LAs seriAs de Nuestra
Señora de Fátima
Las Apariciones del Ángel
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El año fue 1916. El mundo estuvo trabado en una guerra
sangrienta que se veía no tener fin y que ya ha reclamado
millones de vidas. Por años, Benedicto XV, el “Papa de la Paz,”
ha sido exhortado el mundo Católico a asaltar al Cielo por paz
mundial.
Ese mismo año,
tres niños
pastores –
Lucia, 9 años, y
sus primos,
Francisco, 8
años y Jacinta,
6 años,
estuvieron
tendiendo a sus
rebaños en
Fátima,
Portugal.
Cuando apareció a los niños,
un Ángel, “más brillante que
un cristal. ”
“No tengan miedo,” el ángel
dijo. “Soy el ángel de la paz.
Ruegan conmigo.”
Y arrodillándose en
la tierra, él se postró
hasta que su frente
lo tocara, decir:
¡“Mi dios, creo,
adoro, en Ti confío,
y Te amo! Pido el
perdón por los que
no crean, no
adoran, no confían
en Ti, y no Te
aman!”
Tres veces él dijo las mismas
palabras, mientras que los
niños, como en un
deslumbramiento, las repitieron
después de él.
Entonces, levantándose, dijo:
“Ruegan así. Los corazones de
Jesús y de María están atentos
a la voz de sus súplicas.”
Con eso se desapareció…
Los niños se
quedaron
arrodillados por un
espacio largo. “Era
tan intenso,” Lucía
escribió, “que
éramos casi
inconscientes de
nuestra propia
existencia para un
espacio largo del
tiempo.”
Seguían repitiendo
la oración del
ángel… las
palabras habían
sido impresionadas
indeleblemente en
sus mentes.
Algunas semanas después. Los niños jugaban decaídos en el
pozo detrás la casa de Lucía durante el calor del sol del verano.
“¿Qué están haciendo?” el
ángel preguntó. “¡Ruegan!
¡Ruegan mucho! Los
corazones de Jesús y de
María tienen diseños
compasivos para ustedes.
Ofrezcan rezos y
sacrificios constantemente
al Altísimo.”
“¿Cómo
debemos
sacrificar?” Lucia
preguntó.
“Con todo su poder
ofrezcan sacrificios como
un acto de reparación
por los pecadores
quienes ofenden a Dios,
y de súplica por la
conversión de los
pecadores.”
“Sobre todo
acepten y
aguanten con
sumisión el
sufrimiento que
el Señor les
enviará. ”
El ángel
entonces salió.
Algunas semanas más
adelante, mientras que los
niños rogaban, el Ángel se
apareció otra vez, “hermoso,
resplandeciente,
deslumbrado, asomando en
el aire antes de ellos.”
Él sostuvo un cáliz en una mano
y sobre ella una Hostia en la
otra. Éstos él dejó suspendido
en el aire mientras que él se
postró en la tierra y rogó.
Después de rogar así, él se
levantó, tomó el cáliz y la Hostia,
y arrodillándose en la roca
plana, sostuvo la Hostia antes
de él mismo, diciendo:
“Toman y beben el cuerpo y
la sangre de Jesucristo,
horriblemente insultado por
los hombres desagradecidos.
Hagan reparación para sus
crímenes y consolen a su
Dios.”
El ángel entonces les dio la
santa Comunión.
Ellos nunca lo vieron otra vez.
El Fin.
Así el Ángel preparó a los tres niños para las apariciones
de la Madre de Dios que pronto seguirían.
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The Angel of Fatima