Baldaquino de San Pedro del
Vaticano(Bernini)
Se encuentra encima del
Sepulcro de San Pedro y debajo
de la gran cúpula que diseñó
Miguel Ángel. Destacan las
columnas helicoidales que dotan
de gran dinamismo a la obra
Fachada de la Iglesia de San Carlos
de en Roma de Borromini
Predominio de las líneas curvas
Fachada del Obradoiro de la
Catedral de Santiago de
Compostela, de Casas y
Novoa
Oculta la Portada Románico
del Pórtico de la Gloria y
destaca la sobrecarga de
elementos decorativos
Vocacion de San
Mateo, de
Caravaggio.
Se representa la
elección divina de
Matero para
incorporarse al grupo
de discípulos de
Jesús. Mateo y sus
compañeros,
sentados, aparecen
vestidos según la
moda de la época,
mientras que Cristo y
San Pedro aparecen
vestidos al modo
bíblico, con túnica y
manto, lo cual rompe
con la coherancia
temporal y crea un
efecto contradictorio.
La muerte de la Virgen,
de Caravaggio.
Causó un gran escándalo
porque utilizó como
modelo para pintar a la
virgen el cadáver de una
mujer ahogada en el Tíber
, como si la virgen fuera
“una cualquiera”, según
los críticos de la época.
Apolo y Dafne, de Bernini.
Representa el momento en
que Dafne, perseguida por
Apolo, se está convirtiendo
en un árbol. El movimiento
presente en la obra la dota
de vida y realismo. Destaca la
línea diagonal, marcada por
la inclinación de lo cuerpos al
correr.
Las Tres Gracias, de
Rubens.
Parece como si las tres
figuras estuvieran a punto
de comenzar una danza, de
manera que mueven un
pie hacia atrás, lo que dota
de dinamismo al conjunto.
Destaca además el modelo
de belleza de la época,
donde los cuerpos son
voluminosos y sonrosados.
Ronda de Noche, de
Rembrandt.
Representan el momento
en que el Capitán Cop y su
teniente dan lo orden de
comenzar la guardia.
Destaca la figura, de una
niña, intensamente
iluminada, que se mezcla
corriendo entre los
hombres. Sobre esta niña
se dice que podría tratarse
de la esposa del pintor,
recientemente muerta.
Niños comiendo fruta, de Murillo.
Reflejan el interés por la realidad
cotidiana, muy alejada del ideal de
belleza renacentista. Destacan las
ropas raídas, la suciedad, el gesto de
glotonería
El Patizambo, de Ribera.
No sólo se representa la
belleza, sino también a seres
deformes, como este, que
además de ser enano, tiene las
piernas torcidas hacia afuera y
junta mucho las rodillas.
Martirio de San
Bartolomé, de
Ribera.
Destacan los
movimientos
violentos y el
claroscuro.
Vieja friendo huevos, de
Velázquez.
Realismo de los rostros,
gestos y escena
representada, que es una
escena de la vida cotidiana.
Destaca el claroscuro.
El Aguador de Sevilla, de
Velázquez.
Otra escena de la vida real.
Representa las edades del
hombre: niñez, madurez y vejez.
Las Hilanderas, de Velázquez.
Hoy se admite que el cuadro trata un tema mitológico: La Fábula
de Atenea y Aracne, en una escena del mito de Aracne que se describe
en el libro sexto de Las metamorfosis de Ovidio.1 Una joven lidia,
Aracne, afirmó que podría competir con la Diosa Atenea, inventora de
larueca, tejiendo el tapiz más hermoso. La escena del primer término
retrataría a la joven a la derecha, vuelta de espaldas, trabajando
afanosamente en su tapiz. A la izquierda, la Diosa Atenea finge ser una
anciana, con falsas canas a sus sienes. Sabemos que se trata de la Diosa
porque, a pesar de su aspecto envejecido, Velázquez muestra su pierna,
de tersura adolescente.
En el fondo, se representa el desenlace de la fábula. El tapiz
confeccionado por Aracne está colgado de la pared: su tema constituye
una evidente ofensa contra Palas Atenea, ya que Aracne ha
representado varios de los engaños que utilizaba su padre, Zeus, para
conseguir favores sexuales de mujeres y Diosas. Frente al tapiz, se
aprecian dos figuras: son la diosa, ataviada con sus atributos (como el
casco) y ante ella la humana rebelde, que viste un atuendo de plegados
clásicos. Están colocadas de tal manera que parecen formar parte del
tapiz. Otras tres damas contemplan cómo la ofendida diosa, en señal de
castigo, va a transformar a la joven Aracne en araña, condenada a tejer
eternamente.
El
Descendimiento,
de Rubens.
Composición
diagonal que
concentra la luz
en cuerpo
muerto de Cristo
y en la sábana
que trata de
cubrirlo.
Fachada de la Catedral de
Granada, de Alonso
Cano.
La fachada está
constituida por una
estructura encuadrada en
forma de arco del
triunfo con portadas y lie
nzos de empotrados. Está
formada por tres ejes
coronados por arcos de
medio punto sostenidos
sobre pilastras, de forma
similar a San Andrés de
Mantua de Leon Battista
Alberti. Las pilastras no
tienen capiteles sino resaltes
esculpidos en la pared, así como medallones
de mármol adosados. Encima de la puerta
principal se ubica un tondo en mármol de
José Risueño sobre la Anunciación. Destaca
también la presencia en la parte superior de
un jarrón con azucenas, aludiendo al carácter
virginal y puro de la madre de Dios.
La escena puede dividirse en dos
mitades. La de la izquierda, con la figura
de Baco muy iluminada está cercana al
estilo italiano inspirado en Caravaggio.
Baco y el personaje que queda detrás
aluden al mito clásico y están
representados de la manera tradicional.
Destaca la idealización en el rostro del
dios, la luz clara que lo ilumina y el
estilo más bienclasicista.2 La parte de la
derecha, en cambio, presenta a unos
borrachines, hombres de la calle que
nos invitan a participar en su fiesta, con
un aire muy español similar a Ribera. No
hay en ellos ninguna idealización, sino
que presentan rostros avejentados y
desgastados. Tampoco se mantiene en
este lado la clara luz que ilumina a Baco,
sino que estas figuras están sumidas en
un claroscuro evidente. Además, lo
trata con una pincelada
más impresionista.2
La fragua de Vulcano, de
Velázquez.
Idealización del Dios, Apolo que
le comunica a Vulcano que su
esposa Venus le está siendo
infiel con Marte, el dios de la
guerra. Naturalismo del resto de
los personajes.
La conversión de
San Pablo, de
Caravaggio.
Pablo era un
soldado romano
perseguidor de los
cristianos que
aparece derribado
de su caballo por
una poderosa luz
que lo cegó.
Gracias a los
cuidados de una
comunidad
cristiana recuperó
la vista, entonces
se convirtió
La Venus del Espejo, de
Velázquez.
Aunque la diosa está de espaldas,
a través del espejo mira al
espectador, que se ve
sorprendido.
La escena refleja un milagro acontecido a San Bruno, fundador de los
cartujos, y a los seis primeros monjes de la Orden, quienes comían
gracias a la generosidad de San Hugo, obispo de Grenoble. Un
domingo les envió carne, alimento al que no estaban acostumbrados,
lo que provocó una discusión sobre la conveniencia de practicar la
abstinencia. Mientras discutían quedaron sumidos en un profundo
sueño que duró toda la Cuaresma. El miércoles Santo, San Hugo, que
había estado ausente, fue a verlos y los sorprendió despertándose,
comprobando que no tenían noción del tiempo transcurrido.
Entonces miró a los platos y vio que la carne se convertía en ceniza,
interpretándolo como aprobación divina de la abstinencia. Zurbarán
realiza un muestrario de sus famosos hábitos blancos, color en el cual
se dice que llega a manejar hasta 100 tonos diferentes. Aparecen en la
imagen las famosas cerámicas blancas y azules de Talavera, con los
escudos del obispo y la Orden.
La rendición de Breda o Las Lanzas, de
Velázquez.
La postura de las lanzas refleja el
triunfo español, a la derecha. Al fondo
el paisaje humeante. La posción del
caballo es muy típica del barroco
Fachada principal del Palacio de Versalles. El conjunto principal es bastante clasicista, sobrio y majestuoso:
Base alta con sillares almohadillados que se inspira en los palacios italianos renacentistas.
El cuerpo intermedio, de dimensiones exageradas, se estructura a la manera que ya lo hiciera el Coliseo: pilares macizos que sostienen
arcos de medio punto, que a su vez están decorados por pilastras jónicas que sostienen un entablamento ornamental. Los arcos son grandes
ventanales que dan luz al interior. Para romper la monotonía de cientos de metros con esta estructura, la base y este primer piso se adelantan de vez
en cuando creando terrazas a modo de palco donde se refuerza el decorativismo con columnas exentas y esculturas coronando el entablamento.
El siguiente piso, el ático, es el más bajo, con ventanas rectangulares y una estructura balaustrada que lo remata a modo de crestería, que
sirve de base a una decoración escultórica de jarrones y trofeos.
La fachada principal de Palacio fue construida sobre un basamento almohadillado, sobre el que
se eleva el cuerpo principal de la construcción, estructurado por pilastras toscanas de orden
gigante entre las que se abren ventanas y balcones.19 El coronamiento del edificio, con una
imponente balaustrada, se planificó con una serie de estatuas de santos y reyes, reubicadas en
otros lugares bajo el reinado de Carlos III con el fin de dotar a la construcción de un aire más
clasicista.2
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