Por Sor Alba Vernazza fma
Cuando no imaginaba nada
de cuanto iba a suceder después.
Cuando todos tenían el cabello rubio y el maestro
usaba unos anteojos que le daban aspecto severo …
…
… cuando la mochila
no pesaba sobre mi espalda …
… cuando las niñas parecían melindrosas y
los chicos sonreían a la vida que se abría
como un bellísimo sendero de montaña.
… cuando en la foto de grupo estaba en segunda
fila … y luego me hicieron un primer plano …
… cuando la clase parecía un aula magna y los
más pequeños estaban en primera fila …
… y cuando por primera vez me
encontré con el Señor, y … no
imaginaba que debería ser su vicario.
… cuando podía vivir amistades serenas
y gozar de la naturaleza …
… cuando ya más grande podía tomar opciones de
vida significativas y amistades constructivas …
… cuando era obligatorio usar el uniforme del
régimen político …
… y cuando
finalmente
mi uniforme
expresaba
que
pertenecía a
la Iglesia…
… cuando
las sienes
empezaban
a ser
blancas y
“florecía
sabiduría y
ciencia” …
… la vida, se
deslizó
rápidamente
, con
pinceladas
blancas
sobre mi
cabello
… todo me
rodeaba
como un
torbellino de
invierno y
Dios,
permanecía
siempre
como fuerte
apoyo a mi
ser Pastor.
Y luego,
después de
un sereno
camino de
maduración y
de profundas
opciones de
vida …
cuando la
mano de Dios
se posó
sobre mi
cabeza …
… pero mi “saber, mi sentir de Dios” lo
compartía con la juventud … porción elegida
para quien ha entendido el Libro y la Palabra.
… decidí que mi vida debía transformarse de
melodía en sinfonía basada en acordes de un
canto de Amor: “el canto de la viña”.
… Lazos formados, por la sangre y la fe …
compartir aunque dentro de espacios estrechos.
… en mi tierra la vida era canto y alabanza y
además oración.
… y con la grey que Dios me había dado pasaba los días
proclamando a “Dios” en toda circunstancia.
… luego, algo cambió …
… otras, la vida, las calles, los rostros … otro el
modo de ver a Dios, el siempre amado.
… mi trabajo, en el corazón de la Iglesia,
era expresión de absoluta fidelidad.
… yo vivía todo como gracia y don ...
… y casi una sombra entre la gente,
era mi caminar …Siguiendo a mi Pastor y Padre.
y entretanto Dios iba esbozando el día del último
llamado:TRABAJADOR EN LA VIÑA DEL SEÑOR
PARECÍA DECIR BASTA Y EN CAMBIO LA FULGURACIÓN
CONTINUÓ CON UN RITMO MÁS FRENÉTICO E IMPELENTE.
A C E P T O
Sor Alba Vernazza fma
con afecto y veneración
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PAPA BENEDICTO XVI