ÚLTIMO
DOMINGO
del Tiempo
ordinario
Con la solemnidad de
CRISTO,
REY
DEL
UNIVERSO,
concluimos el Año Litúrgico.
En la 1ª
Lectura
David
es ungido
REY
de todo
el Pueblo
de Israel.
Su reino se tomó como símbolo
del Reino de paz y de justicia,
que un día Dios instauraría en la tierra.
En la 2ª lectura
Pablo presenta
un Himno litúrgico
de la Iglesia
primitiva.
Cristo
quiso reconciliar
consigo
todos los seres …
haciendo la paz por
la sangre de su cruz.
El Evangelio
presenta
nuestro Rey
clavado en la cruz,
mostrándonos que
sólo el amor y
la entrega solidaria
pueden salvar
al mundo.
Cristo no aparece
sentado
en un trono de oro,
sino clavado
en una cruz...
No con una corona
de oro
sino con una corona
de espinas en la cabeza,
No con finas vestiduras,
sino desnudo ante el mundo...
¿Eres tú el rey de los judíos?
Sí, tú lo dices.
Hoy estarás
conmigo
en el paraíso.
Jesús,
acuérdate de mí
cuando llegues
a tu Reino.
¡¡Tu Reino es vida!!
¡¡Tu Reino es verdad!!
¡¡Tu Reino es justicia!!
¡¡Tu Reino es paz!!
¡¡Tu Reino es gracia!!
¡¡Tu Reino es amor!!
¡¡Venga a
nosotros tu
Reino, Señor!!
Salmo
121
Qué alegría cuando me dijeron:
Vamos a la casa del Señor.
Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor».
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.
Qué alegría cuando me dijeron:
Vamos a la casa del Señor.
Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor.
Qué alegría cuando me dijeron:
Vamos a la casa del Señor.
Según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor.
En ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.
Qué alegría cuando me dijeron:
Vamos a la casa del Señor.
Bendito
el que viene
en nombre
del Señor:
Bendito
el que viene
de nuestro
padre David.
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