Jackie Endres
• Cuando Darío era pobre, buscaba la felicidad total en
el dinero, la fama, y lugares exóticos. Después de
hacerse rico y famoso, no era feliz, y esto lo frustraba.
Escapó por el alcohol, que intensificaba su sufrimiento.
En este poema, se ve su pánico al pensar en la muerte.
Dichoso el árbol que es apenas
sensitivo
Y más, la piedra dura, porque
esa ya no siente
Pues no hay dolor más grande
que el dolor de ser vivo.
Ni mayor pesadumbre que la vida consciente
Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto
Y el espanto seguro de estar mañana muerto
Y sufrir por la vida y por la sombra
Y por lo que no conocemos y apenas
sospechamos
Y la carne que tienta con sus frescos racimos
Y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos
Y no saber adónde vamos
Ni de donde venimos.
• Afortunadamente, al final de su vida, Darío sentía
paz: paz con Dios, paz con su alma, y esperanza de
la vida eterna. Nota el contraste entre el triste “Lo
fatal” y el optimismo a continuación. (the following)
Potro sin freno se lanzó mi instinto,
Mi juventud montó potro sin freno;
Iba embriagada y con puñal al cinto;
Si no cayó, fue porque Dios es bueno.
Juventud, divino tesoro
Ya te vas, para no volver.
Cuando quiero llorar, no lloro.
Y a veces, lloro sin querer…
ꜟMas es mío el Alba de Oro!
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Ruben Dario