Se puso en
camino y le
dijo:
“Padre, he
pecado
contra el
cielo y
contra ti; ya
no merezco
llamarme
hijo tuyo.”
SOMOS UN PUEBLO QUE
CAMINA Y JUNTOS
CAMINANDO PODREMOS
ALCANZAR.
OTRA CIUDAD QUE NO SE
ACABA SIN PENAS NI
TRISTEZAS, CIUDAD DE
ETERNIDAD
SOMOS UN PUEBLO QUE
CAMINA, QUE MARCHA POR
EL MUNDO BUSCANDO OTRA
CIUDAD.
SOMOS ERRANTES
PEREGRINOS
EN BUSCA DE UN DESTINO,
DESTINO DE UNIDAD
SIEMPRE SEREMOS
CAMINANTES PUES SOLO
CAMINANDO PODREMOS
ALCANZAR,
OTRA CIUDAD QUE NO SE
ACABA SIN PENAS NI
TRISTEZAS, CIUDAD DE ETERNIDAD
¡La gracia de nuestro
Señor Jesucristo, al
amor del Padre y la
comunión del Espíritu
Santo, estén con todos
vosotros!.
¡Y con tu espíritu!.
Yo confieso ante Dios
todopoderoso
y ante vosotros hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra
y omisión.
Por mi culpa, por mi culpa,
por mi gran culpa.
Por eso ruego a santa María,
siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos
y a vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante
Dios,
nuestro Señor.
COMO LE CANTARE AL
SEÑOR, COMO LE CANTARÉ,
COMO LE CANTARÉ AL
SEÑOR, HOMBRE DE BARRO
SOY.
Él está en los montes y en el
mar, Él llena el silencio de la
noche en calma y camina en la
ciudad
COMO LE CANTARE AL
SEÑOR, COMO LE CANTARÉ,
COMO LE CANTARÉ AL
SEÑOR, HOMBRE DE BARRO
SOY.
Entre los arroyos de cristal,
Las altas montañas, las flores,
los campos, dicen:“Aquí Dios
está”
DIOS NOS HABLA
Lectura del libro de Josué
En aquellos días, el Señor dijo a
Josué: “Hoy os he despojado del
oprobio de Egipto”. Los israelitas
acamparon en Guilgal y celebraron la Pascua al atardecer del día
catorce del mes, en la estepa de
Jericó.
El día siguiente a la Pascua, ese
mismo día, comieron del fruto de
la tierra: panes ázimos y espigas
fritas. Cuando comenzaron a
comer del fruto de la tierra, cesó
el maná. Los israelitas ya no
tuvieron maná, sino que aquel
año comieron de la cosecha de la
tierra de Canaán.
SOY YO, SOY YO, SEÑOR
QUIEN CONTIGO QUIERE
HABLAR
SOY YO, SOY YO, SEÑOR
QUIEN CONTIGO QUIERE
HABLAR
En mi alma hay un enjambre,
Hay rumores mil,
Hay un rojo surtidor;
Es preciso más silencio si
pretendo oír
El murmullo de tu voz
SOY YO, SOY YO, SEÑOR
QUIEN CONTIGO QUIERE
HABLAR
SOY YO, SOY YO, SEÑOR
QUIEN CONTIGO QUIERE
HABLAR
Tú me buscas, Tú me llamas,
Mendingando vas mi alegría y mi
dolor;
Y mi nombre está en tus labios,
Pues quieres contar con mi
colaboración.
Lectura de la segunda carta del
apóstol san Pablo a los Corintios
Hermanos: El que es de Cristo es
una criatura nueva. Lo antiguo ha
pasado, lo nuevo ha comenzado.
Todo esto viene de Dios, que por
medio de Cristo nos reconcilió
consigo y nos encargó el
servicio de reconciliar. Es decir,
Dios mismo estaba en Cristo
reconciliando al mundo consigo,
sin pedirle cuentas de sus
pecados, y a nosotros nos ha
confiado el mensaje de la
reconciliación. Por eso, nosotros
actuamos como enviados de
Cristo, y es como si Dios mismo
os exhortara por medio nuestro.
En nombre de Cristo os pedimos
que os reconciliéis con Dios. Al
que no había pecado, Dios lo
hizo expiar nuestros pecados,
para que nosotros, unidos a él,
recibamos la salvación de Dios.
¡Palabra de Dios!
Todos: ¡Te alabamos, Señor!
JESÚS ES, JESÚS ES SEÑOR
JESÚS ES, JESÚS ES SEÑOR
JESÚS ES, JESÚS ES SEÑOR
DIOS NOS HABLA
Lectura del santo evangelio
según san Lucas
En aquel tiempo, se acercaban a
Jesús los publicanos y los
pecadores a escucharle. Y los
fariseos y los letrados
murmuraban entre ellos: Ése
acoge a los pecadores y come
con ellos. Jesús les dijo esta
parábola:
"Un hombre tenía dos hijos; el
menos de ellos dijo a su padre:
Padre, dame la parte que me toca
de la fortuna. El padre les
repartió los bienes. No muchos
días después, el hijo menor,
juntando todo lo suyo, emigró a
un país lejano, y allí derrochó su
fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo,
vino por aquella tierra un hambre
terrible, y empezó él a pasar
necesidad. Fue entonces y tanto
le insistió a un habitante de aquel
país, que lo mandó a sus campos
a guardar cerdos. Le entraban
ganas de llenarse el estómago de
las algarrobas que comían los
cerdos; y nadie le daba de comer.
Recapacitando entonces, se dijo:
"Cuántos jornaleros de mi padre
tienen abundancia de pan,
mientras yo aquí me muero de
hambre. Me pondré en camino
adonde está mi padre, y le diré:
Padre, he pecado contra el cielo
y contra ti; ya no merezco
llamarme hijo tuyo: trátame como
a uno de tus jornaleros."
Se puso en camino a donde
estaba su padre; cuando todavía
estaba lejos, su padre lo vio y se
conmovió; y, echando a correr,
se le echó al cuello y se puso a
besarlo. Su hijo le dijo: "Padre,
he pecado contra el cielo y
contra ti; ya no merezco
llamarme hijo tuyo. Pero el padre
dijo a sus criados: "Sacad en
seguida el mejor traje y vestidlo;
ponedle un anillo en la mano y
sandalias en los pies; traed el
ternero cebado y matadlo;
celebremos un banquete, porque
este hijo mío estaba muerto y ha
revivido; estaba perdido, y lo
hemos encontrado. Y empezaron
el banquete.
Su hijo mayor estaba en el
campo. Cuando al volver se
acercaba a la casa, oyó la música
y el baile, y llamando a uno de
los mozos, le preguntó qué
pasaba. Este le contestó: "Ha
vuelto tu hermano; y tu padre ha
matado el ternero cebado,
porque lo ha recobrado con
salud." El se indignó y se negaba
a entrar; pero su padre salió e
intentaba persuadirlo. Y el
replicó a su padre: "Mira: en
tantos años como te sirvo, sin
desobedecer nunca una orden
tuya, a mí nunca me has dado un
cabrito para tener un banquete
con mis amigos; y cuando ha
venido ese hijo tuyo que se ha
comido tus bienes con malas
mujeres, le matas el ternero
cebado.El padre le dijo: Hijo, tú
siempre estás conmigo, y todo lo
mío es tuyo: deberías alegrarte,
porque este hermano tuyo estaba
muerto y ha revivido; estaba
perdido, y lo hemos encontrado."
¡Palabra del Señor!
TODOS: ¡GLORIA A TI, SEÑOR
JESÚS!
Se puso en
camino y le
dijo:
“Padre, he
pecado
contra el
cielo y
contra ti; ya
no merezco
llamarme
hijo tuyo.”
Creo en Dios, Padre
todopoderoso, Creador del
cielo y de la tierra. Creo en
Jesucristo, su único Hijo,
nuestro Señor, que fue
concebido por obra y gracia
del Espíritu Santo, nació de
santa María Virgen,
padeció bajo el poder
de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y
sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó
de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha
de Dios,
Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir
a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.
Amén.
Oración de los fieles:
¡Escucha
oración!
Señor, nuestra
En este mundo que Cristo nos
da, hacemos la ofrenda del pan,
el pan de nuestro trabajo sin fin
y el vino de
nuestro cantar.
Traigo ante tí nuestra
justa inquietud: amar la justicia
y la paz.
SABER QUE VENDRÁS SABER
QUE ESTARÁS
PARTIENDO A LOS HOMBRES
TU PAN.
Orad, hermanos, para que este
sacrificio mío y vuestro sea agradable
a Dios Padre todopoderoso.
Todos:
¡El Señor reciba de tus manos
este sacrificio,
para alabanza y gloria de su
nombre, para nuestro bien
y el de toda su santa Iglesia!
¡El Señor esté con vosotros!.
- Y con tu espíritu.
¡Levantemos el corazón!.
- Lo tenemos levantado hacia el
Señor.
¡Demos gracias al Señor, nuestro
Dios!.
- Es justo y necesario.
Alzad las manos al Rey,
Porque el gozo de Dios esta
aquí,
Nos postramos y adoramos al
Rey
Cuan grande y precioso es El
Y cantamos así,
Todos cantan así
Santo es el Señor Dios poderoso
Su Gloria llena la tierra
Santo es el Señor Dios poderoso
su Gloria llena la tierra
Su Gloria llena la tierra
Su Gloria llena la tierra
¡Éste es el Sacramento de nuestra fe!.
Anunciamos tu muerte,
proclamamos tu
resurrección.
¡Ven, Señor, Jesús!
Padrenuestro tu que estás,
en los que aman la verdad.
Haz que el Reino que nos
prometió, llegue pronto a
nuestro corazón. Que el
amor que tu Hijo nos dejó,
el amor, habite en nosotros.
Y en el pan de la unidad,
Cristo danos tu la paz; y
olvídate de nuestro mal,
si olvidamos el de los
demás, no permitas que
caigamos en tentación,
¡OH! Señor, y ten piedad
del mundo
Padre nuestro, que estás en el
cielo, santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino; hágase
tu voluntad en la tierra como en el
cielo. Danos hoy nuestro pan de
cada día; perdona nuestras
ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos
ofenden; no nos dejes caer en la
tentación, y líbranos del mal.
Líbranos de todos... de nuestro Salvador
Jesucristo.
Tuyo es el Reino,
tuyo el poder y la gloria,
por siempre, Señor.
Cordero de Dios,
que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios,
que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios,
que quitas el pecado del mundo,
danos la paz.
Éste es el Cordero..., invitados a la cena del
Señor.
Señor, no soy digno
de que entres en mi casa,
pero una palabra tuya
bastará para sanarme.
Pon tu mano en la mano de
aquel que te da la mano.
Pon tu mano en la mano de
aquél que te dice ven.
El será tu amigo, para la
eternidad
Pon tu mano en la mano de
aquél que te dice ven
Pon tu mano en la mano de
aquel que te da la mano.
Pon tu mano en la mano de
aquél que te dice ven.
Abriremos caminos, pero hay
que luchar
Pon tu mano en la mano de
aquél que te dice ven
QUE CANTEN LOS NIÑOS,
QUE ALCEN LA VOZ,
QUE HAGAN AL MUNDO
ESCUCHAR,
QUE UNAN SUS VOCES Y
LLEGUEN AL SOL,
EN ELLOS ESTA LA VERDAD
QUE CANTEN LOS NIÑOS,
QUE VIVEN EN PAZ,
Y AQUELLOS QUE SUFREN
DOLOR,
QUE CANTEN POR ESOS
QUE NO CANTARÁN
PORQUE HAN APAGADO SU
VOZ
Yo canto para que me dejen
vivir,
Yo canto para que sonría
mamá
Yo canto porque sea el cielo
azul,
Y yo para que no me ensucien
el mar.
Yo canto para
tienen pan,
Yo canto para
flor,
Yo canto para
sea feliz,
Yo canto para
cañón
los que no
que respeten la
que el mundo
no escuchar el
QUE CANTEN LOS NIÑOS,
QUE ALCEN LA VOZ,
QUE HAGAN AL MUNDO
ESCUCHAR,
QUE UNAN SUS VOCES Y
LLEGUEN AL SOL,
EN ELLOS ESTA LA VERDAD
QUE CANTEN LOS NIÑOS,
QUE VIVEN EN PAZ,
Y AQUELLOS QUE SUFREN
DOLOR,
QUE CANTEN POR ESOS
QUE NO CANTARÁN
PORQUE HAN APAGADO SU
VOZ
Yo canto para que sea verde
el jardín,
Y yo para que no me apaguen
el sol,
Yo canto por el que no sabe
escribir,
Y yo por el que escribe
versos de amor
Yo canto para que se escuche
mi voz,
Y yo para ver si les hago
pensar,
Yo canto porque quiero un
mundo feliz,
Y yo por si alguien me quiere
escuchar
QUE CANTEN LOS NIÑOS,
QUE ALCEN LA VOZ,
QUE HAGAN AL MUNDO
ESCUCHAR,
QUE UNAN SUS VOCES Y
LLEGUEN AL SOL,
EN ELLOS ESTA LA VERDAD
QUE CANTEN LOS NIÑOS,
QUE VIVEN EN PAZ,
Y AQUELLOS QUE SUFREN
DOLOR,
QUE CANTEN POR ESOS
QUE NO CANTARÁN
PORQUE HAN APAGADO SU
VOZ
¡Podéis ir en paz!
¡Demos gracias a Dios!
Eres más que el mar la
gota del rocío en el
arenal, la flor nacida en
medio del pedregal que
guarda mi esperanza, fe
y caridad. Así eres tú,
María de Jesús.
Siento una vez más, tus
manos dirigiendo mi
caminar, tus ojos
alumbrando mi oscuridad.
Tu corazón de madre
latiendo está, junto a la
cruz, María de Jesús.
Llévame hasta Él, y
esconde mi lucero en tu
amanecer, reaviva en mi
alma el fuego de tu
querer y apagaré mi sed.
Dame de beber la sangre
del cordero que fue a
nacer del seno
inmaculado de ti mujer,
de noche y en Belén.
Soy como el cristal ,que
deja todo el día la luz
pasar. Soy como luna
llena para brillar, que
enciende amor y vida por
donde va.
Así soy yo, la Madre del
Señor.
Y en la oscuridad acude a mi
regazo para llorar, que yo
seré consuelo de la
humanidad y enciendo amor
y vida, luz y verdad. Así soy
yo, la Madre del Señor.
Llévame hasta Él, y
esconde mi lucero en tu
amanecer, reaviva en mi
alma el fuego de tu
querer y apagaré mi sed.
Dame de beber la
sangre del cordero que
fue a nacer del seno
inmaculado de ti
mujer, de noche y en
Belén.
Se puso en
camino y le
dijo:
“Padre, he
pecado
contra el
cielo y
contra ti; ya
no merezco
llamarme
hijo tuyo.”
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