte a otra”.
La indecisión afecta tu vida
espiritual. El doble ánimo
produce una doble vida y
trae inconstancia en todos
tus caminos.
¿Cuál es la solución bíblica?
El apóstol Santiago nos dice
“Pida sabiduría”.
Es lo que dice el versículo 5.
“Y si alguno de vosotros tiene
falta de sabiduría, pídala a
Dios, el cual da a todos
abundantemente y sin
reproche, y le será dada.”
Y luego procede a darnos tres
pasos muy prácticos para
obtener esa sabiduría.
A. Reconoce tu necesidad
La primera parte del versículo
5 dice, ”Y si alguno de vosotros
tiene falta de sabiduría,…”.
¿Cuántos de ustedes creen
que ya tienen tanta sabiduría
como para no necesitar más?
¡Ninguno! ¿Verdad?
La sabiduría es el
conocimiento puesto en
práctica, es la aplicación
práctica de ese conocimiento.
Sabiduría realmente es,
ver la vida desde la
perspectiva de Dios.
B. Pide sabiduría.
La Biblia dice en Proverbios
2:6, “Porque Jehová da
la sabiduría. Y de su boca
viene el conocimiento
y la inteligencia.”
Entonces, si es Dios quien
puede darnos la sabiduría que
tanto necesitamos, necesitamos
pedírsela a Él.
Por eso Santiago nos dice,
“Y si alguno de vosotros tiene
falta de sabiduría,
pídala a Dios…”.
C. “Pero pida con fe, no
dudando nada”.
“Pedir con fe” es esperar una
respuesta.
Primero, pedirla a la persona
correcta -- Dios.
Segundo, pedirla con la
actitud correcta, -- creyendo
que Dios te responderá a tu
petición.
Subraya la expresión
“no dudando nada”, porque
es una expresión fundamental.
Podríamos expresarlo
también diciendo
que la clave para obtener
sabiduría es a través de
la oración, y que
la condición fundamental
es pedirla con fe.
¿Has orado a Dios
pidiendo algo que
finalmente no lograste,
porque en lo profundo de
tu corazón sabías que Dios
no te lo iba a conceder?
Para empezar, ¿por qué se
lo pediste, si no creías que
Dios te lo iba a conceder?
Podrías haberte ahorrado el
trabajo desde el principio.
Por supuesto que aquí
estaos hablando de
peticiones que está dentro
de la voluntad de Dios
conceder.
Ilustración
Ilustración
Cuando quitamos la vista -la confianza -- del Señor,
comenzamos a hundirnos.
Por eso tenemos que pedir
con fe, “no dudando nada”.
Concluyamos hablando
acerca de la promesa
que Dios tiene para todos
nosotros. ¿En qué consiste
esa promesa?
“Y si alguno de vosotros
tiene falta de sabiduría,
pídala a Dios, el cual da a
todos abundantemente y sin
reproche, y le será dada el
cual da a todos
abundantemente y sin
reproche, y le será dada.”
A. Dios quiere darte
sabiduría. Él está ansioso de
darte de Su sabiduría. Y lo
que es más, Él está listo para
dártela, junto con muchas
otras bendiciones; pero tú
necesitas pedírselas.
1. La primera expresión es la
palabra es
“abundantemente”.
2. La segunda expresión es
la integrada por las palabras
“sin reproche”.
Literalmente, la expresión
significa “sin censura”.
¿Recuerdas ese versículo
que dice “Porque Dios ama
al dador alegre”?
¿Te has preguntado
alguna vez, por qué
Dios ama al dador
alegre?
Porque Él es también es
un Dador alegre, y cuando
nosotros damos con alegría,
estamos imitando a Dios,
estamos actuando como
Dios, y eso le agrada al
Señor.
B. ¿No te da gusto saber
que a Dios le encanta dar,
ser generoso, dar
abundantemente?
¿Cuál es tu área de necesidad en
este momento? ¿Cuál es esa gran
decisión que tienes que tomar?
¿Se trata de tu familia? ¿Se trata
de tu carrera? ¿Es acaso tu salud?
¿Una inversión? Dios está presto
para darte sabiduría -- si tú se la
pides con fe.
C. Y ya que estamos
hablando acerca de
sabiduría para tomar
decisiones, dame unos
minutos para hablarte de
la decisión más importante
que tú tienes que tomar.
Esta decisión es:
¿Seguirás a Dios en todos los
órdenes de tu vida o
caminarás simple y
llanamente como mejor te
parezca, sin ninguna
consideración para Dios?
¿Quién va a ser la autoridad
en tu vida: Dios o tú mismo?
¿Vas a vivir para Dios o vas a
vivir sólo para ti mismo?
Seguir a Dios es la única cosa
que dará estabilidad a tu vida.
Obedecer al Señor es la única
manera en la que podrás vivir en
paz con Dios y contigo mismo.
Pide a Dios que venga a tu vida,
pídele que se adueñe de tu
corazón, de tu mente, de tu vida
entera, que perdone tu pecado,
te dé salvación y vida eterna, y te
guíe por los caminos de la vida,
dándote sabiduría para todas las
demás decisiones que tienes que
tomar
¿Quieres hacerlo?
“Señor, sé que soy pecador.
Necesito de tu perdón. Ven a
mi vida, perdona mi pecado,
dame la salvación y la vida
eterna. Quiero conocerte.
Quiero vivir para ti. Quiero
seguirte.
Si tú comunicas estos
pensamientos al Señor con toda
sinceridad, ya sea usando las
palabras que te acabo de sugerir,
o palabras que salgan de tu
propio corazón, Dios promete que
Él te perdonará, y que Él te
salvará. Pídeselo, pídeselo con fe,
y confía plenamente en Él.
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