LA EXPERIENCIA FUNDANTE
La vida de oración
A veces la oración se ha reducido a rezar Laudes y Vísperas sin oración personal.
Puede ser un cuerpo sin alma. El pecado no está en rezar las horas canónicas, sino
en omitir la oración personal. Cuando las horas canónicas se rezan o cantan con
devoción son una hermosa y profunda experiencia religiosa. Pero dice el Vat. II
(SC,12): “La liturgia no abarca toda la vida espiritual ... El cristiano debe entrar
también en su cuarto para orar al Padre en secreto, más aún debe orar sin tregua”
Vida Contemplativa
Jesús se retiraba a lugares
despoblados para orar
(Lc 5,16) y a veces pasaba
noches enteras en oración
(Lc 6,12).
Su oración era de total
abandono y de plena
confianza en el Padre.
Vida Activa
Jesús dedicaba la
mayor parte de su
tiempo anunciar la
Buena Nueva, a curar
enfermos y a acoger
pecadores.
Paso haciendo el bien.
Vida Contemplativa
Durante siglos no hubo otra V.R.
que la contemplativa.
La vida apostólica fue abriéndose
paso hasta ser aprobada
oficialmente por León XIII en 1900
con el nombre de Congregaciones
religiosas.
La acción apostólica se
alimenta de la contemplación:
“Lo que hemos visto y oído,
lo que hemos tocado con
nuestras propias manos,
el Verbo de la Vida, eso anunciamos” .
El paso fue lento y doloroso, pero dio
lugar a una extraordinario florecimiento
de vocaciones apostólicas.
Vida Activa
La vida consagrada apostólica ha pasado a ser la más numerosa y dinámica. Han
brotado innumerables obras de educación, salud, misiones. Muchos han caído en el
activismo.
Hay que integrar contemplación y acción, “Ser contemplativos en la acción”.
ORACIÓN PERSONAL. Desde el principio de la formación hay que
introducir al joven en la oración personal que le haga sentir la
fascinación de la Persona de Cristo y le haga crecer en la Fe y el
Amor y le lleve a entregar la vida sin condiciones al servicio de
Dios y de los hermanos.
ORACIÓN TRANSFORMANTE.
La contemplación no busca
ideas bellas ni profundidades
teológicas, sino “sentir y gustar
de las cosas internamente” (EE.
2), no tanto saber como
saborear, mirar, pero también
amar. Es la “oración de corazón”
que transforma a la persona por
dentro en sus criterios, actitudes,
afectividad, libertad.
ORACIÓN
TRANSFORMANTE:
Cambia por dentro a la
persona. Sus
pensamientos son los de
Cristo, su corazón va
siendo invadido por el
Amor. Ya no es el egoísmo
el que tiene la
última palabra, sino el
Amor que el Espíritu ha
ido infundiendo en el
corazón. Ya no vive para
sí, sino para Dios y para
los demás.
EL PROCESO DE LA ORACIÓN
1.
Previamente se requiere la purificación de todos los
afectos o amores desordenados que me apartan del
camino de Dios. Sólo así queda la vía expedita para el
seguimiento de Cristo.
2.
Por la contemplación se entra en el conocimiento
sapiencial del Señor. No es meramente especulativo
o científico. No es saber, sino saborear. Es un
conocimiento afectuoso, vibrante, fascinante que se
da bajo la acción del Espíritu.
3.
Del conocimiento brota el amor. Cuanto más
profundo y totalizante sea el conocimiento, el amor
será más apasionado y absorbente.
4.
El amor pone en marcha un dinamismo que conduce a
la identificación con el Amado “atraídos por la
gustada suavidad” (S. Bernardo). No tanto en los
actos externos, la identificación es en los criterios,
actitudes, sentimientos hasta llegar a tener una misma
Vida, un mismo Amor. Hasta poder decir como Pablo
de verdad “Vivo yo, ya no yo, es Cristo quien vive en
mí”.
5.
Y del amor e identificación se pasa a la entrega de
toda la persona al Señor: “Tomad, Señor, y recibid
toda mi libertad, entendimiento, capacidad afectiva,
todo lo que soy y tengo. Disponed a toda vuestra
voluntad”.
Este itinerario se da en la vida activa lo
mismo que en la contemplativa, en el
religioso/a lo mismo que en el sacerdote
diocesano y en el laico. No hay otro camino.
Ahora bien, en la vida activa, la identificación
con Cristo incluye asumir su misión
evangelizadora al servicio de los hermanos.
Pero el punto de partida ha de ser la
experiencia de Dios en la oración personal.
De allí brotará la necesidad de comunicar a
los demás la Buena Nueva.
CONQUISTA DE LA AFECTIVIDAD PROFUNDA
“MAR ADENTRO”
NIVEL SENSORIAL
 El de los sentidos y la emotividad.
 Produce placer o dolor
NIVEL PSÍQUICO
 Dimensión Personal: alegría, paz, ira, depresión, …
 Dimensión Social: simpatías, fobias, celos, odio, amor, …
NIVEL ESPIRITUAL
 Egocéntrica: soberbia, venganza,…
 Altruista: nobleza y dignidad: AMOR
paterno, materno
filial
conyugal
amistad
El amor
espiritual y la
libertad integran
y transforman
los otros
niveles.
CONFIRMACIÓN
DE LOS
GRANDES MAESTROS
SANTA TERESA. “La sustancia de la oración: amar mucho” (Herráiz). “Oración es tratar
de amistad estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama”. El
diálogo de amor con el Amado se inicia cuando tenemos la experiencia y la certeza de
“saberse amado”. Sólo el razonamiento no basta.
SAN IGNACIO: Los Ejercicios Espirituales están centrados totalmente en la oración
personal y están orientados a la conquista del corazón. En todo su proceso se va
descubriendo al DIOS-AMOR. Dios Amor: Creador, Salvador, Misericordia,
Encarnado, Amigo, Apóstol, Paciente, Glorioso, Amor trascendente e inmanente, que
lleva a la total entrega de la persona al servicio de Dios y de los hermanos.
ORACIÓN EN LA VIDA: En medio del trabajo, yendo por la calle o en el autobús, en
los gozos y contrariedades de la vida, se descubre la Presencia amorosa de Dios que
me acompaña. No requiere tiempo, sino limpieza de corazón. Entonces todas las
cosas me hablan de Dios y yo le agradezco, le pido su ayuda, le pido disculpas ...
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